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Un caso testigo de una corrupción más grande

LA NACION
Viernes 04 de marzo de 2016
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Cíclicamente, las sospechas de corrupción generalizada en las filas de la policía bonaerense amenazan con explotar. El reciente cambio de gobierno (especialmente, sus anuncios relacionados con probables cambios o mayores controles a la fuerza) permite vislumbrar novedades al respecto en el corto plazo. Como siempre, una sucesión de anuncios y eventos precede a un episodio que termina siendo utilizado como punta de lanza o como ejemplo de una modalidad aparentemente soterrada, pero extendida.

La aparición del caso del "policía rico" detrás del asalto a la casa del intendente de La Plata puede entenderse como un caso típico en esa sucesión lógica. Justo un día después de que la gobernadora María Eugenia Vidal anunció ante la Legislatura bonaerense una fuerte reestructuración de la fuerza. Justo un día después de que se confirmó que se les pedirá a los oficiales en jefe de la mayor policía del país que presenten sus declaraciones juradas de bienes. Justo cuando llega marzo, mes en el que finaliza el statu quo tras el "ordenado" traspaso acordado entre Cristian Ritondo y su antecesor, Alejandro Granados.

El nuevo ministro, ayer, se esforzó por situar el asalto de Julio Garro en el contexto de los anuncios de Vidal y de las propias denuncias de robos en La Plata por parte del intendente. Se animó, incluso, a especular con que aquel robo en City Bell podía ser un "mensaje mafioso" al alcalde platense o al propio gobierno provincial por los cambios hechos vinculados con la fuerza de seguridad.

Ritondo, como todos sus predecesores, se encargó de remarcar que "la mayoría de la fuerza es honesta"; como todos los anteriores a él, ningún ministro de Seguridad haría una declaración por la que se pusiera en contra de la inmensa masa de uniformados, con las consecuencias de una decisión de ese tipo.

Pero lo cierto es que no es posible pensar que un subteniente sea capaz de alquilar una casa que cuesta más que el salario de un efectivo de su rango y que ande en una camioneta 4x4 importada y que a nadie por sobre él en la fuerza le llame la atención. Lo más lógico, justamente, es sospechar que grandes flujos de dinero de origen ilícito están al alcance de muchos policías, y no de pocos. Y que si hay un subteniente "rico" es muy probable que haya un teniente, un subcomisario o un comisario más ricos. Ahí es donde la revisión de lo que tiene cada policía se vuelve sensible y puede, eventualmente, abrir la caja de Pandora.

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