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Él o Rajoy, el planteo final de Sánchez

El líder del PSOE presionó a Iglesias para salir de la parálisis

Miércoles 02 de marzo de 2016
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MADRID.- Con audacia pero sin votos suficientes, el socialista Pedro Sánchez presentó ayer ante el Congreso español su programa para presidir el gobierno y transfirió a los partidos de izquierda, en especial a Podemos, la responsabilidad de destrabar el bloqueo político que vive el país desde las elecciones de diciembre.

Sintetizó su estrategia en una idea fuerza: o lo dejan liderar a él un proyecto de cambio o permiten que el conservador Mariano Rajoy (PP) continúe en La Moncloa por tiempo indefinido.

"En las elecciones los españoles nos dieron un mandato claro: la enorme mayoría quiere un cambio -leyó Sánchez en el hemiciclo-. Sólo hay dos opciones: o nos quedamos parados y dejamos que siga Rajoy o nos ponemos en marcha."

Durante una hora y media expuso una y otra vez a Podemos por su rechazo al pacto firmado la semana pasada entre los socialistas y los liberales de Ciudadanos (C's).

La primera votación será esta noche, después del debate de investidura en el que todos los líderes podrán interpelar al candidato. La suma del PSOE y C's da 130 votos y es estéril: se requieren 176 para designar un presidente en esa instancia.

Habrá un segundo turno el viernes, que podría resolverse con mayoría simple. En cualquier caso, si el PP (122 bancas) y Podemos (65) se mantienen en el no, la parálisis continuará y Rajoy sobrevivirá en el poder con funciones acotadas. Si para el 2 de mayo nadie construye una mayoría, habrá que convocar nuevas elecciones generales.

Apenas subió al estrado, Sánchez destacó el carácter histórico de su aventura: en la era constitucional es el primer dirigente que pide la confianza de la Cámara después de haber salido segundo en los comicios (22% de los votos). Lo hace de la mano del partido que salió cuarto (con 12%). Se arriesga a ser también el primero en caer derrotado en la investidura. "Los ciudadanos nos han pedido que encontremos una solución política. Nos han dicho claramente que quieren diálogo y no imposición; acuerdo y no intolerancia partidista."

Mezcló críticas lapidarias a Rajoy con la presión constante a Podemos: "Esto es simple, señorías. ¿Queremos un gobierno de cambio, de diálogo y progreso, que rectifique las políticas de estos años y saque a España del bloqueo? ¿Sí o no?".

La incomodidad se hacía evidente en el rostro del líder de Podemos, Pablo Iglesias. Sánchez lo arrinconó. Lo obliga ahora a explicar a sus votantes por qué impedirá que un socialista desaloje a Rajoy del gobierno.

"Esto es más de lo mismo. Decepcionante", alcanzó a decir Iglesias al irse del recinto. ¿Hay alguna posibilidad de que cambie su posición?, le preguntó LA NACION. "Usted sabe que no", respondió. Su número dos, Íñigo Errejón, añadió: "Oímos apenas metáforas de sobres de azúcar". En su visión, el pacto PSOE-C's ofrece "una versión light de la austeridad".

Sánchez sabe que la derrota es casi inevitable, pero un buen desempeño en el Congreso esta semana puede dejarlo bien posicionado ante la opinión pública frente al futuro inmediato. Ya sea para romper la resistencia de Iglesias en un segundo intento de investidura, o bien para presentarse a unas nuevas elecciones, que caerían el 26 de junio.

El programa de gestión incluye una amplia reforma institucional contra la corrupción, la limitación del mandato presidencial a ocho años, cambios en la ley de educación, una nueva política laboral, un plan de choque contra la pobreza y la promesa de renegociar con Europa los objetivos de déficit.

Apenas sobrevoló el conflicto independentista en Cataluña. Prometió diálogo y propuso una reforma constitucional que establezca con claridad las competencias del Estado y las de la región. La gran mayoría de esas reformas serán impracticables sin la venia del PP, con mayoría en el Senado. "La posición de mi partido es clara. No a Pedro Sánchez", escribió Rajoy en Twitter.

Antes de cerrar su discurso, Sánchez se sinceró: "Todos sabemos el resultado de esta investidura si nos atenemos a lo que escuchamos estos días". Pero sugirió que la derrota no será su culpa. Le apuntó -otra vez- a Iglesias: "Pongamos en marcha el cambio que esperan millones de españoles. A ustedes les toca responder con sí o con no. Entonces realmente sabremos dónde está cada uno".

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