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Mea culpa por abusos de la Iglesia australiana

George Pell, cardenal y asesor papal, fue interrogado por presunto encubrimiento

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LA NACION
Martes 01 de marzo de 2016

ROMA. Nunca antes se habían visto las imágenes de un alto prelado del Vaticano interrogado a altas horas de la noche -desde las 22 hasta las 2 locales, por videoconferencia, por parte de una comisión de investigación gubernamental de su país.

Eso pasó anoche, aquí, en un hotel de Roma, donde el cardenal australiano George Pell, el zar de las finanzas vaticanas, debió dar explicaciones a la Royal Commission into Institutional Responses to Child Sexual Abuse, sobre su actuación en el manejo de diversos casos de abusos sexuales a menores hace cuatro décadas en Australia. Pell no está acusado de haber abusado de chicos, sino de no haber actuado debidamente en contra de sacerdotes que sí lo hicieron y ante las víctimas, cuando fue arzobispo de Melbourne y luego de Sydney.

Anteanoche, en la primera audiencia, Pell sorprendió con un significativo mea culpa. Después de jurar sobre la Biblia que diría "toda la verdad y nada más que la verdad", y antes de ser bombardeado con preguntas, el cardenal designado por Francisco como virtual "superministro" de Economía del Vaticano dijo: "No estoy aquí para defender lo indefendible. La Iglesia cometió errores enormes y está trabajando para remediarlos".

En la primera de tres audiencias, Pell fue interrogado el domingo en la noche romana -cuando en Australia comenzaba el día, a través de una videoconferencia en un salón del Hotel Quirinale, de esta capital.

En el ojo de la tormenta se encuentra Ballarat, su ciudad natal, que fue escenario de centenares de casos de abusos sexuales a menores entre las décadas de 1960 y 1980, algo que provocó, en consecuencia, una atroz ola de suicidios entre las víctimas.

En Ballarat, el instituto de los Christian Brothers fue acusado de 850 crímenes, con 281 religiosos involucrados. El instituto debió desembolsar 37 millones de dólares en indemnizaciones, algo insuficiente para los grupos de víctimas, que siguen reclamando justicia.

Interrogado por la abogada de la comisión real, Gail Furness, Pell debió ir recordando su pasado de sacerdote en su tierra y admitió que en la década de 1970 "la práctica común" en la Iglesia era no señalar los casos de abusos a la policía.

También fue interrogado sobre qué sabía del padre Gerald Risdale, abusador serial de Australia, ya que convivió con él en su ciudad por menos de un año. El cardenal, de 74 años, declaró, además, que desconocía que el obispo de Ballarat, Ronald Mulkearns -del que fue consultor y vicario episcopal para la educación tuviera información sobre acusaciones contra Risdale. Aunque reconoció que el manejo que tuvo entonces el obispo fue "una catástrofe para las víctimas y para la Iglesia".

Admitió, de hecho, que "si se hubieran tomado acciones efectivas antes, se habría evitado muchísimo sufrimiento", y reconoció que el obispo trasladó a Risdale de una parroquia a otra.

Risdale se encuentra en la cárcel, tras ser condenado por 138 delitos, por daños a 53 víctimas. El sobrino de Risdale, que es una de las víctimas de abusos que viajaron para estar presentes en la audiencia, acusa a Pell no sólo de haber ignorado los abusos, sino también de haber intentado comprar su silencio.

En un comunicado difundido antes de su testimonio, el cardenal australiano dejó en claro su apoyo a la comisión y prometió reunirse individualmente con las víctimas que viajaron especialmente para oírlo.

George Pell

Jefe de finanzas del vaticano

Conservador y hombre de confianza del Papa, Pell está sospechado de haber encubierto casos de abusos sexuales. El cardenal reconoció que "la Iglesia cometió errores enormes"

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