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Objetivo: subirse al tren del ritmo veloz del Súper Rugby

Segunda prueba para Jaguares, a las 14.20, contra el favorito Sharks; el equipo argentino intentará liberar la pelota de los rucks en no más de dos segundos, para no complicarse; deberá mejorar en la obtención para crecer en el juego

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PARA LA NACION
Sábado 05 de marzo de 2016
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DURBAN, Sudáfrica.- Dos segundos. Cuando terminó de leer la anterior oración, ese tiempo ya pasó. Uno, dos. Más que suficiente para que algunas de las cien mil millones de neuronas que tiene el cerebro hagan conexión con los músculos. Ése es el tiempo máximo que se propone Jaguares para jugar un ruck. Es lo que exige el Súper Rugby, el torneo más veloz y dinámico del mundo. Es parte de lo que esperará a la franquicia argentina en el resto del certamen, pero especialmente hoy, cuando desde las 19.20 de aquí, las 14.20 de Buenos Aires, se enfrente con el poderoso Sharks por la segunda fecha del campeonato del hemisferio sur.

Uno, dos. Un jugador pone de su lado la pelota cuando es tackleado, tres compañeros llegan a limpiar ese ruck y uno -siempre un back- debe tener lo más amplia posible la visión periférica para inspeccionar qué conviene hacer. Dos segundos. Tardar tres implica que seguramente la jugada se complicará. Jaguares ha aceitado ese movimiento a lo largo de la semana. Sus integrantes saben, entre otras cosas, que si no ganan esa zona del break-down, la victoria será una quimera.

Pero -claro- el rugby es un deporte mucho más amplio. Y los argentinos deben mejorar notablemente con respecto al debut victorioso e histórico ante Cheetahs, del pasado viernes en Bloemfontein. "No nos relajamos simplemente porque no nos quedamos conformes", decía ayer a LA NACION el entrenador principal, Raúl Pérez, mientras su equipo practicaba en el escenario del encuentro de hoy, el fabuloso Kings Park, la casa de Sharks, que es capaz de alojar a 55.000 personas. El mismo donde los Pumas voltearon el año pasado a los Springboks, en el primer triunfo albiceleste sobre Sudáfrica en la historia.

Foto: LA NACION

Es un partido de alto riesgo porque Sharks es el tipico conjuntto sudafricano que juega con su poderío físico y frontal. También porque, más allá de algunas ausencias de peso (como la del capitán, goleador y estratego, Pat Lambie), cuenta con un plantel de grandes figuras (el tryman JP Pietersen; la joya Willie Le Roux, que transforma cualquier pelota en buena, y el fortísimo pilar Tendai Mtawarira) y una rica historia. Pero, además, porque los argentinos disponen de un plantel corto y llegan con varias bajas importantes.

De todos modos, no hay que encender alarmas. Jaguares recién está empezando este camino y 2016 será un año de pruebas, fundamentalmente. Para esta noche sudafricana, será clave, ante todo, mantener la estructura de equipo; no salir herido, cosa que no pasa solamente por el resultado. El conjunto capitaneado por Agustín Creevy tendrá que ser sólido en la obtención, algo que falló en Bloemfontein. El scrum es una formación por observar. La primera línea (Ramiro Herrera ayer pudo moverse un poco más que el jueves) tiene un test-match por delante.

Es probable que Sharks utilice más de la cuenta el kick al fondo, tratando de que Jaguares salga desde su campo, transfiriéndole el esfuerzo de jugar. Si eso ocurre, los argentinos deben arriesgar cuando se pueda; de no ser factible, deberán salir con el pie, y con cuidado de regalarle la pelota a Le Roux. Será un encuentro como para no resignar la idea -este equipo está dispuesto a jugar a lo que siente- pero también como para pensarlo y no caer en situaciones que terminen en una noche larga.

A un adversario frontal, como Sharks, Jaguares puede hacerle daño. Puede desestructurarlo. Si bien los sudafricanos aparecen como favoritos y juegan con la motivación de poder ganarle a un seleccionado nacional con otra camiseta (así ven aquí a Jaguares), hay espacios como para apostar a un impacto argentino. Para eso la obtención y el control serán indispensables.

Llega la segunda función. La primera fue histórica, pero dejó un sabor a poco en cuanto al juego. Jaguares quiere dar un salto más en su rugby. Probarse mano a mano con uno de los grandes del Súper Rugby es una muy buena oportunidad para después ordenar el físico y los afectos, ya descansando en la Argentina, antes del debut como local, en Vélez. Uno, dos. Con esa velocidad también va transcurriendo este nuevo camino.

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