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El gigante quiere crecer en el fútbol

La Superliga de ese país, que comienza hoy con cuatro argentinos, movió unos 420 millones de dólares en pases; el Estado fomenta la industria del fútbol con gran aporte privado

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LA NACION
Viernes 04 de marzo de 2016
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Pocos minutos después de ser proclamado nuevo presidente de la FIFA, Gianni Infantino hizo público unos de sus deseos: "Quiero ver a Asia, China y la India desarrollándose". China ya empezó a darle el gusto. El gigante asiático movilizó su poderoso aparato estatal y el músculo económico privado para desarrollar un plan integral: desde la formación escolar hasta el fútbol profesional. Los objetivos son específicos: volver a disputar un Mundial (la única participación fue en 2002) y obtener la organización de la Copa 2026.

Hay que comenzar por el rubro que más repercusión mediática tuvo por las cifras invertidas. Con 16 equipos, hoy empieza la Superliga, tras un mercado de pases que movió 420 millones de dólares en contrataciones de futbolistas. Más que en Europa, si bien el libro de transferencias que se abre a principios de año en el Viejo Continente registra menos transacciones que el de fin de temporada. Arsene Wenger advirtió que Europa debería seguir con preocupación esta expansión económica del fútbol chino.

Gustavo Bou quedó enfrentado con la dirigencia de Racing, que no aprobó su venta a Beijing Gouan. Al concordiense no lo debería desvelar tanto ser dirigido por el italiano Alberto Zaccheroni, sino el contrato de casi 10 millones de dólares por tres años que le iban a pagar. Ezequiel Lavezzi dejó Paris Saint Germain porque el ascendido Hebei le firmó un convenio cercano a los 30 millones de euros por dos temporadas. El brasileño Hulk, cuyo futuro económico está asegurado en el Zenit San Petersburgo, dudó hasta último momento por los montos fabulosos con que lo tentó Jiangsu Suning.

Foto: LA NACION

La transferencia más alta fue la del volante brasileño Alex Teixeira, de Shakhtar Donetsk a Jiangsu por US$ 54.500.000. China procuró llevar futbolistas de renombre que no estuvieran en el ocaso de su carrera, como ocurre con los mercados árabes, que les ofrecen jubilaciones doradas a estrellas que lo fueron mucho tiempo antes y están más cerca del retiro. A partir de esa premisa llegaron, además de Lavezzi, el colombiano Jackson Martínez desde Atlético de Madrid, el brasileño Ramires (Chelsea), el marfileño Gervinho (Roma), el colombiano Guarin (Inter), el brasileño Paulinho (Tottenham), el francés Demba Ba (Besiktas y ex Chelsea), el camerunés M'Bia (Trabzonspor y ex Sevilla) y el colombiano Fredy Montero (Sporting Lisboa). En esta época es más habitual lo que era una excentricidad en 2011, cuando Guangzhou Evergrande contrató al ex River Darío Conca -estaba en Fluminense- y lo convirtió en el futbolista mejor pago del mundo por entonces, al abonarle 10 millones de dólares por año.

Inaugurada en 2004, la Superliga se amplió de 12 a 16 equipos y en la última década se convirtió en la competencia más fuerte de Asia. Guangzhou Evergrande obtuvo las últimas dos Champions Leagues asiáticas (la primera, con Marcello Lippi, y la segunda, con Luiz Felipe Scolari) y participó en el Mundial de Clubes, donde lo eliminó Barcelona. Habrá cuatro argentinos: Lavezzi, Conca (Shanghai SIPG), Walter Montillo (Shandong Luneng) y Emmanuel Gigliotti (Chongqing Lifan).

¿Cómo se solventa este negocio millonario? El jefe de Estado Xi Jinping es el primer interesado en ver crecer la industria del fútbol y elevar el nivel de juego. Por primera vez, la televisión va a pagarles a los equipos para retransmitir el torneo. Una cadena desembolsará US$ 1600 millones por los próximos cinco años. Algunas empresas invierten en clubes que tenían control estatal. Ma yun, dueña de la firma de comercio electrónico Alibaba, entró con 192 millones de dólares para tener un 50 por ciento de participación en Guangzhou Evergrande. Suning, que apoya a Jiangsu, es un emporio minorista con ingresos anuales por 16.000 millones de dólares. Los capitales chinos también cruzaron las fronteras para invertir en el Atlético de Madrid, Manchester City, Espanyol, Slavia Praga y la Liga de Portugal, destinos con los que también aspira a un intercambio deportivo.

China apunta tanto a la cima como a la base de esta pirámide futbolística. El gobierno llevó adelante una reforma educacional para incluir el fútbol como materia obligatoria en las escuelas primaria y secundaria, un universo en el que 200 millones de chicos recibirán clases de táctica y estrategia. El plan de desarrollo nacional contempla la creación de 50.000 escuelas de fútbol en diez años. Para ello están contratando a varios formadores internacionales. Uno de ellos, Tom Byer, que trabajó para la UEFA y revolucionó el fútbol base de Japón, fue elocuente: "El fútbol se convirtió en China en una política de Estado. China puede enviar un cohete a la Luna, pero está frustrada porque no le puede ganar a Tailandia en fútbol".

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