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"La balanza comenzó a inclinarse más hacia la explotación laboral que la sexual"

Lo dijo Yanina Basílico, la nueva titular del Comité Ejecutivo para la Lucha contra la Trata; se rescataron 9.987 víctimas desde 2008

Yanina Basílico, titular de Comité Ejecutivo para la Lucha contra la Trata
Yanina Basílico, titular de Comité Ejecutivo para la Lucha contra la Trata. Foto: Marcelo Gómez
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PARA LA NACION
Lunes 29 de febrero de 2016 • 15:18
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Yanina Basílico tiene 31 años y estudia derecho en la UBA. Actualmente es la titular del Comité Ejecutivo para la Lucha contra la Trata y Explotación de Personas y para la Protección y Asistencia a las Víctimas, cuya función principal es impulsar políticas de Estado en la materia, prevenir el delito y resociabilizar a las víctimas. Según estadísticas del Ministerio de Justicia, desde el 2008, cuando se sancióno la ley para la prevención y sanción de la trata de personas y asistencia a sus víctimas, hubo 9.987 víctimas rescatadas.

Cuando Cecilia Merchán -la titular del Comité desde su creación en 2013- renunció el 10 de diciembre, la llamaron a Basílico para ocupar el cargo. El 16 de febrero se reunió con los ministerios con los cuales trabajará codo a codo el Comité. Pero según la nueva titular, recién a principios de marzo delinearan con exactitud el año de trabajo, donde aún hay más incertidumbres que certezas.

Basílico comenzó a involucrarse en la trata de personas en los inicios de su carrera universitaria, cuando era voluntaria en el Senado de la Nación. Desde ese entonces ya luchaban para que el gobierno nacional asigne un presupuesto para la atención a las víctimas, que aún no existe. Luego terminó siendo la representante de la ciudad de Buenos Aires en la ONG Vínculos en Red, de Córdoba. Ahora, dice que ya dialogó con el jefe de Gabinete, Marcos Peña, para pedirle que se reglamente el Consejo Federal, que ayudaría a que el Comité tenga mayor llegada nacional. Este es un reclamo que también hacía Merchán. Junto a otros grupos del país y del exterior, se identifican como los jóvenes del Papa en la lucha contra la trata.

-¿Cómo encontraste el comité?

-Lo encontré dentro de lo que ellos pudieron hacer, dentro de lo que estaba a su alcance y lo que les dejaban hacer.

-¿Por qué?

El Comité se agrega con la modificación del 2012, cuando se modifica la ley del 2008, pero se crea recién en 2013. Está compuesto por Jefatura de Gabinete, Ministerio de Justicia, de Seguridad, de Trabajo y de Desarrollo Social. El Comité no puede hacer todo, tiene que ver que se cumplan las políticas públicas de cada ministerio, ver que cada uno esté haciendo lo que tiene que hacer para combatir este flagelo, realizar campañas de prevención, de sensibilización y hacer la parte de protección y asistencia a la víctima. Nosotros no participamos de rescates ni de allanamientos, eso lo hace la oficina de rescate que depende del Ministerio de Justicia. Pero nos encargamos de, por ejemplo, si no funciona la línea del 145, avisarle al Ministerio de Justicia, pedir informes. No podemos hacer nada que cada ministerio ya tenga bajo su competencia. A las organizaciones con las que me junté en enero, que son territoriales y están en todo el país, les dije que necesito de ellas, trabajar en conjunto y que sientan que las puertas del Comité están abiertas, ya sea para una campaña o con jornadas de sensibilización. Mi idea es seguir realizando reuniones con las organizaciones. Pero acá encontré las mismas falencias que hay en todos lados. Con un poco de ganas se pueden solucionar. Hay que mirar para adelante, lo que se hizo se hizo y lo que no se pudo hacer no se pudo hacer.

-¿Cuáles fueron las mayores conclusiones a las que llegaron en la reunión con los Ministerios?

-Mañana va a ser la segunda reunión para programar el año de trabajo. El Comité tiene un documento base con el que se venía trabajando y se llegó a la conclusión de que hay que reverlo, porque como es del 2013 hay que hacerle modificaciones y agregados. Por ejemplo, el tráfico de órganos no está mencionado. Si bien sabemos que por el momento en la Argentina no hay denuncias, la ley lo menciona y entonces no podemos no nombrarlo. Porque si no se dice no existe. Por lo general cuando la ley sale, ese delito ya mutó, entonces la ley llega tarde. El delito muta en forma constante y si nosotros nos retrasamos, siempre llegamos tarde. Tráfico de órganos denunciados no hay, pero no significa que no exista ni que no vaya a suceder, por ende hay que hacer prevención. Después, en la parte de capacitaciones, van a armar una capacitación básica y base para todo el estado, para que todos los funcionarios digan lo mismo y, obviamente, que los que estén en ese área puedan ampliar la información. También queremos hacer capacitaciones de sensibilización a los funcionarios, para que en caso de que les llegue algo sobre este tema sepan a donde derivarlo. Hacer capacitaciones que pidan las organizaciones de cada lugar. La idea es que el Comité llegue a la mayor cantidad de lugares posible, meterse en cada rincón.

