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Suiza rechazó en un referéndum la expulsión de delincuentes extranjeros

El 58,9% de los suizos votó no a una iniciativa de la derecha xenófoba para deportar automáticamente a inmigrantes criminales; hoy, los jueces tienen la opción

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LA NACION
Lunes 29 de febrero de 2016
Opositores a la propuesta de la Unión Democrática de Centro festejan el triunfo en la consulta popular
Opositores a la propuesta de la Unión Democrática de Centro festejan el triunfo en la consulta popular. Foto: AP / Lukas Lehmann

PARÍS.- Los suizos rechazaron ayer en un referéndum las controvertidas propuestas de la derecha populista Unión Democrática de Centro (UDC), que incluían la posibilidad de expulsar automáticamente a los delincuentes extranjeros, aun por infracciones menores como exceso de velocidad o una disputa callejera.

"La iniciativa fue rechazada por el 58% de los votos", anunció poco después de las 20 André Simonazzi, vocero del gobierno suizo. Las cifras definitivas de la consulta se elevaron a 58,9% en contra y 41,1% a favor.

El proyecto de la organización xenófoba proponía la deportación inmediata de todo residente extranjero condenado en Suiza, una vez cumplida su pena, en caso de crímenes graves como asesinato, violación o robo a mano armada. O después de haber sido condenado dos veces en el curso de los últimos diez años por infracciones menores como "lesiones corporales simples", exceso de velocidad o participación en una pelea.

El gobierno y el Parlamento suizos habían juzgado esas propuestas de la UDC contrarias a las "reglas fundamentales" de la democracia y ningún partido nacional apoyó la iniciativa.

En momentos en que la Unión Europea (UE) enfrenta una ola inmigratoria sin precedente, ese pequeño país de 8.140.000 habitantes, que tienen un ingreso de 87.700 dólares anuales per cápita, está agitado por los mismos fantasmas que sus vecinos.

Por esa razón, ésta no era la primera vez que los suizos se pronunciaban sobre el endurecimiento de la legislación inmigratoria.

Hace seis años ya habían aceptado por 52,9% otra iniciativa similar de la UDC, que establecía la expulsión de los criminales extranjeros. Pero el Parlamento helvético introdujo en marzo pasado una cláusula que permite a los jueces evitar, en ciertos casos, el destierro automático de los condenados.

Esta vez, la consulta lanzada por la UDC fue mucho más directa. No sólo reclamaba "la expulsión efectiva de los criminales extranjeros", sino que, además, en el procedimiento automático se ampliaban los motivos de infracción pasibles de deportación.

Según la Oficina Federal de Estadísticas de Suiza, si se hubiera aplicado al pie de la letra la disposición votada por los suizos hace seis años, se habrían expulsado unas 3900 personas en 2014. Si la iniciativa de la UDC hubiera sido aceptada ayer, esa cifra habría alcanzado las 10.200 personas.

"Es una enorme decepción para las víctimas", declaró la diputada de la UDC Céline Almaudruz ante las cámaras de televisión.

La negativa de los suizos a aceptar las nuevas propuestas racistas y, sobre todo, xenófobas de la UDC representa, en efecto, un serio revés para el primer partido del país.

La formación de extrema derecha, célebre por sus agresivas campañas contra la inmigración y contra la UE, ensució el juego político suizo en los últimos años con iniciativas de consulta popular cuestionables -y exitosas-, como la prohibición de construir nuevos minaretes en el país o contra lo que califica sistemáticamente de "inmigración masiva".

Esta vez, lo excesivo de las propuestas de la UDC escandalizó a tal punto que sus opositores lanzaron una virulenta campaña de denuncia en las últimas semanas antes de la votación.

Estaciones ferroviarias e importantes arterias se vieron así empapeladas con un polémico afiche donde el emblema suizo de la cruz blanca sobre fondo rojo se había transformado en una cruz gamada nazi. El texto comparaba el 28 de febrero -día del referéndum- con el del nombramiento de Adolf Hitler como canciller de Alemania en 1933 y el de la introducción del apartheid en Sudáfrica, en 1948.

Más de 50.000 personas, incluidas centenares de celebridades, firmaron una petición contra las propuestas de la UDC, mientras que la totalidad de los medios económicos, con frecuencia prudentes, manifestó su rechazo por el texto.

El Consejo Federal, órgano ejecutivo suizo compuesto por siete miembros, calificó la iniciativa de inhumana: "Porque trata a los cerca de dos millones de extranjeros que viven en Suiza como ciudadanos de segunda clase", dijo.

Ayer, 1,97 millones de suizos deslizaron en la urna la papeleta del no, mientras el bando del sí reunió cerca de 1,37 millones de personas.

El no más rotundo se hizo oír en la ciudad de Basilea (70,2%), delante de Vaud (66,6%), Neuchâtel (65,3%) y Zurich (65%). El cantón de Tesino fue el más favorable al sí, con 59,4% a favor de la iniciativa.

Como los cantones urbanos germánicos, la Suiza francesa figura en buena posición en el frente anti-UDC. Ginebra rechazó el texto por 64,5%, Friburgo por 59,1% y Berna por 59,9%.

Anoche, la ONG de defensa de los derechos humanos Amnistía Internacional se declaró "aliviada" por los resultados del referéndum. Por su parte, el comité contra la iniciativa de la UDC afirmó que "los contundentes resultados de la consulta expresan un compromiso hasta ayer insospechado de la sociedad civil", que permite esperar una nueva etapa de la vida social suiza "signada por la igualdad de derechos, la protección de las minorías y los derechos humanos".

Un cuarto de los residentes suizos poseen un pasaporte extranjero, en su mayoría nativos de otros países de Europa.

El Papa pide un reparto justo de migrantes

El papa Francisco exhortó ayer a los países europeos, muy divididos por el flujo masivo de migrantes desde zonas en conflicto en Medio Oriente y África, a buscar una respuesta unánime y a "repartirse equitativamente el peso" de su acogida.

El Papa, que habló durante el Ángelus celebrado en la Plaza San Pedro del Vaticano, también elogió a "Grecia y otros países que están en primera línea" aportando "una ayuda generosa, que requiere la cooperación de todas las naciones".

"Mi oración, y desde luego la de ustedes, tiene siempre presente el drama de los prófugos que huyen de las guerras y de otras situaciones inhumanas", dijo Francisco, dirigiéndose a los fieles reunidos bajo una fina lluvia.

"Una respuesta coral puede ser eficaz y distribuir equitativamente los pesos", propuso el Papa en referencia a las discusiones entre países europeos.

"Por ello es necesario apuntar con decisión y sin reservas a las negociaciones", agregó el Papa, refiriéndose a las diferencias entre los países de la Unión Europea.

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