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Petti: El tenista que le dejó paso al rugbier profesional

Hasta los 15 probó con las raquetas, hasta que decidió cambiar; con 21 años, se afianza como segunda línea de los seleccionados y disfruta de una etapa de logros y superación

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PARA LA NACION
Jueves 03 de marzo de 2016
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DURBAN, Sudáfrica.- Guido Petti soñó alguna vez con jugar un Grand Slam y ser un profesional del tenis, pero terminó jugando un Mundial y siendo profesional del rugby. No se trata de un veterano, sino de alguien que el 17 de noviembre cumplió recién 21 años. La raqueta y la pelotita interrumpieron el transcurso de la ovalada en la primera docena de su vida, hasta que a los 15 sintió que su cabeza iba a explotar. Cansado de tanto entrenamiento, presión, viajes y derrotas 6-0 y 6-0 en las primeras ruedas, un día dijo basta y volvió al rugby, que era, de alguna manera, su casa y su destino.

"Yo soñaba con ser como Del Potro o Safin, pero el tenis me terminó haciendo mal. Tanto que nunca más volví a agarrar una raqueta. Antes me sabía el ranking de memoria; ahora no sé ni quién juega", cuenta el segunda línea que, como dice un añejo maestro del rugby, "parece un tipo normal". Es que Petti no tiene el físico de los que suelen actuar en esa posición en la creme de la competencia profesional: mide 1,94m y pesa 102 kilos. Daniel Hourcade confió alguna vez que varios le insistían para que lo pusiera de tercera línea. Pero Petti tiene dos virtudes que le valen la camiseta N° 4: posee un soberbio salto para el line y conoce los secretos del scrum por haber nacido en la escuela de excelencia que es el San Isidro Club.

El tenis, al fin de cuentas, le dejó algo: la coordinación y la flexibilidad para saltar. Es el que más alto llega del plantel de los Jaguares junto a Javier Ortega Desio, quien también tiene pasado de tenista. Es más: el entrerriano, que también pasó por el SIC, es una de las alternativas para jugar en la segunda línea, pese a que su puesto es el de tercera.

Petti escuchó hablar de rugby antes que aprender a escribir. Recuerda que cuando tenía 5 años, iba de un lado al otro de la mesa cuando los forwards de la Primera del SIC se juntaban todos los sábados en su casa para almorzar, antes del partido de las 15.30. Su padre, Roberto, también fue segunda línea, multicampeón con su club y con dos tests con los Pumas, en 1995, ante Chile y Paraguay, por el Sudamericano. El parecido físico de padre e hijo rugbiers es asombroso, especialmente cuando Guido usaba vincha. Ahora, es tiempo de casco.

"Mi padre siempre fue mi ídolo, a quien yo miraba más cuando era chico. También Brian Anthony, que jugaba con él en la segunda línea del SIC. Y de los que jugaban en Europa, Rimas Álvarez, que era amigo de mi padre", le cuenta Petti a LA NACION al borde de la pileta del hotel en el barrio de Umhlanga, el mismo donde el año pasado los Pumas vivieron la previa al histórico triunfo ante los Springboks.

Petti vive una historia similar a la de varios de sus jóvenes compañeros que ahora transitan con los Jaguares la experiencia del debut en el Super Rugby: tiene más partidos en el seleccionado que en la Primera de su club, en la que apenas pudo jugar 9 partidos y un solo clásico (perdido) con el CASI. "Eso es lo que más lamento: no haber podido jugar más en el club, que era lo que quería desde chico, como jugar con mis amigos. Pero bueno, no me puedo quejar por lo que tengo", admitió.

Es que no cualquier rugbier de primer nivel puede ofrecer tan meteórica y exitosa carrera como la de Petti: debutó en los Pumas a 3 días de cumplir 19 años. O sea, con edad de Pumita. Y en su primer test-match, fue titular en el triunfo ante Italia, en Génova. Una semana más tarde continuó su invicto nada menos que en la resonante victoria contra Francia, en el Stade de France de París. De película.

"Todo había empezado mal, porque cuando llegué de Canadá después de haber jugado con los Jaguares, me empecé a sentir mal. Un día antes de subirme al avión me diagnosticaron paperas. ¡Me quería morir! Era justo mi debut en los Pumas, lo que venía soñando. Pero, por suerte, eran leves, por lo cual pude viajar y unirme al equipo en Italia", relata quien en ese mismo 2014 había jugado el Mundial M20.

En 2015 estuvo en el XV que logró aquí la primera victoria de la historia ante los Springboks y, luego, en el Mundial, marcó el recordado try en el partido del debut frente a los All Blacks, en Wembley. Un try del que, literalmente, no se acuerda nada. "Lo último que recuerdo -cuenta- es cuando estaba a punto de apoyar. Allí se me apagó la televisión (Dan Carter lo golpeó en la cabeza sin intención). Cuando me desperté, Guille (por Botto, médico de los Pumas) me empezó a hacer una serie de preguntas y no entendía nada".

Se quedó afuera del partido con Georgia por prescripción médica, pero luego estuvo en otro histórico triunfo, sobre Irlanda, por los cuartos de final, en Cardiff. Jugó la semifinal y el partido por el 3er puesto y cerró el año integrando el XV que venció a los Barbarians en Twickenham. Logró, en un año y monedas, lo que varias glorias no consiguieron en décadas. Vale aclararlo: como muchos otros jóvenes de la camada actual de los Pumas.

"Desde que participé en el primer trial de la URBA, a los 17 años, decidí que quería jugar profesionalmente al rugby. Mi intención era quedar dentro del sistema del Pladar o irme a Europa. Esto de estar en los Jaguares y debutar con un éxito en el Super Rugby es otro sueño cumplido", concluye.

Guido Petti está estudiando Comercio Exterior (con las facilidades que le brinda el convenio que tiene la UAR con una universidad privada) y dice no ser un fanático del rugby. Se distrae con el cine y extraña a su novia, su familia, sus amigos y, enfáticamente, "mi cama y mi bidet".

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