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Gesto de Ecuador: prometen a los familiares más pruebas forenses

En una reunión con el fiscal general del Estado, les dijeron que ordenarán la extracción de ADN de la madre de María José Coni y de un pariente de Marina Menegazzo para compararlo con el de los cuerpos

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LA NACION
Viernes 04 de marzo de 2016

GUAYAQUIL.- A pesar del dolor y del estrés, los familiares de María José Coni lucían ayer enteros y decididos. Aunque, su madre, Gladys Steffani de Coni tiene pasaje de regreso para el lunes próximo, está dispuesta a quedarse todo el tiempo que sea necesario hasta que se resuelvan los asesinatos de su hija y de Marina Menegazzo en el pequeño pueblo costero de Montañita, en Ecuador, donde pasaban sus vacaciones.

Ayer dieron un paso: los familiares de las víctimas se reunieron en esta ciudad, a unos 200 kilómetros de Montañita, con el fiscal general del Estado, Galo Chiriboga, que viajó especialmente desde Quito. Los familiares de Coni estaban satisfechos con el encuentro y con las decisiones que tomó el fiscal; entre ellas, la de ordenar la extracción de ADN de Steffani y de un miembro de la familia Menegazzo para compararlo con el material genético de los dos cuerpos hallados en Montañita, algo que no se había realizado. Una promesa que fue leída por los allegados como un gesto de la justicia ecuatoriana.

Los familiares de Coni y los de Menegazzo quieren confirmar que los cadáveres encontrados sean en realidad los de las jóvenes. Los cuerpos sólo habían sido identificados por las huellas dactilares y por un reconocimiento visual que resultó complicado por el estado en el que estaban, luego de varios días a la intemperie en una zona semiselvática y húmeda. Para colaborar con la identificación y la investigación, anoche llegaron a Ecuador cuatro peritos de la Policía Federal Argentina.

En sus primeras recorridas por Montañita, Felipe Coni -hermano de María José- pudo comprobar que los habitantes están conmocionados. El caso resulta impactante para este pequeño pueblo de unos 2000 habitantes, que ayer se mostraba un poco vacío, tal vez por la típica tormenta tropical que se desató, o quizás a causa del propio horror.

Montañita surgió en la década de 1960 como una comuna de amantes de la naturaleza y el surf, y con los años se convirtió en una playa famosa. Pero hace unos tres años, las fiestas electrónicas que se hacen tres veces por semana en la discoteca local comenzaron a traer más drogas sintéticas y baratas, más descontrol en la playa y más peleas.

A la vez, entre los extranjeros, los argentinos son la mayoría. Aquí, cuentan que el primero apareció a fines de la década de 1970. Muchos se quedan y abren sus propios bares o venden artesanías en las tres o cuatro calles que hay.

Coni se sentía bien en este poblado: apenas llegó al hostal, sin dinero, se quedó dormida y amaneció cubierta con una manta. Al lado le habían dejado un plato de sopa.

Una encuentro extenso

La reunión con el fiscal Chiriboga iba a durar una hora, pero se extendió desde las 8 hasta pasado el mediodía. El fiscal escuchó y aceptó algunas de las medidas de prueba propuestas por Steffani de Coni, su hijo Felipe, su yerno Christian Pissano, y familiares de Marina Menegazzo.

Chiriboga también estaría evaluando el reemplazo al frente de la investigación del fiscal Juan Pablo Arévalo Rivera, porque este funcionario habría presentado su renuncia al cargo unos 15 días antes del hallazgo de los dos cuerpos.

Después de la reunión, la familia Coni se detuvo en un hotel del centro de la ciudad hasta las 16, donde almorzó y discutió algunos pasos a seguir: una posible visita nocturna a Montañita -anoche- para buscar más testigos e información, como ya había hecho en días anteriores, y una recorrida intensa por el pueblo, planeada para hoy a la mañana, junto al personal de la fiscalía que lleva la causa.

Incertidumbres

Ni la madre de María José ni los parientes de Marina creen que sus hijas pudieran ir por propia voluntad a la casa donde vivía Alberto Segundo Mina Ponce, el vigilante comunal de Montañita acusado del crimen.

Ponce, un moreno corpulento de 33 años que fue director técnico en la escuelita de fútbol del pueblo y vendedor de jugos tropicales, se adjudicó el doble homicidio en su tercera declaración judicial. Antes había hablado de un auto bordó con cinco hombres y también de que el doble crimen lo había cometido junto al otro detenido, Aurelio Eduardo Rodríguez, el empleado de un hostal al que llaman "el Rojo" y que vive en el pueblo vecino de Río Chico. Ambos están detenidos, con prisión preventiva por 90 días.

La leyenda de Montañita dice que en el pueblo, que es un oasis sin administración estatal, los propios habitantes se organizaban para castigar a los ladrones, que aparecen con poca frecuencia, llevándolos al mar, donde les arrojan piedras. "¡No me lleven a Montañita: allí me van a linchar!", aseguran que dijo Mina Ponce cuando fue detenido. Según los dichos, el acusado sabía que nadie en Montañita le iba a perdonar nada.

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