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Por un mejor uso de las luces

LA NACION
Sábado 05 de marzo de 2016
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Las leyes y reglamentaciones están para ser cumplidas. Muchas, además, redundan en nuestra seguridad. Es lo que pasa con las normas de tránsito. El problema es que, si no hay punitivos en su cumplimiento, no son pocas las veces que se infringen sin más.

Dejando de lado faltas mayores como cruce de semáforos en rojo, excesos de velocidad, estacionamientos en lugares indebidos, alcoholemia y otras factibles de producir grandes accidentes, el mal uso de las luces o, directamente, no contar con ellas, parece una transgresión menor. Pero no lo es, porque las luces sirven para ver y ser vistos.

En la ruta, la normativa es clara: las 24 horas del día se debe circular con las luces bajas encendidas. Sin embargo, no son pocos los vehículos que lo hacen sólo con las reglamentarias (que es lo mismo que nada) o con las antiniebla, cuyo nombre indica para qué deben ser utilizadas, aunque parecen multifunción: se usan a toda hora y en todo momento.

De noche, no es difícil cruzarse en las principales autovías y rutas del país con unidades con las luces en malas condiciones. Es decir, con un solo faro encendido, directamente ninguno y con pobrísimas luces traseras o muy sucias. El problema: no verlos con la suficiente antelación para anticipar las maniobras y tener un adecuado margen de seguridad. Estos vehículos ¿No pasan por delante de las camineras y pagan en las cabinas de peaje? En este caso, el control podría ser bastante más severo. Además, el uso del guiño para avisar el cambio de carril prácticamente no existe; muchos choques y accidentes se producen por vehículos que cambian de carril abruptamente.

En la ciudad, circular sólo con las luces reglamentarias (como hacen el 95% de los taxistas, muchos particulares y casi todos los colectivos) sólo favorece el riesgo de una colisión en cada bocacalle, donde no resulta muy difícil encontrarse con un auto escasamente iluminado. Las llamadas luces altas en realidad son luces de cruce, precisamente para anunciar la llegada a una bocacalle.

Según la ley de tránsito las luces reglamentarias deben ser blancas y no violetas. También debería controlarse, por el encadilamiento que producen, el cambio de los faros originales por los de xenón, si las ópticas no fueron diseñadas para éstos. La seguridad es para todos.

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