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5 vinos entre 100 y 150 pesos para una cena informal

Precios y razones que hacen de estos elegidos, los mejores.

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LA NACION
Miércoles 02 de marzo de 2016 • 00:00
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Toda selección o listado que se haga, desencadenará los aportes de una buena cantidad de lectores que tiene una selección propia, que por descontado imagina que es más representativa y conveniente que la nuestra. Inevitable.

La selección de estos cinco vinos se orienta hacia los tintos por un motivo más bien genético: mi abuelo madrileño sostenía que "el mejor vino blanco es un tinto.". Pero en realidad para una cena informal pienso platos que se llevan mejor con un tinto que con un blanco -empanadas, pizza, guiso de lentejas- aquí están las opciones:

La Poderosa Cabernet Franc-Merlot

La Bodega del Fin del Mundo eligió una etiqueta con la emblemática motocicleta con la que iniciara el viaje por Latinoamérica el mítico Ernesto Che Guevara. Esa moto Norton llegó solamente hasta Bolivia, luego de atravesar la Argentina desde la Patagonia. Allí quedó y hace poco un ciudadano de aquel país declaró haberla comprado y restaurado. Mucho más no hemos podido saber.

Por qué lo elegí. Porque al decir del gran conocedor Joaquín Hidalgo hoy es un corte canchero y moderno, como todos los que siguen. Está ubicado en la moda de los nuevos vinos frutados, con un paladar suave que lo hace muy bebible. Cada botella llama a abrir la siguiente. Ambas cepas que integran su corte son el último grito en el mundo del vino. Va con todo tipo de comidas, cuanto más liviana mejor. El Gato Dumas adoraba enfriar el Merlot, en los años en que un vino tinto no conocía una heladera y menos aún una frapera. Quizás los argentinos, que somos cada vez más expertos, recordemos que uno de los mejores tintos del mundo es un Merlot: el Petrus del Pommerol francés.

Precio. Por ahora puede llegar a encontrarlo por $129. Una relación precio-calidad inmejorable como promete la nota.

Chateau Vieux

La Bodega López durante todos estos años de vinos varietales, ácidos hasta el sufrimiento, estandarizados a nivel nacional y mundial, dijo: "nones" aquí estoy y aquí me quedo. Entonces, los López casi parados en el mismo lugar -y no tanto, porque sacaron varias otras etiquetas más modernas al mercado- vieron como después de describir un amplio merodeo durante un par de lustros, todos sus competidores volvieron a aparecer en el horizonte para retornar a la práctica de los cortes entre diferentes cepas, y dirigirse nuevamente al redil de los paladares amables. También son añejas las zonas de los viñedos de donde provienen: Cruz de Piedra y Lunlunta.

Por qué lo elegí. Porque para un hipster que cree que todo tiempo pasado fue mejor encontrará en este corte clásico argentino de Cabernet Sauvignon, Merlot y Pinot Noir un vino que mimará el paladar de sus invitados en una noche de cena informal y descontraída, en la que se estará queriendo lucir con su versión del guiso de lentejas en base a ancestral receta familiar, y este vino también acompañará muy apropiadamente el plato de quesos que degustarán los famélicos comensales mientras aguardan la aparición del amigo-cocinero-anfitrión.

Precio. Según las últimas informaciones, debería encontrarlo a $145. Casi una bicoca.

Uxmal Cabernet

Por ahí, al leer que la bodega productora tiene el mismo nombre que el vino, no sabrá que detrás está la añeja y poderosa Bodega Esmeralda, es decir, nada más ni nada menos que don Nicolás Catena y familia. Nombres tremendos detrás de un vino con un precio, como verá, más que accesible.

