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La madre de Lola Chomnalez sobre el doble homicidio de Ecuador: "La distancia empeora las cosas"

Adriana Belmonte, tras enterarse del caso de las chicas mendocinas, revivió su dolor; la causa de su hija sigue sin culpables

Miércoles 02 de marzo de 2016 • 09:13
Lola Chomnalez fue asesinada en Uruguay el 28 de diciembre
Lola Chomnalez fue asesinada en Uruguay el 28 de diciembre.

Tras el doble homicidio de las mendocinas en Ecuador Adriana Belmonte, madre de Lola Chomnalez revivió la tragedia que los últimos días de diciembre de 2014 le tocó vivir en carne propia cuando asesinaron a su hija de 15 años en localidad de Valizas en Uruguay donde veraneaba con su madrina.

"Es algo muy íntimo, ahora la familia está en shock. Yo caí de la pérdida de lola a los tres meses", contó Belmonte a Clarín y agregó: "Las distancias empeoran las cosas".

Sobre la causa que investiga la muerte de su hija Lola Luna Chomnalez de 15 años en "Hace tiempo que no hay avances en la causa judicial y ahora tenemos pensado viajar para reunirnos con el nuevo embajador", explicó a ese mismo medio.

Belmonte, al igual que los familiares de Marina Meneggazo y María José Coni que reclaman que un equipo médico forense viaje a Ecuador dice: "Nos gustaría tener forenses argentinos, pero dudo de que las leyes uruguayas lo permitan".

La muerte de Lola

Lola había llegado el 26 de diciembre a Valizas para pasar unos días de vacaciones en la casa que había alquilado su madrina, Claudia Fernández. El domingo 28, según declaró la mujer, la chica salió a las 14; dijo que haría una caminata hasta Aguas Dulces, el balneario contiguo. Llevaba una botella de agua y, en su mochila rosa, un libro de Cortázar y 2500 pesos uruguayos, algo así como 100 dólares. Nunca volvió. Dos días después, un pescador encontró su cuerpo semienterrado en un monte apartado de la línea de playa. Fue el comienzo de un misterio inextricable y de una errática investigación.

La autopsia reveló que Lola había muerto por asfixia -quizá por la compresión de su cara contra el piso- y que tenía cortes en el cuerpo.

Dos semanas después del descubrimiento del crimen apareció en ese monte tantas veces rastrillados la mochila de la chica. Adentro estaba el libro, pero no la plata. Tenía una mancha de sangre que no era de ella; podría o no ser la sangre del asesino. Esa muestra es la principal prueba física para la pesquisa; si aparece un sospechoso cuyo ADN coincide con el de ese rastro hemático, quedará seriamente comprometido con el crimen. Pero hasta ahora no hubo coincidencia genética con ninguno de los detenidos por vagas sospechas a los que se les hizo el examen.

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