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¿Empieza el ocaso?: entre tanta crisis, el reinado de Merkel tambalea

Afectada por los resultados de su política de puertas abiertas a la inmigración, la canciller se ve aislada en una Europa que desafía su poder; en Alemania, la mayoría rechaza su estrategia

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PARA LA NACION
Domingo 06 de marzo de 2016
Merkel, en la última convención de su partido
Merkel, en la última convención de su partido. Foto: EFE / ULI DECK
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BERLÍN.- Europa la deja sola, el partido murmura a sus espaldas y la sociedad alemana pierde confianza en ella. ¿Es el declive de Angela Merkel? La respuesta podría llegar esta semana con dos citas cruciales que medirán por primera vez los daños sufridos por la canciller alemana debido a su gestión de la crisis de los refugiados.

La primera tendrá lugar mañana, cuando los líderes de la Unión Europea (UE) y Turquía se encuentren en una cumbre extraordinaria para buscar soluciones a un drama que tiene a Europa en jaque y dividida. "Todo lo que logramos en los últimos 60 años está en juego", alertó el comisario europeo de Interior, Dimitris Avramopulos.

La cumbre resulta decisiva para la estrategia de Merkel. La canciller rechaza soluciones unilaterales a la crisis e impulsa una respuesta europea conjunta: defender mejor los límites exteriores de la UE y ayudar a Turquía, principal país de paso de los refugiados a Europa, para que contenga ese flujo.

El problema es que esa estrategia apenas progresa. A diferencia de lo ocurrido durante la crisis del euro, cuando las decisiones europeas se coordinaban en Berlín, Merkel se ve ahora aislada en una Europa rota que desafía su poder.

Los países del Este cerraron virtualmente las fronteras; Grecia está al borde de la crisis humanitaria por los miles de refugiados varados que no pueden pasar a Macedonia; Francia no se compromete a nada, y hasta Austria desafió a Alemania al proponerle que reciba refugiados directamente desde Grecia, Turquía o Jordania.

"Sólo quien está convencido puede convencer a los demás", insistió Merkel, inflexible, esta semana. Pero los propios alemanes son escépticos: un 59% rechaza su política de refugiados y apenas un 18% confía en que el resto de Europa seguirá esta vez los planes de la líder cristianodemócrata (CDU).

Las dudas sobre la capacidad de influencia de la mujer más poderosa del mundo marcan otra novedad que puede tornarse decisiva en la segunda cita crucial de la semana: las elecciones regionales que celebran el domingo próximo tres estados federados alemanes.

Más de 13 millones de personas están llamadas a las urnas en los primeros comicios en Alemania desde que estalló la crisis de los refugiados. El tema dominó la campaña y, previsiblemente, influirá en los resultados. "Las elecciones serán sin duda un barómetro del estado de ánimo de la población frente a la política de refugiados de Merkel", explicó a LA NACION la politóloga Sabine Kropp, de la Universidad Libre de Berlín.

Y las encuestas muestran que el ánimo no es bueno. Los 1,1 millones de sirios, iraquíes o afganos que buscaron asilo en Alemania el año pasado gracias a la política de puertas abiertas de Merkel plantean enormes retos de integración y acogida, lo que a su vez dio alas a nuevos movimientos xenófobos en el país. El país afronta su mayor desafío desde que la canciller llegó al poder, en 2005.

"Para expresarlo de un modo extremo: mientras Merkel trabaja por ganar el Nobel de la Paz, las comunas y los estados federados tienen que hacer frente a las consecuencias de su política", ilustró una comentarista del canal de noticias n-tv.

La campaña mostró por eso a los tres candidatos ensayando malabares dialécticos para guardar cierto respeto a Merkel mientras se distanciaban de ella pidiendo políticas de asilo más restrictivas. Es otro vuelco impensable hasta hace poco: la canciller alemana, de 61 años, ya no parece incuestionable en la CDU. Su liderazgo deja entrever grietas.

"Queremos una solución contigo. Pero lo que hay que resaltar es que queremos una solución", le espetó su principal rival interno, el cristianosocial Horst Seehofer, que llegó a amenazar con denunciar ante el Tribunal Constitucional la política de refugiados de Merkel.

Las encuestas para las elecciones del domingo son ajustadas. La CDU podría incluso quedarse con los tres gobiernos en Renania-Palatinado, Baden-Württemberg y Sajonia-Anhalt por medio de alianzas. Lo único que parece seguro es que el partido de Merkel perderá votos y que la formación de derecha populista Alternativa para Alemania (AfD) subirá a niveles récord gracias a su crudo discurso antiinmigración.

¿Cuánto costaría a Merkel un mal resultado de la CDU en los comicios? "Más allá del resultado, la canciller seguirá bajo presión en su partido", sostuvo la analista Kropp. "Pero lo cierto es que sus críticos no ofrecieron hasta ahora una estrategia alternativa para la crisis de refugiados. Sus rivales tampoco dan con la solución", añadió.

Un consuelo que, dependiendo de lo que ocurra esta semana, podría ser insuficiente para la figura más decisiva de la historia europea reciente.

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