Por qué lo elegí. Pues porque me gusta el Cabernet Sauvignon argentino, y este está hecho en base a 100% con esta cepa, de uvas que se obtuvieron de dos grandes regiones mendocinas: Agrelo y Tupungato. La bodega nos exhorta a encontrar a la hora de beberlo notas de cassis, pimentón, y "frescos dejos de eucaliptos y menta". Realmente este tema de las "notas" me dan trabajo. Por suerte en este caso son específicos, porque se suele hablar de "frutos rojos" como si todos fueran iguales; "especies" como si la canela fuera lo mismo que la pimienta negra. Y ni le hablo si lo obligan a encontrar ese "fondo neto de petróleo". ¿Y los que le proponen percibir al regaliz? ¿Quién se acuerda a qué sabe el regaliz? Insisto, no este el caso, por favor. A mi me gusta y creo que es un gran argumento para preferirlo. Si le preguntan: ¿por qué compraste este vino? Porque me gusta, responda y listo.

Precio. Ajústese el cinturón y la faltriquera: $100.

Argento Reserva Cabernet Franc

Este es un vino con aires de cosmopolita. Argento fue una marca de vinos que fue concebida originalmente para ser exportar a Inglaterra, hasta que la dupla Alejandro Bulgheroni y Carlos Pulenta, dieron la orden de girar el timón y orientarse, también, hacia el mercado interno. Dicen que a varios bodegueros viejos se les hizo difícil dormir tranquilos.

Por qué lo elegí. Porque está en la onda de los aromas frutales, que en este caso permiten descubrir que por allí los caldos conocieron algo de roble, pero poco. Tiene de eso que llaman "taninos dulces", que son aquellos que no nos raspan en la boca. Es más, en el paladar uno siente que este vino tiene una interesante permanencia. Es lo que los expertos llaman "largo en boca" (hay que aprovechar estos tips para pavonearse un poco frente a los comensales informales). Los viñedos son viejos, de una zona productora también añeja: Alto Agrelo. Una vez más, muy fácil de tomar y disfrutar.

Precio. Caminando como indicaba Lita de Lázari, no es difícil encontrarlo a $120 y hasta es posible que algo menos, señora..(o señor, disculpe la humorada)

Colonia Las Liebres Bonarda

La Bonarda Argentina, como debe llamarse ahora a esta cepa, literalmente me encanta. ¿Sabe por qué hay que llamarla Bonarda Argentina? Porque apareció alguien que sabía mucho de cepas y dijo: "ché, esto no es bonarda, esta es la cepa francesa "corveau", que quiere decir cuervo, y su característica es su oscuridad que ayuda a darle color a los claretes franceses". ¡Ni le cuento el lío que se armó! Porque encima como en el caso del Malbec, aquí desde siempre resultó mucho más sabrosa y atractiva que en su país de origen. Entonces, listo, no se llama Bonarda a secas, sino que la dichosa corveau aquí la llamaremos de ahora en más como le dije.

Por qué la elegí. Es una cepa que me encanta. Con una etiqueta que enamora. Este vino es producido por la Bodega Altos Las Hormigas. Bodega donde reinan dos maestros de la enología italiana: Alberto Antonini y Attilio Pagli. Es un vino sin rastro de paso por madera. Donde se han utilizado uvas de dos zonas: Luján de Cuyo y la mayoría del Valle de Uco, que está tan de moda. Nuevamente estamos en presencia de un vino donde la fruta se hace presente de manera predominante y tiene un paso ágil por la garganta. Como casi todos los que se han propuesto, no deben ser considerados vinos de guarda. Piense en tenerlos a buen resguardo 3 o 4 años a lo sumo. Y como todos los demás, bébalos frescos, a menos de 20 grados pero encima de 15 (aquellos años de "chambrear" el vino frente a la estufa de leña, se fueron para no volver). Comience a beberlo con la picada, y termínelo con unas ricas pastas. Más informal que esto, imposible.

Precio. Fuentes habitualmente bien informadas me han hecho saber que es normal encontrarlo a $125. Pero como todo el mundo sabe, hay que apurarse.

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