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El juego de la política monetaria con la fiscal

Juan Carlos de Pablo

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LA NACION
Domingo 06 de marzo de 2016
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Robert Alexander Mundell, a comienzos de la década de 1960, publicó un conjunto de notables monografías destinadas a analizar el rol que las políticas monetaria y fiscal juegan en economías abiertas. Una lectura superficial de dichos trabajos puede hacer pensar que las referidas políticas pueden ser utilizadas como sustitutas, en particular que una política monetaria restrictiva puede sustituir el ajuste fiscal.

Sobre el particular conversé con el español Luis Ángel Rojo Duque (1934-2011), quien en 1971 ingresó al Banco de España (el Banco Central de dicho país), entidad que presidió entre los años 1992 y 2000. Al decir de Thomas Baumert, "era Rojo en la universidad y Duque en el Banco de España, el juego de palabras derivado de sus dos apellidos con el que se pretendía resumir su par de vertientes, como docente y como máximo responsable del sistema financiero español".

Rojo Duque participó activamente, además, en la gestación del euro, y fue el primer receptor del premio Rey Juan Carlos en economía.

-El análisis de Mundell parece muy "americano".

-Lo es, más allá de que Mundell nació en Canadá. Estados Unidos no tiene ministro de Economía, sino secretario del Tesoro, presidente del Sistema de la Reserva Federal y titular del Consejo de Asesores Económicos. Ninguno de los tres "se corta solo", aunque por ley las posibilidades de torcerles el brazo a los demás está limitada. Más de un presidente de Estados Unidos acusó al titular del Fed de haberle hecho perder una elección, por haber aumentado las tasas de interés en un momento políticamente inadecuado.

-Raúl Prebisch acuñó la idea de "centro y periferia" pensando en las relaciones económicas entre los países, pero también se aplica a la política económica.

-La política económica siempre está al servicio de la "política-política", lo que no se puede hacer es evitar las consecuencias. En 1797, al comienzo de las guerras napoleónicas, los dueños del Banco de Inglaterra (recién fue nacionalizado en 1946) le solicitaron al rey que suspendiera la convertibilidad de la libra esterlina, si el monarca deseaba que el banco continuara financiando la lucha armada (¿se imagina a un militar, en plena batalla, interesado en averiguar si "hay saldo" antes de emitir un cheque para comprar pólvora?). Claro caso donde la política monetaria se puso al servicio de la fiscal, y ambas al servicio de la seguridad nacional.

-La Argentina 2016 no está embarcada en ninguna guerra.

-A Dios gracias, pero esto no quiere decir que, por entendibles razones políticas y sin demasiadas explicaciones, el nuevo gobierno haya encarado múltiples manifestaciones de la herencia recibida poniendo plata. Que tuvo que ser emitida. Y para evitar que a la población se le ocurriera salir corriendo a gastarla, en vez de ahorrarla manteniéndola en sus bolsillos o en las cuentas bancarias, el Banco Central absorbió dinero, lógicamente que pagando una tasa de interés. Generando lo que, durante la década de 1980, se denominó déficit cuasifiscal.

-¿Y entonces?

-Como le dije antes, lo que nunca se puede hacer es evitar las consecuencias. David Ricardo exageró cuando planteó la denominada equivalencia ricardiana, según la cual el impacto que determinado nivel de gasto público tiene sobre una economía es independiente de si se lo financia emitiendo dinero o deuda. Pero tampoco nos pasemos del otro lado, sugiriendo que no es necesario hacer ningún ajuste si se consiguen préstamos para financiar el desequilibrio fiscal o que permanentemente se puede plantear una política monetaria restrictiva, para neutralizar una política fiscal expansiva. Los argentinos tienen enorme y costosa experiencia al respecto.

-Si lo entiendo bien, a usted no le entusiasma que Argentina recupere la capacidad de endeudarse en los mercados financieros internacionales.

-No se trata de oponerse porque sí, sino de alertar sobre la tentación de conseguir préstamos para financiar un desequilibrio público originado en gastos corrientes. La historia enseña que es una manera muy costosa de evitar el tan temido ajuste.

-Don Luis, muchas gracias.

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