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"El único tema tabú que queda hoy es el de la muerte"

Tomás Olivieri contiene espiritualmente al paciente y a la familia en la etapa final

Jueves 03 de marzo de 2016
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Cuando Emma estuvo instalada en su casa con la atención médica adecuada, Lucía comprendió que aún le hacía falta algo indispensable.

"Ella estaba muy enojada, porque tenía la voluntad para sobreponerse, pero no podía. Había un trabajo interior por hacer", recuerda. "Me pidió que le contara qué era lo que le estaba pasando, y me dijo: «Quiero prepararme para partir»."

Un conocido le recomendó a Lucía hablar con Tomás Olivieri Acosta, quien desde 2004 y de manera voluntaria, acompaña emocional y espiritualmente a personas que se encuentran próximas a morir y a sus familiares.

"Se lo propuse a mamá y ella me respondió: «Que venga hoy. No hay tiempo»", cuenta Lucía Inserra.

Así empezó para Emma un recorrido que duró dos semanas, hasta el día de su muerte. "Junto a Tomy, el gran compañero de viaje, hizo un gran proceso de encuentro con ella misma, de reconciliación y sanación, que involucró a toda la familia: tuvo muchos descubrimientos personales que iba compartiendo", dice Lucía. "Lo que yo aprendí fue a escuchar, sin interferir en lo que el otro quiere decir. Ella necesitaba demostrar, expresar, y para eso uno tiene que estar muy receptivo, abierto y acompañando."

Para Tomás, acompañar a las personas en sus últimos días es "un estilo de vida y un estado de conciencia que se trabaja a diario". Esta vocación se despertó en él hace 11 años, cuando su hermano Agustín murió en un accidente mientras estaba de viaje en Italia. "Cayó de una montaña y estuvo 15 minutos inconsciente. Estaba con tres chicos más, y uno pudo bajar junto a él y abrazarlo -cuenta-. Nunca conocí a ese chico, pero cuando supe que mi hermano había muerto en los brazos de alguien, sentí mucha paz y gratitud. A partir de ahí, le encontré sentido a lo que hago."

Su primera experiencia como voluntario fue en Calcuta, India, y luego, de regreso en la Argentina, en el hospital Tornú: "Con ellos me formé y colaboré allí durante siete años", dice.

Tres meses atrás, junto con una amiga, Bárbara Esses, y otros voluntarios, Olivieri creó la página www.enelfinaldelavida.com: "Cualquier persona que esté atravesando esa etapa, que ya no reciba ningún tratamiento curativo y necesite que estemos a su lado puede contactarnos -explica-. Los acompañamos emocionalmente en todo lo que debe transitar: desde el miedo a la muerte hasta asuntos que tengan que resolver con ellos mismos o con sus familiares. Para nosotros, que una persona nos permita estar junto a ella en el final de su vida, es un honor: es el momento más sagrado, profundo y de mayor vitalidad".

El deber de informar

Según Tomás, "culturalmente, el único tema tabú que queda hoy es la muerte: es algo que, por lo general, está muy poco elaborado, y cuando nos llega nos toma de sorpresa". Y afirma: "Lo que te permite tener una enfermedad que te va avisando que estás en el final de tu vida es que te da la posibilidad de prepararte para ese momento. Y nosotros trabajamos mucho con eso".

Informar es otro de los objetivos de este grupo de voluntarios. "Como hay mucho desconocimiento a nivel ciudadanía sobre los cuidados paliativos, nuestro trabajo también es difundirlos -dice Tomás-. Al no saber que existen, las personas no los reclaman, y los hospitales y las obras sociales no los prestan como deberían. En www.change.org, estamos acompañando una petición para exigir que se mejore la calidad de estos servicios dentro del sistema de salud público."

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