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Pese al desalojo, los manteros volvieron a tomar la avenida Avellaneda

El día después del operativo de la Policía Federal, cientos de vendedores ambulantes instalaron sus puestos ilegales hasta en la calle; quejas de comerciantes y vecinos

Domingo 06 de marzo de 2016
Transitar por las veredas, ayer, resultó una misión casi imposible
Transitar por las veredas, ayer, resultó una misión casi imposible. Foto: LA NACION / Ricardo Pristupluk
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Después de cortar la avenida Avellaneda, en Flores, y de protagonizar incidentes con la policía, los manteros volvieron a copar ayer esa arteria comercial. Como si nada hubiera pasado, transitar por las veredas, e incluso por la calle, resultó una misión casi imposible. Desde el 2400 y hasta el 3500 de esta arteria, los vendedores ambulantes fueron, otra vez, los dueños de las veredas y de buena parte de la calle.

"Hoy nos dejaron trabajar", repetían varios de los manteros. Lonas desplegadas sobre el suelo; percheros ubicados cerca del cordón de la vereda; bolsas de consorcio abiertas y tendidas sobre la calle; canastos y cuchas para mascotas en las esquinas, obstaculizando las intersecciones, y autos y camionetas con puertas abiertas a modo de exhibidores de ropas y zapatos eran el paisaje de un sábado por la mañana.

El día anterior, los manteros habían cortado la calle y tuvieron que ser rodeados por efectivos de la Policía Federal, que liberaron así algunos carriles al tránsito. Ellos habían denunciado que la policía intentó secuestrarles la mercadería y reclamaban "un lugar en donde poder trabajar tranquilos".

"Ahora está todo bien, pero dicen que el lunes (por mañana) se viene un operativo. Pero no sé más, eso es lo que escuché por ahí", se animó a comentar una mujer. Ninguno de ellos se atrevió a dar su nombre.

Los vendedores ocuparon la calle, como de costumbre
Los vendedores ocuparon la calle, como de costumbre. Foto: LA NACION / Ricardo Pristupluk

Entre la cantidad de vendedores era imposible reconocer si alguno de ellos había participado de la protesta del día anterior. Tampoco se vio trabajando allí a representantes de algunos sectores que suelen aparecer para apoyar a los manteros. Como Omar Guaraz, de Vendedores Libres, de Caballito, y Gabriela Olguín, de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP). Guaraz se transformó el viernes en la voz de los manteros. Había dicho que exigían respuestas y soluciones para los vendedores callejeros por parte del gobierno porteño, y que iban a cortar calles si hoy no podían instalarse en la avenida Avellaneda. Olguín, por su parte, alentaba a las mujeres a movilizarse: "Vamos a denunciar la represión", gritaba el día anterior.

Los comerciantes legalmente establecidos mostraron su disconformidad. "El gobierno tiene que hacerse cargo y tomar cartas en el asunto de una vez por todas. Nosotros estamos cansados", dijo la encargada de un local que no quiso dar su nombre. "Esto es cualquier cosa. Ayer [por anteayer] no pudimos trabajar porque preferimos cerrar por seguridad, y hoy están de nuevo, como si nada", contó Martín Reale, encargado de otra tienda. Reale se lamentaba, además, por las pérdidas económicas que implica no abrir al público durante todo un día.

"Era lógico que hoy no iba a haber policías; ya lo sabíamos", expresó Ricardo Martínez, presidente de la Asociación de Comerciantes Mayoristas de la Avenida Avellaneda (Acoma). Martínez aclaró: "En realidad, creo no fue un operativo antimanteros, sino que se filtró una información, no sé si errada o real, de un operativo y entonces ellos (por los manteros) decidieron manifestarse". Esta versión coincide con fuentes del Ministerio de Seguridad y Justicia de la Ciudad, que dijeron que la Policía Federal actuó anteayer para "liberar la calle".

Tanto los comerciantes de la avenida como la Federación de Comercio e Industria de la Ciudad de Buenos Aires (Fecoba) y representantes de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) insisten en la necesidad de llevar adelante un operativo conjunto, como el que se realizó en enero pasado en Acoyte y Rivadavia, en Caballito. Entonces, participaron miembros tanto de Espacio Público como de las policías Federal y Metropolitana.

"Ese operativo está prometido en la avenida Avellaneda tanto por el jefe de gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, como por el Ministro de Espacio Público [Eduardo Macchiavelli]", afirmó Martínez.

Anteayer, no sólo Martínez, sino también el vicepresidente de Acoma, Daniel Iglesias, recibieron nuevas amenazas por su lucha contra la venta ilegal. "El lunes [por hoy] vamos a hacer la denuncia ante la policía y la fiscalía", dijo Martínez.

Caballito, otra historia

En Caballito, la presencia policial logró disuadir a los vendedores ambulantes. Según Marcelo Hotasegui, presidente de la Asociación Primera Junta Comercial de Caballito, si bien la cantidad de efectivos que custodian la zona -en un principio sumaban unos 10 por cuadra- disminuyó a casi la mitad, la situación se revirtió por completo y los comerciantes ya disfrutan de los resultados.

"Los locales que están sobre Rivadavia tuvieron un repunte en las ventas", aseguró Hotasegui. Y agregó: "Calculamos una suba de entre 20 y 30%, y eso que no es una época fuerte de ventas, porque es fin de temporada".

Hotasegui puso énfasis en la necesidad de trasladar la misma situación al resto de la ciudad. "Lo importante es que la venta ilegal se vaya resolviendo, que no sea más un tema de preocupación, como prometió Rodríguez Larreta", recordó. LA NACION consultó a funcionarios del gobierno porteño, pero se excusaron de hablar sobre el tema.

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