-¿Están identificadas las provincias argentinas en las que hay más trata?

-Eso lo estamos haciendo ahora. Le pedí a los chicos que hagan un mapeo de dónde están las oficinas gubernamentales que luchan contra la trata en cada provincia y así ponernos en contacto para que cada provincia nos cuente su realidad. La idea es que yo viaje a las para estar en contacto además de con el gobierno, con las organizaciones. Queremos que utilicen al comité como un nexo de articulación, porque no tenemos representantes en todo el país. Por más de que sea nacional, solamente hay oficinas en Buenos Aires, por eso también necesitamos la conformación del Consejo Federal que nos ayudaría muchísimo y haría más ágil y rápida la difusión de información o el trabajo entre todas las provincias. El consejo marcaría una línea de trabajo. A ese consejo cada provincia mandaría a un representante. Una de las cosas que le pedí a Marcos Peña fue que, por favor, reglamente lo que falta de la ley 26.842 y que conforme el Consejo Federal.

-Y en Buenos Aires, ¿también van a identificar las zonas donde hay más talleres clandestinos o prostíbulos?

-Esa información mayormente la tienen las organizaciones que trabajan con eso. Pero lo que nosotros vemos también es que ahora la balanza comenzó a inclinarse más hacia la explotación laboral que para la sexual. Pero eso no quiere decir tampoco que antes no existiera o que había menos, sino que seguramente habían menos denuncias. No es que sea bueno, pero lo positivo es que se animen a hacer más denuncias. Todas las denuncias se hacen al 145, una línea gratuíta que está las 24 horas, los 365 días del año y es anónima. Por eso incentivamos a las personas para que llamen, para nosotros es muy valiosa e importante esa información. Después de eso se encarga la oficina de rescate.

-Ustedes se ocupan de la prevención y de la resociabilización.

Esa es la parte de asistencia a las víctimas, de eso se ocupa el Ministerio de Desarrollo Social, igual nosotros también asistimos a las víctimas. En lo que podemos, colaboramos.

-¿Se habló de eso en la reunión?

-Si. Necesitamos refugios en todo el país y que estén en funcionamiento. Porque hoy hay muchos que no están abiertos.

-¿Cuántos refugios hay?

-Un número de refugios no hay, pero sabemos que están funcionando en algunas localidades. En el partido de Avellaneda, en la Ciudad de Buenos Aires y en otros lados. Lo que pasa es que hay refugios cerrados y otros abiertos. El abierto es aquél donde la víctima puede ingresar o salir, tiene esa libertad. En el cerrado, la víctima ingresa y no puede salir cuando quiere. Hay víctimas que son adictas y solo quieren salir a drogarse. Hay que tener cuidado con el tema de adicciones. La mayoría de las víctimas se vuelven adictas cuando son explotadas sexualmente, las obligan.

-¿Hay víctimas que vuelven a caer en una red de trata?

-Muchas veces sí, porque están un tiempo determinado en el refugio y si cuando salen el estado no le da una solución clara y no tiene dónde trabajar o dónde comer, no tiene estudios y tienen hijos que mantener, o incluso manterse a ellas mismas, pasa que muchas víctimas vuelven solas a caer porque lo necesitan, necesitan contar con plata. Por eso como organización decíamos que el Estado las deja solas. Ese es el momento en que la víctima necesita mayor contención para que no vuelva a recaer y para que no la vuelvan a agarrar. Quizás el proxeneta sabe donde está y la va a agarrar.

-¿Qué pasa cuando desmantelan un taller clandestino? ¿A dónde va a parar la gente que era explotada allí?

-Estamos viendo de qué forma darle una vuelta con el Ministerio de trabajo para ver cómo podemos hacer con ese tipo de talleres. Blanquear la situación, que trabajen las horas que corresponde y en las condiciones que corresponde, y que sigan haciendo la misma tarea, porque muchos quizás trabajan en un taller clandestino y quieren seguir con esa actividad. Olga, de La Alameda, por ejemplo, sigue en un taller pero no es explotada. Se armó una cooperativa donde ella trabaja, está blanqueada esa situación. Porque la incógnita es qué le damos cuando salen de ahí. Tenemos que dar respuestas, no tenemos que sacarlas de ahí solamente porque es ilegal, debemos dar respuestas.

-¿Con Susana Trimarco pensás reunirte?

-Todavía, al menos, no me ha pedido una reunión. Nosotros en la primer reunión que hicimos entre el comité y las organizaciones invitamos a su fundación. Vinieron una o dos chicas que representaban a la fundación. Con Susana Trimarco específicamente no he tenido contacto. Pero en lo que me pongo firme, desde el comité, y que ya lo comuniqué en la reunión con los ministerios y estuvieron de acuerdo, es que no vamos a ayudar a ninguna organización en particular ni a ninguna víctima en particular. O ayudamos a todas o no ayudamos a ninguna. Si le damos diez pesos a una organización, le damos diez pesos a todas. Obviamente a organizaciones que trabajen en territorio y que tengan experiencia ya en el tema.

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