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Argentina y Brasil más tres

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LA NACION
Domingo 28 de febrero de 2016
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El actual secretario de Deporte, Carlos Mac Allister, recordará siempre aquellas vicisitudes: la convocatoria de urgencia para debutar en el seleccionado, el regreso de Diego Maradona (que años más tarde ensombrecería la saga con sus historias sobre el "café veloz") al equipo nacional, el viaje a Australia, el 1-1 en Sydney, el gol de Gabriel Batistuta en el Monumental, la clasificación angustiosa para el Mundial de Estados Unidos. Nunca tanto sufrimiento en un cuarto de siglo, desde la frustración de 1969 ante Perú en la Bombonera, para que la Argentina reservara un pasaje a la Copa del Mundo.

En su carácter de -todavía- secretario general de la FIFA, Joseph Blatter impulsó el incremento de 24 a 32 equipos para Francia 1998, lo que fue aprovechado oportunamente por la Conmebol para imponer un nuevo formato de eliminatorias de todos contra todos a dos vueltas, que no sólo aumentaba la cantidad de partidos (y por lo tanto la recaudación proveniente de la televisión), sino que además alejaba enormemente la posibilidad de que los equipos grandes de América del Sur quedaran al margen de la fiesta mayor.

Así ocurrió: Brasil mantiene su asistencia perfecta en los mundiales y la Argentina se clasificó de manera directa desde entonces, aunque transpiró excesivamente en la eliminatoria para Sudáfrica 2010. En un torneo de 18 partidos, los seleccionados poderosos siempre cuentan con más chances de reponerse de una caída circunstancial; lo que la celeste y blanca no logró tras aquel 0-5 a manos de Colombia en 1993, lo consiguió en 2009 con el empate agónico de Martín Palermo frente a los peruanos y el gol de Mario Bolatti en el estadio Centenario de Montevideo.

La razón por la cual los dirigentes uruguayos celebraron la elección de Gianni Infantino como presidente de la FIFA casi con la misma euforia con que sus abuelos festejaron el Maracanazo tiene que ver con esa situación: mientras la Argentina y Brasil adquirieron sus plazas casi sin sobresaltos, Uruguay acabó de manera invariable en el quinto lugar en las últimas cuatro eliminatorias, condenado al repechaje. Aprobó el examen para los mundiales de 2002, 2010 y 2014, falló para Alemania 2006.

La promesa electoral de Infantino de aumentar de 32 a 40 el número de participantes en la Copa del Mundo supone la ampliación del cupo de la Conmebol de 4,5 a 5,5 equipos. Con ese incremento, los uruguayos se sienten casi a salvo de la repesca. Así, no es aventurado conjeturar que serán Brasil, la Argentina y tres más (uno de ellos, Uruguay) los representantes directos de la región en los mundiales.

Pero ¿cumplirá Infantino? La promesa de las 40 plazas, que podría estar en vigor a partir de 2026, seguramente en Estados Unidos, ya despertó oposición: pocas horas después de ser elegido, Infantino recibió un pedido de la Asociación Europea de Clubes (ECA) de no concretarla: "Llegamos a un punto en el que no podemos sobrecargar más a los futbolistas. Tenemos que aliviarles la carga, en beneficio de su salud".

@pvignone

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