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Desbordada, Grecia se convierte en un gran campo de refugiados

Por el bloqueo de la ruta de los Balcanes, los miles de inmigrantes que llegan se quedan varados en el país; incapaz de revertir la situación, la UE le asignó un paquete de ayuda humanitaria

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LA NACION
Jueves 03 de marzo de 2016
Migrantes de Medio Oriente, en un descanso en la Plaza de la Victoria, anteayer, en Atenas
Migrantes de Medio Oriente, en un descanso en la Plaza de la Victoria, anteayer, en Atenas. Foto: AP / Thanassis Stavrakis

PARÍS.- Desbordada por la llegada masiva de miles de migrantes y sin medios para evitar una crisis humanitaria de enormes proporciones, Grecia se ha transformado en un gigantesco campo de refugiados después de que los países balcánicos decidieron cerrar sus fronteras. Para evitar un colapso, la Unión Europea (UE) desbloqueó ayer un programa de 700 millones de euros para los próximos tres años.

Era una situación que Bruselas quería evitar a cualquier precio. Sin embargo, al lanzar ese programa de ayuda humanitaria, destinado mayoritariamente a Atenas, la Comisión Europea (CE), órgano ejecutivo de la Unión, reconoció ayer que nadie podrá evitar que Grecia se transforme en una campo a cielo abierto para decenas de miles de migrantes en busca de asilo.

"Su número no deja de aumentar, al mismo ritmo que sus necesidades humanitarias. Y todo esto sucede en Europa", dijo el comisario para Ayuda Humanitaria de la UE, Christos Stylianides. Más directo, otro funcionario resumió el objetivo: "Queremos evitar que Grecia se transforme en un nuevo Líbano".

Anteayer, desbordada por la presencia de unos 20.000 migrantes hacinados en su frontera norte con Macedonia -que decidió no permitirles seguir camino hacia Alemania-, así como en las islas del mar Egeo e incluso en el centro de Atenas, Grecia lanzó un pedido desesperado de ayuda a la UE.

Las autoridades temen que la cantidad de refugiados bloqueados en el país llegue en las próximas semanas a 70.000, según reconoció el ministro de Migración griego, Yannis Muzalas. Sometido desde hace seis años a una crisis económica y un plan de austeridad sin precedente, el país carece de fondos y, sobre todo, de infraestructuras para hacer frente a semejante tsunami humano.

Según las ONG, la situación en el archipiélago del Dodecaneso se asemeja a "una película de horror". Entre 300 y 500 personas llegan cada día a Leros, una isla de 7000 habitantes. Se embarcan en Didim, en la costa egea de Turquía. La mayoría son sirios, pero también hay palestinos, iraquíes y afganos. Muchos mueren en altamar.

"Debido a la ausencia de morgue en la isla, los cuerpos son depositados en refrigeradores destinados a conservar helados", explica un habitante. "Cuando hay muchos muertos en una semana, la situación se vuelve aterradora", afirma.

El gobierno populista del primer ministro Alexis Tsipras comenzó a alojar a los migrantes en dos cuarteles militares de la capital y en los edificios desafectados del antiguo aeropuerto internacional. Sin instalaciones adecuadas, hombres, mujeres y, sobre todo, chicos duermen directamente en el piso. Uno de los lugares donde la situación llegó a niveles críticos es el puerto del Pireo, donde las organizaciones de ayuda no tienen suficientes alimentos para satisfacer las necesidades básicas de los migrantes.

El gobierno apeló a todas las autoridades municipales para habilitar centros de acogida para hacer frente a esta situación de emergencia, que previsiblemente se agravará en las próximas semanas.

La llegada masiva de migrantes ha dado un golpe fatal al turismo en el mar Egeo, principal recurso económico de la región. Según la prensa griega, las reservas en la isla de Lesbos disminuyeron 90%, en Chios 60% y en Samos 40%. Los hoteleros de Chios estiman que el próximo verano boreal será el peor de los últimos 40 años. La Comisión Europea, por su parte, multiplica los llamados a levantar los controles fronterizos internos establecidos por numerosos países del bloque para evitar el colapso total del espacio Schengen, que establece la libre circulación de las personas.

Muros, barreras y controles militares han vuelto a proliferar en Europa desde que la UE se ve confrontada al mayor flujo de migrantes desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Desde septiembre de 2015, ocho países de los 26 miembros de Schengen volvieron a instaurar controles fronterizos.

Pero la Comisión Europea también quiere reforzar los controles en las fronteras externas de la Unión y repetirá a Grecia la advertencia de que podría ser expulsada de Schengen si antes de mayo próximo no mejora su eficacia, según consta en el borrador de un informe que debería ser publicado mañana en Bruselas.

Ese documento fue preparado en vísperas de la cumbre de emergencia que mantendrán Turquía y la UE el 7 de marzo. Bruselas volverá a solicitar a Ankara mayores esfuerzos para controlar el flujo de migrantes, como se estableció en el acuerdo bilateral del año pasado, y para lo cual el gobierno turco recibió 3000 millones de euros.

Un imparable flujo humano

Con las fronteras de los Estados balcánicos selladas, el gobierno populista de Alexis Tsipras teme que la cantidad de refugiados bloqueados en el país llegue en las próximas semanas a 70.000

La isla de Leros recibe por día entre 300 y 500 personas, que se embarcan en Didim, en la costa egea de Turquía. La mayoría son sirios, pero también hay palestinos, iraquíes y afganos. Muchos mueren en altamar

Para evitar un colapso de uno de sus socios, la Unión Europea (UE) desbloqueó ayer un programa de 700 millones de euros para los próximos tres años

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