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Lula busca trasladar su batalla a las calles

El PT llamó a movilizarse en defensa de su líder, que hará una gira por todo el país

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LA NACION
Domingo 06 de marzo de 2016
Lula, junto a su mujer, Marisa, y Dilma, saludaron ayer a los militantes desde el balcón de la casa del ex presidente
Lula, junto a su mujer, Marisa, y Dilma, saludaron ayer a los militantes desde el balcón de la casa del ex presidente. Foto: EFE
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RÍO DE JANEIRO.- ¡A la carga! Después del "día de indignación" que pasó anteayer Luiz Inacio Lula da Silva, cuando fue llevado por la fuerza por la Policía Federal a declarar bajo sospecha de haberse beneficiado del esquema de corrupción en Petrobras, el Partido de los Trabajadores (PT), alentado por el ex presidente, exhortó a sus militantes a movilizarse en defensa de su máximo líder.

A través de un video, el titular del PT, Rui Falcão, agradeció los actos en solidaridad con Lula que hubo anteayer por cientos de ciudades, mientras el ex presidente cumplía con la orden del juez federal Sergio Moro de dar explicaciones por las presuntas dádivas, dudosas donaciones y pagos que habría recibido de empresas constructoras involucradas en el petrolão.

Además, Falcão ratificó que Lula empezará una serie de viajes por todo el país para sumar el respaldo de la calle ante el avance de la justicia y que podría presentarse como candidato a las elecciones presidenciales de 2018.

"Fue un día histórico para el PT por la lucha de la democracia en el país. Quiero llamarlos, al hacer este reconocimiento, a que permanezcan movilizados, en vigilia, y que participen de los próximos eventos programados", dijo Falcão.

La movilización, organizada por sindicatos y movimientos sociales, se iniciará pasado mañana, Día Internacional de la Mujer, con el acto "Mujeres con Lula", en San Pablo, y tendrá su momento álgido el 31 de marzo, con la bautizada "Marcha de los Cien Mil", en Brasilia.

El vapuleado partido aprovechará así la embestida judicial contra Lula para sumar respaldos frente a las elecciones municipales de octubre, y le servirá como una suerte de precalentamiento hacia una eventual nueva campaña presidencial del ex mandatario en 2018, si es que se constata que su carisma sigue encendiendo a las multitudes a sus 70 años.

"Vamos a entrar también en el proceso electoral, y tuvimos la buena noticia de que el presidente Lula, si fuera necesario, estará en 2018. ¡Brasil urgente, Lula presidente!", exclamó el dirigente partidario al anticipar el eslogan de la campaña.

El propio Lula había adelantado sus intenciones la noche anterior, durante un evento en el Sindicato de Empleados Bancarios, rodeado de más de 1000 simpatizantes, que ondeaban banderas rojas y clamaban por su regreso al poder.

"Pincharon al perro con un palo corto y por eso quiero ofrecerme a ustedes. A partir de ahora, la repuesta que puedo dar es ir a las calles, lugar que conozco mejor que nadie. Si están necesitando alguien para comandar la tropa, aquí estoy", afirmó el ex líder sindical metalúrgico.

"A partir del lunes estoy dispuesto a viajar por todo el país. Si alguien piensa que me va a callar con persecuciones y denuncias... yo sobreviví al hambre, y quien sobrevive al hambre no desiste nunca", dijo Lula.

Ya desde temprano, unos 300 militantes petistas se reunieron ayer debajo del edificio en São Bernardo do Campo, donde vive Lula con su esposa, Marisa, para ponerse a sus órdenes y blindarlo ante nuevos "ataques". Lula bajó a darse un baño de multitudes con los militantes antes de que llegara al lugar la presidenta Dilma Rousseff, su ahijada política, con la que ha tenido varios roces y a la que el PT critica mucho últimamente.

No se trató apenas de una visita de cortesía; en el encuentro de más de una hora, comenzaron a diseñar una estrategia de defensa común.

Ambos fueron sumergidos directamente en el centro del petrolão esta semana cuando se filtró a la prensa el presunto acuerdo de delación premiada que negocia con la justicia el arrepentido senador petista Delcídio Amaral, detenido por el escándalo, que señaló que tanto Lula como Dilma estaban al tanto del esquema de sobornos que existía en Petrobras y que intentaron bloquear las investigaciones judiciales.

Ninguno de los dos hizo ayer declaraciones luego de la reunión, y apenas se limitaron a mostrarse juntos en el balcón del departamento de Lula, desde donde saludaron a los militantes. Hasta el momento, Dilma, que enfrenta una grave crisis política en la coalición gobernante y una aguda recesión económica, no ha sido involucrada en el petrolão. Sin embargo, sí encara un proceso de impeachment en el Congreso por haber manipulado las cuentas públicas, y está bajo investigación en el Tribunal Superior Electoral por presuntas irregularidades en su campaña por la reelección en 2014.

Tras la declaración forzada de Lula, la oposición, capitaneada por el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), ya advirtió que esta semana volverá a la carga con el impeachment y que se abstendrá de votar leyes propuestas por el gobierno hasta que no se avance en el proceso.

"El gobierno volverá a quedar paralizado en los próximos meses, dividido entre la defensa de Lula en las calles y la de la propia Dilma en el Congreso y en el TSE. Esta situación profundizará la crisis política y, si no se encuentra una salida pronto, la economía acabará por deteriorarse aún más", indicó a LA NACION David Fleischer, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Brasilia.

Por otra parte, a raíz de las críticas que surgieron por su orden de obligar a Lula a declarar, el juez federal Sergio Moro, de Curitiba -donde se lleva adelante el caso del petrolão- aclaró en un comunicado que el interrogatorio no presupone la culpabilidad del ex presidente, sobre quien no hay acusaciones formales.

"Las medidas de investigación buscan sólo el esclarecimiento de la verdad y no significan la anticipación de la culpa del ex presidente", señaló. Y después de que anteayer grupos a favor y en contra de Lula se enfrentaron en las calles, llamó a las partes a no incitar a la violencia de cualquier naturaleza.

Ayer mismo, la sede del Instituto Lula, en San Pablo, apareció pintarrajeada con frases que decían: "Lula ladrón. Basta de corrupción. Tu hora llegó, corrupto".

Maduro, Correa y Evo apoyaron a su aliado

Los presidentes de Venezuela, Ecuador y Bolivia criticaron con dureza la decisión del juez federal Sergio Moro de llevar a declarar por la fuerza a Luiz Inacio Lula da Silva.

"Lula, el camino ha sido largo y no pudieron contigo. De este ataque miserable saldrás más fuerte. Venezuela te abraza", escribió el venezolano Nicolás Maduro en su cuenta de Twitter.

Por su parte, el boliviano Evo Morales también apoyó con firmeza al ex presidente brasileño. "Quiero expresar mi solidaridad con el compañero Lula. Nuestro saludo revolucionario, la lucha sigue", dijo Evo durante un encuentro con dirigentes campesinos en la región del Chapare. "¿Qué viene ahora? ¡Un escarmiento a presidentes y ex presidentes antimperialistas!", agregó Evo, que tiene una estrecha relación con Lula, a quien suele llamar "hermano mayor".

En tanto, el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, calificó la medida judicial como una persecución. "¡Cómo es la miseria humana! No se buscó investigar, saber la verdad en el caso de Lula. Se buscó humillarlo", dijo ayer en su programa semanal.

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