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Sánchez suma otro fracaso y España se hunde en la incertidumbre

Por segunda vez, el líder socialista no logró consenso para ser investido presidente; el bloqueo político instalado desde diciembre llevaría a nuevas elecciones a mitad de año

Sábado 05 de marzo de 2016
Sánchez, ayer, tras ser rechazada su investidura en el Congreso
Sánchez, ayer, tras ser rechazada su investidura en el Congreso. Foto: EFE / Andrés Ballesteros
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MADRID.- España se internó anoche aún más en territorio desconocido. Por primera vez en 39 años de democracia un candidato con el encargo del rey para formar gobierno resultó rechazado por la mayoría absoluta del Congreso.

El socialista Pedro Sánchez marchó resignado hacia su segundo fracaso en 48 horas y el limbo político derivado de las elecciones del 20 de diciembre se prolonga por tiempo indefinido. Obtuvo 131 votos a favor (90 del PSOE, 40 de Ciudadanos y uno de Coalición Canaria) y 219 en contra.

Lo previsible de la derrota de Sánchez no mitiga el impacto brutal de la incertidumbre que nubla a la quinta economía de Europa. El conservador Mariano Rajoy, líder del Partido Popular (PP), seguirá gobernando con poderes limitados, mientras todas las vías de pacto parecen cerradas. La salida extrema que ofrece la Constitución es repetir los comicios a mitad de año, con la posibilidad cierta de que el resultado retorcido también se repita.

El caos vuelve a incomodar al rey Felipe VI, que debe decidir si le ofrece a alguien más que intente la investidura antes del 3 de mayo, fecha límite para disolver las Cortes en caso de que persista el vacío de poder.

Rajoy se opuso a permitir un gobierno de Sánchez, a quien considera inhabilitado por haber salido segundo en las elecciones con el peor resultado histórico del PSOE. Pero el actual presidente -el más votado en diciembre- consumió esta semana los últimos cartuchos que le quedaban para negociar un pacto que lo reafirme en La Moncloa.

Rompió acaso de manera definitiva su relación con el liberal Albert Rivera (Ciudadanos), su único aliado hipotético. Rivera ratificó su acuerdo de gobierno con los socialistas y pidió a los diputados del PP que busquen de una vez un nuevo líder. "Rajoy me retiró el saludo", dijo ayer.

La izquierda también sangra. El líder de Podemos, Pablo Iglesias, desparramó el martes golpes bajos a los socialistas y alejó la opción de negociar con Sánchez.

El debate de ayer, brevísimo, mostró a unos líderes agotados de interpretar un libreto inconducente. Los discursos desbordaron de guiños a la opinión pública, sin expectativa de convencer a los diputados que deben votar ahora, sino a los ciudadanos, de que, si nadie cede, tendrán que ir otra vez a las urnas el 26 de junio.

"Mi único fracaso habría sido rechazar el encargo que me hizo Su Majestad, como hizo el señor Rajoy. Hemos puesto a correr el reloj de la democracia", leyó Sánchez desde el estrado. Insistió en que "la única salida para España" es un acuerdo "reformista, progresista y transversal" para luchar contra la corrupción, el desempleo y la desigualdad.

Derrotado dentro del hemiciclo, su juego consistió en reforzar su posición fuera de él. Una encuesta de la consultora Metroscopia le deja un consuelo: el 28% de los españoles cree que de alguna manera él será el próximo presidente del gobierno. Lo siguen Rivera, con el 18%, Rajoy (17%) e Iglesias (13%).

Se instala la teoría de que la población premia a los que intentan un acuerdo, aunque hayan fracasado.

"Señor candidato: su fiesta llegó al final. Lo suyo es una impostura, un fraude, un engaño, una farsa. Puso las instituciones al servicio de su conveniencia personal: ¡eso también es corrupción!", regañó Rajoy a Sánchez ayer.

Iglesias suavizó el tono después de su brutal aparición del martes. Sorprendió con un stand up, en el que recordó el beso en la boca que se dio con un compañero de bloque el martes pasado. "La política española se está calentando. Fluye el amor y la pasión", bromeó y cambió los abucheos por carcajadas. "Pedro: sólo quedamos tú y yo". De inmediato le reclamó a Sánchez que renunciara a su pacto con Rivera "y con las oligarquías" para negociar con las fuerzas de izquierda. Rivera defendió el programa acordado con el PSOE y les apuntó a sus rivales: "El PP y Podemos, los dos extremos, votarán lo mismo. ¡Dejen de destruir y empiecen a construir!".

Al caerse la candidatura de Sánchez, el lunes se reavivarán los contactos y las presiones. Llueven especulaciones sobre cambios de liderazgos en el PP y el PSOE -única vía imaginable para sortear la enemistad manifiesta entre Rajoy y Sánchez-. Algunos exploran la posibilidad de un gobierno técnico, liderado por un extrapartidario con ministros de las dos grandes fuerzas. Los más creen que las nuevas elecciones son ya inevitables.

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