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Roberto Artavia: "Ante mayor corrupción, menor progreso social"

El presidente de ViVa Trust explica por qué la Argentina se encuentra en el puesto 38 del índice de progreso social

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LA NACION
Jueves 03 de marzo de 2016
Foto: LA NACION
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A partir de 1990 Amartya Sen pateó el tablero de la estadística mundial y dejó en evidencia que el crecimiento económico no era igual al desarrollo humano. Que además del producto per cápita había que empezar a incluir variables como la esperanza de vida, la alfabetización, la educación y el nivel de vida de un país, para generar así un índice de desarrollo humano que permitiera tener una radiografía más social y cercana al día a día de las personas.

Con este mismo objetivo, una organización internacional llamada Social Progress Imperative, con asistencia académica de Harvard Business School y el Instituto Tecnológico de Massachusetts, ha desarrollado el índice de progreso social (IPS), que instituciones internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo ubican entre sus prioridades, porque "permite tener una mejor visión de la realidad".

En este ranking, que contempla necesidades humanas básicas (como nutrición, acceso a agua potable y vivienda), fundamentos del bienestar (como acceso a conocimientos básicos, salud y sostenibilidad del ecosistema) y oportunidades (como derechos personales, tolerancia y acceso a educación superior), la Argentina está clasificada en la posición 38 entre 133 naciones.

"Si lo dividimos en cuartos, la Argentina está en la parte alta del segundo cuarto. Pero podemos decir que está detrás de Europa, América del Norte y de cinco naciones de Oceanía y América latina. Ser el 38 de 133 no está tan mal, pero ciertamente, cuando uno observa, todos los países que tienen un poquito de desarrollo están por encima de la Argentina. Y éste es un país que hace 70 años era la sexta economía del mundo y uno de los países con mayor progreso social y mejor distribución del ingreso. La gran pregunta es ¿qué ha pasado? ¿Por qué vamos para atrás y no para adelante?", sostiene Roberto Artavia Loría, vicepresidente de Masisa Internacional y Presidente de ViVa Trust.

-¿Qué quiere decir este índice para la Argentina?

-La posición de la Argentina indica que el país está justo en donde esperaríamos en su relación entre ingreso y progreso social. Hay países vecinos, como Chile y Uruguay, que están muy por encima del nivel esperado y esto quiere decir que han sido más eficientes que la Argentina en convertir su crecimiento económico en progreso social.

La Argentina tiene un problema de orden institucional, político, de corrupción. Ha habido etapas muy oscuras de la historia reciente que seguramente expliquen parte de ese rezago. Pero lo esencial está ahí. Y hace falta generar una alianza entre el gobierno nacional o municipal, el sector privado productivo, la sociedad civil organizada, las instituciones académicas y centros de pensamiento y los organismos internacionales -los cinco sectores- y caminar todos juntos en la misma dirección. Si me permitís un cliché: trabajar más en las ideas que en las ideologías.

-¿A partir de cuándo tienen datos? ¿Se puede hacer una comparación con años anteriores para ver la evolución?

-Tenemos datos de 2012 a 2015. El panorama ha cambiado en alguna medida, pero no de manera dramática. El progreso social es algo que ocurre en lustros, no en años. En términos de medición esto requiere de políticas de Estado y de largo plazo.

-La Argentina viene arrastrando un profundo problema de institucionalidad y de brecha social. ¿Eso incide en el IPS?

-Ante mayor corrupción, menor progreso social. Eso queda clarísimo. Es un tema porque cuando pensamos en sistemas corruptos, pensamos en robar y en distribuir los recursos con base en clientelismo y no en necesidades, basados en relaciones y no en estadísticas. Una de las cosas que proponemos es que la toma de decisiones sea data-driven, impulsadas por los datos y no por las preferencias personales o por la afiliación política.

Lo que nosotros proponemos es que el progreso económico continúe, pero que seamos más eficientes en transformar ese progreso económico en progreso social. Y la definición de progreso social quiere decir satisfacer las necesidades básicas, instrumentar la movilidad social y crear un ambiente de oportunidad para cada ciudadano. Lo que estamos diciendo es que conforme crezcamos económicamente, tengamos programas sociales de calidad para que ese crecimiento se convierta en progreso social.

-Estuvieron reunidos con la ministra Carolina Stanley. ¿Eso quiere decir que desde el Ministerio de Desarrollo Social van a utilizar el IPS?

-Ellos están desarrollando su propio sistema de medición ahora. Y me dijeron que había llegado justo a tiempo porque están desarrollando el modelo y esto les va a servir como insumo, que no es una promesa de que van a usar nuestro modelo, pero sí que el haberlo conocido de cerca les va a servir para generar el propio o incluso adoptar este mismo.

Para la Argentina, en su estado de desarrollo actual, la solución de sus problemas sociales no pasa por tirarle más plata al asunto, sino por asegurar la calidad y buena gestión de esos programas. Porque no se trata de duplicar el presupuesto social, sino de asegurarnos de que el gasto social existente esté llegando a los grupos para los que fueron diseñados de manera eficaz.

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