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Va a juicio el acusado de embalar para sacar del país dos toneladas de droga

A César Cornejo Miranda, de 45 años, sus conocimientos de ingeniería industrial le habrían servido para colocar en transformadores el importante embarque de cocaína líquida

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LA NACION
Domingo 28 de febrero de 2016
De mochila roja, Arroyo Salgado en una inspección
De mochila roja, Arroyo Salgado en una inspección. Foto: LA NACION / Gendarmería
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César Cornejo Miranda nació hace 45 años en Guadalajara, México. Nunca llegó a completar sus estudios como ingeniero industrial, pero sus conocimientos fueron fundamentales. Desde abril de 2014 está preso en la cárcel de Ezeiza acusado de ser integrante de una banda narco que, desde la Argentina, traficaba cocaína a tierra azteca. La sospecha es que la organización criminal, a la que le secuestraron un cargamento de más de dos toneladas de droga, tenía vínculos con el poderoso y temible cartel de Sinaloa, liderado por el recientemente recapturado Joaquín Guzmán Loera, conocido mundialmente como "el Chapo".

Cornejo Miranda, alias "Cha" y "Chacito", y otros cinco sospechosos más serán juzgados por el Tribunal Oral en lo Penal Económico (TOPE) N° 1, integrado por los jueces Susana Pellet Lastra y Jorge Pisarenco. El juicio oral y público podría comenzar después de mitad de año y el Ministerio Público estará representado por el fiscal Marcelo Agüero Vera.

La investigación estuvo a cargo de la jueza federal de San Isidro Sandra Arroyo Salgado y el fiscal federal Fernando Domínguez, que tuvieron la colaboración de detectives de la Gendarmería nacional.

El caso, además del supuesto vínculo de los sospechosos con el cartel de Sinaloa, tuvo repercusión pública en abril pasado, pues "Chacito" se resistió a tiros a un procedimiento realizado por uniformados de la Gendarmería en el departamento de la casa de su novia, en Belgrano. También se amotinó tres horas y tomó como rehenes a los familiares de su pareja.

Por arriba de Cornejo Miranda había una persona, también mexicana, a quien sólo se pudo identificar con el apodo de "Quique". La organización, según Arroyo Salgado, operaba desde, por lo menos, junio de 2012. La investigación se inició ese año, cuando se comenzaron a seguir los pasos de tres policías federales que "se encontraban en tratativas para dar apoyo y protección en un presunto transporte de estupefacientes organizado por ciudadanos colombianos vinculados al cartel de «el Chapo» Guzmán", según se desprende del expediente judicial.

Controles burlados

Cuando procesó a Cornejo Miranda, la jueza federal Arroyo Salgado sostuvo que la actuación de "Chacito" fue hecha con el doble propósito de "repeler la actuación de la Justicia argentina y llamar la atención de los medios de comunicación a fin de alertar sobre la pesquisa en ciernes al resto de la organización criminal. Dato no menor resulta que ese espacio temporal [las tres horas que se atrincheró] fue usado en provecho propio y de sus socios en la faena [sic] delictiva a los que llamó telefónicamente sin ser atendido pues estaban viviendo en simultáneo el allanamiento a sus domicilios".

La organización narcocriminal, que integraría "Chacito" Cornejo Miranda, logró burlar los controles argentinos y mexicanos: ocultó más de dos toneladas de cocaína líquida en dos transformadores eléctricos trifásicos, que fueron despachados desde el puerto de Dock Sud, Avellaneda, y llegaron a Puerto Progreso, en la ciudad mexicana de Mérida.

La droga fue descubierta después de que Arroyo Salgado, el fiscal Domínguez y autoridades de la Aduana y de la Gendarmería viajaron a México. Los transformadores pudieron ser retenidos luego de una comunicación que se hizo por vía diplomática. Los investigadores estaban convencidos de que la droga podía estar oculta en los transformadores después de los allanamientos realizados la noche en que "Chacito" se resistió a los tiros.

Para Arroyo Salgado fue fundamental el rol de Cornejo Miranda para poder ocultar la cocaína líquida en los transformadores porque "tenía conocimientos específicos en materias de ingeniería industrial". Según la magistrada, la metodología utilizada "puso al descubierto las sofisticadas maniobras por medio de las que la empresa criminal se garantizaba el traslado subrepticio del cargamento del estupefaciente".

"De no haber sido por la convicción y perseverancia que primó en el desarrolló de la investigación, el cargamento ilegal habría pasado inadvertido, llegando incólume a su destino final. Está fehacientemente documentado que los transformadores despachados superaron todos los controles aduaneros de la Argentina y México: rayos X, rayos gamma y controles caninos", explicó la jueza.

Arroyo Salgado procesó a cinco sospechosos junto a Cornejo Miranda, a quien la magistrada lo encausó por los delitos de contrabando doblemente agravado de estupefacientes, confabulación de dos o más personas para cometer ilícitos, homicidio en grado de tentativa (por el ataque a tiros a los gendarmes) y tenencia ilegítima de arma de guerra.

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