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Villa Ocampo empieza a festejar su 125° aniversario

Llegó el director general adjunto de la Unesco y habrá ciclos de música

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LA NACION
Viernes 04 de marzo de 2016
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El director general adjunto de la Unesco, Getachew Engida, estuvo ayer de visita en Villa Ocampo, que cumple su 125° aniversario. Participó allí de un almuerzo de trabajo con el intendente de San Isidro, Gustavo Posse, en el que se habló sobre la conservación de la casa, que depende de la Unesco, y de la promoción del legado dejado por Victoria Ocampo. "Éste es un edificio maravilloso, que realmente supera mis expectativas -dijo Engida-. Victoria Ocampo nos ha legado un verdadero tesoro no sólo para la Argentina, sino también para todo el mundo. Ella tenía una visión sincronizada con el mandato de la Unesco. Creía en el diálogo intercultural y trabajó mucho para reunir a gente de todo el mundo. Debemos mantener vivo este lugar, aprender de su mensaje y enseñárselo a nuestros hijos. Eso es responsabilidad de todos".

El recinto, que en tiempos pasados ejerció de refugio y lugar de descanso para pensadores de todo el mundo, servirá ahora de escenario para la celebración de varias actividades programadas con motivo de su aniversario.

Una de las iniciativas ya puestas en marcha, con el nombre Jazz en Villa Ocampo, incluye conciertos mensuales a cargo de destacadas figuras de la escena jazzística en los jardines de la residencia. El programa comenzó en febrero y prevé, para el próximo día 20 de marzo, un concierto a cargo de la pianista japonesa Tomoko Ohno. Durante la estancia de la artista en la casa, ésta mantendrá una conversación con Yamile Burich, otra mujer que sobresale en el circuito del jazz argentino y que protagonizó el primer concierto del ciclo, días atrás en la Villa. "Este coloquio será grabado para difundir un mensaje de valoración del rol de la mujer en las artes", recalca Gloria Silva, responsable del área de Educación, Comunicación y Cultura del proyecto Villa Ocampo.

Por otro lado, y tras la reciente visita de la famosa primatóloga Jane Goodall a la casa, este mes también se puso en marcha en Villa Ocampo un nuevo programa educativo para niños, con actividades los sábados por la mañana, cuyo fin es "revalorizar el patrimonio natural y cultural". "La iniciativa propicia un espacio participativo para niños y jóvenes que visitan el Observatorio, para que tomen conciencia sobre la diversidad, tanto cultural como biológica, y que adquieran los conocimientos, las actitudes, los valores y el compromiso con acciones y responsabilidades para un desarrollo sostenible".

El propósito fundamental del programa educativo es lograr que, tanto los individuos como la comunidad, comprendan la naturaleza compleja del medio y adquieran los conocimientos, los valores y las habilidades prácticas que, a su vez, se transformen en actitudes y acciones que deriven en un cambio de conducta.

Dentro del aniversario de la Villa, también se realizará el proyecto Palmira en Villa Ocampo, enmarcado dentro de la campaña mundial Unidos por el Patrimonio, de la Unesco, que busca generar conciencia a través de un concurso de intervención de imágenes de esta antigua ciudad siria, declarada Patrimonio de la Humanidad y con varios sitios arqueológicos destruidos a causa del conflicto armado en la región.

En relación a la cuestión de género, a mitad de año también se realizará en la casa una muestra sobre la relación entre Victoria Ocampo y Gabriela Mistral; y se celebrarán fechas especiales como el Día de la Mujer, el del Patrimonio y el Libro, el de la poesía, el de la Libertad de prensa y el de los Derechos Humanos.

Historia de una casa singular

La casa, cuya dirección fue asumida en 2014 por el gestor cultural Frédéric Vacheron, fue objeto de diversas obras de recuperación patrimonial en los últimos años.

Villa Ocampo fue construida en 1891, es de estilo pintoresquista inglés, con varias influencias, entre ellas del Norte de Francia. Consta de tres plantas, de unos 450 metros cuadrados cada una, más un sótano y una importante galería, y está rodeada por un legendario jardín de 10.000 metros cuadrados.

La casa no sufrió grandes transformaciones desde su construcción. Sus alrededores, en cambio, están en gran medida cambiados. La casa estaba rodeada por un frondoso jardín y llegaba hasta el Bajo, donde pasaba el tren.

Las grandes transformaciones del parque se sucedieron después de la muerte de Manuel Ocampo, en 1930. En 1947 la casa sufrió un incendio, del que la escritora dijo: "Todos los libros de la biblioteca, abajo, y las sillas y las mesas, han quedado reducidos a ceniza... Todos los libros de mi padre y parte de los míos se han quemado. Mesure, Commerce, la NRF, la Revista de Occidente... Pero son los Jules Verne cuya pérdida más lamento, y la de las enciclopedias".

Victoria Ocampo se instaló en la casa en los años 40, y la marca más visible de su instalación está en el interior del inmueble y en la decoración. Influenciada por el modernismo, la escritora pintó el interior de blanco (era oscuro), y colocó muebles y obras de arte del siglo XX que convivieron con la arquitectura y decoración del XIX. La sala de estar, donde transcurrieron gran parte de los eventos sociales de Villa Ocampo, es tal vez el mejor ejemplo en el que el mobiliario antiguo y los dibujos de Helleu conviven con las paredes blancas y el tapiz de Léger.

Victoria Ocampo , fundadora de la revista Sur en 1931 (reconocida como la publicación cultural de habla española más relevante del siglo XX) donó sus posesiones y bienes a la Unesco a principios de los años 70, "a raíz de las numerosas coincidencias entre sus valores y los de la Organización".

La escritora destacaba el papel de la cultura como factor determinante para el desarrollo y la inclusión; la promoción de la diversidad cultural y los derechos de las mujeres; la tolerancia y la apertura a las ideas de los otros. La suya fue una donación para promover estos valores compartidos, para continuar con la vida cultural activa que había desarrollado durante más de medio siglo en la Villa, y para que la propiedad sirviera "para un espíritu creativo vital, para la promoción, el estudio, la experimentación y el desarrollo de las actividades que integran a la cultura, la literatura, las artes, la comunicación social y la paz entre los pueblos ".

Sede de un proyecto cultural único en la Argentina y en Latinoamérica, Villa Ocampo tiene, más allá de su importancia arquitectónica, de los muebles y de la biblioteca, un significado histórico fundamental. No en vano, durante medio siglo, hospedó a algunos de los principales forjadores del siglo XX. Prestigiosos intelectuales argentinos y extranjeros como Graham Greene, Roger Caillois, Waldo Frank, Alfonso Reyes, Albert Camus, André Malraux, Aldous Huxley, Le Corbusier, Octavio Paz, Gabriela Mistral, Pablo Neruda, Maurice Ravel, Walter Gropius y Jorge Luis Borges, entre otros, visitaron a Victoria (1890-1979) en Villa Ocampo y allí, entre charlas, discusiones y lecturas, fermentaron algunas de las ideas y proyectos más importantes de su tiempo. Invitados por la escritora, pasaron por Villa Ocampo personalidades culturales del mundo entero: Tagore, Stravinsky, Ortega y Gasset, Roger y otros.

El Proyecto Villa Ocampo de la Unesco se puso en marcha en 2003. Desde entonces, con la colaboración del Estado argentino, de la Municipalidad de San Isidro, de la Asociación Amigos de Villa Ocampo y de muchos donantes y patrocinantes, y de las Naciones Unidas, se restauraron la casa, el jardín, el mobiliario, las colecciones de arte y fotografía y la Biblioteca, que alberga unos fondos de más de 11.000 libros.

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