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Asesino serial: lo acusan de cinco homicidios en 9 meses

Tiene 26 años y habría matado a tiros en la cabeza a cinco personas en dos barrios porteños, en Rosario y en Metán, Salta; a todas les había robado

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PARA LA NACION
Sábado 27 de febrero de 2016
Los hermanos Agustina y Javier Ponisio, dos de las víctimas
Los hermanos Agustina y Javier Ponisio, dos de las víctimas.

Fueron cinco homicidios en ocho meses. La serie de crímenes ocurrió en los barrios porteños de Balvanera y San Nicolás; en Metán, en Salta, y en Rosario, Santa Fe. Todos los hechos se cometieron con la misma arma, una pistola calibre 9 mm, hilo conductor que llevó a los investigadores hasta el presunto asesino serial.

Así lo informaron a LA NACION calificadas fuentes judiciales. Por los cinco homicidios, ocurridos entre febrero y octubre del año pasado, está preso Javier Pino, de 26 años, que fue capturado en la ciudad de Frías, en Santiago del Estero, donde se había radicado junto con una novia. En esa ocasión se le secuestraron más de 500 proyectiles y armas registradas a su nombre, además de una ballesta profesional con 18 flechas con punta de acero.

Pinto, según un informe publicado por la página web de la Procuración General de la Nación (PGN), www.fiscales.gob.ar, fue detenido el 21 de octubre pasado después de que la madre de los hermanos Javier y Agustina Ponisio, asesinados cinco días antes en Rosario, reconoció el auto del sospechoso en las imágenes de las cámaras de seguridad que estaban en poder de los investigadores.

También quedó acusado del homicidio de Ariel Ríos, un playero de una estación de servicio de Metán, en Salta, donde se había robado $ 70.000, según www.fiscales.gob.ar, homicidio ocurrido la madrugada del 13 de julio del año pasado.

Pero ahora se descubrió, según los fiscales de instrucción porteña Joaquín Rovira y Santiago Vismara, que no serían los únicos tres homicidios que habría cometido Pino. El joven también está acusado de haber asesinado el 16 de febrero de 2016 a Ni Qi Fu, el dueño de un supermercado chino de Balvanera, y el 8 de abril pasado, a Claudia Sosa, una masajista de 32 años que vivía en un departamento del barrio de San Nicolás.

"Los cinco homicidios, según los peritajes balísticos, fueron cometidos con la misma pistola 9 mm. Se trata de una de las dos armas secuestradas en el allanamiento donde se detuvo a Pino y que está registrada a nombre del acusado", explicaron las fuentes consultadas.

La serie de homicidios por la que está acusado Pino comenzó el 16 de febrero de 2015 en el supermercado chino de Ni Qi Fu, en Matheu 29, en Balvanera. "El cuerpo presentaba ocho disparos y junto al cadáver se hallaron dos vainas y un plomo. Del lugar no faltaba dinero. Los investigadores analizaron las cámaras de seguridad de la zona, pero no obtuvieron resultados", según se informó en www.fiscales.gob.ar.

Dos meses después, el 15 de abril, el dueño del departamento A de la planta baja de Tucumán 1545 fue alertado por los vecinos del olor nauseabundo en el inmueble.

"El hombre fue a la Comisaría 3» y con personal policial ingresó en el departamento, donde encontraron muerta a la inquilina [Sosa]. Había sido asesinada, cerca de las 22, de un disparo. Como en el caso anterior, en el lugar se encontró una vaina calibre 9 mm", agregó el portal de la PGN.

Lejos de los barrios de Balvanera y de San Nicolás, Pinto se había radicado en la localidad de El Galpón, en Metán, Salta, junto con su padre, donde abrieron un comercio de venta de sándwiches.

"El 6 de julio del año pasado, el padre del sospechoso fue apresado por el robo a una financiera, delito ocurrido en la capital de Santiago del Estero. Pocos días después, en la madrugada del 13 de julio, Pino robó 70.000 pesos de una estación de servicio de El Galpón, donde asesinó al playero, Ariel Ríos, de 28 años, de un tiro en la cabeza", según publicó www.fiscales.gob.ar.

En septiembre, Pino viajó a Rosario para hacer un curso de mecánico armero. No sólo su devoción por las armas lo llevó a esa ciudad, sino también encontrarse con Agustina Ponisio, una joven de 26 años con quien mantenía contacto a través de Facebook. Ella y su hermano se transformaron en sus víctimas. El móvil del crimen fue aclarado luego por el fiscal Florentino Malaponte, quien llevó adelante la investigación. En el allanamiento que se llevó adelante luego en Frías se encontraron joyas y computadoras que la familia Ponisio reconoció.

Según la reconstrucción que hizo el fiscal, Pino entró sin hacer ruido en la casa. Agustina, que estaba vestida con el uniforme del Sanatorio de Niños, tomaba mate en la cocina antes de salir para su trabajo. Pino le disparó a la cabeza, cerca de la oreja derecha, con una pistola calibre 9 mm con silenciador. El mate que la joven tenía en la mano cayó y manchó su camisa. Agustina murió en el acto, sentada en la cocina. Luego se dirigió hasta la planta alta, donde dormía Javier Ponisio, hermano de Agustina. Los investigadores sospechan que el joven se despertó cuando el sicario entró en su habitación y trató de correr. Quedó tirado en el descanso de la escalera con seis balazos. De la casa de las víctimas faltaban $ 25.000.

Al revisar las cámaras de seguridad de la zona, la madre reconoció el auto de Pino, a quien conocía como amigo de su hija, y aportó información vital a los investigadores.

Una de las pistolas 9 mm secuestrada en Frías fue fundamental para ligarlo a todos los homicidios. La identificación de Pino se desprende del análisis de las vainas halladas en sendas escenas del crimen y el entrecruzamiento de datos del Sistema Nacional Automatizado de Identificación Balística, que estableció que los proyectiles usados en todos los hechos habían sido disparados por la misma arma: al final había un solo sospechoso para cinco homicidios.

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