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Bajo presión del PT, Dilma reemplazó a su ministro de Justicia

Le reprochan a Eduardo Cardozo no haber controlado las causas por corrupción

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LA NACION
Martes 01 de marzo de 2016
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RÍO DE JANEIRO.- El conflicto entre la presidenta Dilma Rousseff y el oficialista Partido de los Trabajadores (PT) se acaba de cobrar su primera víctima. El ministro de Justicia, José Eduardo Cardozo, renunció ayer tras recibir fuertes críticas de la cúpula del partido, que lo acusaba de no haber sabido mantener a raya las investigaciones anticorrupción que involucran a políticos petistas, incluido el ex mandatario Luiz Inacio Lula da Silva.

En el gobierno de Rousseff desde su inicio en enero de 2011, Cardozo era considerado uno de los asesores más cercanos de la presidenta. Por su fidelidad, Rousseff lo nombró ahora abogado general de la Unión en reemplazo de Luis Inacio Adams, quien ya había anunciado que dejaría el cargo por motivos personales. Al frente del Ministerio de Justicia asumirá el ex fiscal general del estado de Bahía Wellington César Lima e Silva, muy alineado con el jefe de gabinete, Jaques Wagner, uno de los representantes más "lulistas" dentro del gobierno.

Durante los últimos años, Cardozo había resistido los embates de los líderes del PT, que lo veían más "dilmista" que petista -aunque está afiliado al partido desde el comienzo de su carrera política-, por no controlar las investigaciones de la policía federal y el ministerio público sobre el escándalo de sobornos en Petrobras, que ha salpicado a Lula y a varios políticos oficialistas.

Las tensiones entre el PT y el gobierno de Rousseff se hicieron evidentes el sábado, cuando el partido celebró sus 36 años con una fiesta en Río de Janeiro, que se volvió un gran acto en defensa del ex presidente Lula y en la cual el directorio petista presentó un "programa nacional de emergencia" crítico de la política económica del gobierno. Para una situación incómoda entre sus propias filas, Rousseff fue la gran ausente en los festejos que tuvieron como eje a Lula.

En los últimos meses, el ex presidente (2003-2010) ha sido objeto de tres investigaciones judiciales. En dos de ellas está sospechado de haberse beneficiado personalmente de sus vínculos con grandes constructoras que participaron de la multimillonaria trama de coimas del escándalo del petrolão: los fiscales creen que intentó ocultar un departamento tríplex en Guarujá que habría construido para él OAS, y que a cambio de favores a la compañía Odebrecht ésta hizo trabajos en una propiedad rural que tiene en Atibaia, estado de San Pablo. Además, Lula está bajo la lupa por su rol en un supuesto esquema fraudulento para otorgar ventajas impositivas a empresas automotrices (Operación Zelotes).

Otros históricos miembros del PT también han sido afectados el petrolão, como el ex jefe de gabinete de Lula José Dirceu y el ex tesorero del partido João Vaccari Neto, ambos en prisión.

Si bien Rousseff no ha sido manchada directamente por el escándalo, las investigaciones llegan cada vez más cerca. La semana pasada fue detenido el publicista João Santana, principal estratega de sus campañas electorales en 2010 y 2014 (así como de la reelección de Lula en 2006). Además, la presidenta enfrenta un posible proceso de impeachment en el Congreso por manipulación de las cifras oficiales, y el Tribunal Superior Electoral analiza si su campaña de 2014 incurrió en abusos de poder político y económico, y si fue financiada ilegalmente con recursos desviados de Petrobras.

Poco antes de que se confirmara la renuncia de Cardozo, y en medio de intensos rumores sobre su alejamiento, la Asociación de Comisarios de la Policía Federal emitió un comunicado para expresar su inquietud ante la interferencia del PT.

Aunque desde el partido gobernante negaron las presiones y calificaron el recambio ministerial como algo "natural", la oposición advirtió sobre los intereses detrás de la decisión y los riesgos para el país.

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