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El paraíso surfista que ya no es tal

Montañita, que nació como un caserío de pescadores, fue copado por el turismo

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LA NACION
Domingo 06 de marzo de 2016
Montañita es una meca de surfistas
Montañita es una meca de surfistas. Foto: Javier Sinay

MONTAÑITA, Ecuador (De un enviado especial).- En Montañita viven unas 5000 personas, pero la oficina de la comuna -el epicentro de la administración estatal- no tiene una estadística oficial sobre su población. Las empresas de turismo sí, y la oficina de la comuna deriva a ellas. La viñeta es un ejemplo sencillo que muestra cómo este pequeño pueblo situado sobre la playa de la provincia ecuatoriana de Santa Elena ha perdido, a manos de los comerciantes, el control de lo que ocurre.

Montañita, donde hoy se ven carteles de luto por las argentinas asesinadas y cuyo nombre se multiplica en las redes sociales bajo el hashtag #MontañitaNoTieneLaCulpa, nació como un caserío de pescadores en 1938. Un par de décadas más tarde era una meca de surfistas. El turismo internacional la convirtió en lo que es hoy: una ciudadela de pocas manzanas con calles de cemento, cajeros automáticos, discotecas de tres pisos, vendedores de drogas en las esquinas, hippies en desesperada y nostálgica resistencia, taxis aguardando clientes, grupos de argentinos groseros cantando sus canciones de fútbol y remeras de recuerdo que dicen: "I survived Montañita".

La playa, lo mejor de Montañita
La playa, lo mejor de Montañita. Foto: LA NACION / Javier Sinay

"Este pueblo era hermoso y lo arruinaron", dice Javier Esmeralda, un artista plástico que vive aquí desde hace ocho años. "El crimen de las argentinas fue la gota que derramó el vaso. Se acabó". Un día de la semana pasada, Esmeralda se levantó a las 5 y en la puerta de su casa, que queda en frente de una discoteca, encontró a algunos hombres fumando pasta base. "¡Los boté a toditos! -dice-. Este poco de imbéciles no sabía ni dónde quedaba Montañita hace cinco años."

La bendición de Montañita es también su castigo: la belleza de su verano eterno atrae a mochileros y a springbreakers, pero también a la gente de los alrededores y de Guayaquil, que los fines de semana llega a bailar y a divertirse, incluida la barrabrava del equipo Barcelona. Desde hace tres años, hay fiestas electrónicas que al día siguiente dejan basura, y borrachos en la calle y en la playa. Pero los mochileros felices siguen llegando y todo convive.

Montañita nació como un pueblo de pescadores
Montañita nació como un pueblo de pescadores. Foto: LA NACION / Javier Sinay

Cuatro años atrás, un hombre al que le decían "Robocop" fue asesinado por la espalda en una carretera a la salida de Montañita. Desde entonces, el narcomenudeo comenzó a expandirse: "Robocop", un hombre gordo y alto, era el dealer mayor, que controlaba a los otros cinco vendedores que había. Muerto "Robocop", el negocio, ya de por sí pequeño, comenzó a atomizarse, y hoy hay muchos más dealers con drogas baratas peleándose por la plaza.

Muchos vecinos de Montañita defienden su terruño. Pero hay rumores, por ejemplo, de que la policía, que sigue sin entrar demasiado al pueblo, está ahora sobornada por los dueños de las dos grandes discotecas, Lost Beach y Alcatraz, para hacer la vista gorda frente al narcomenudeo y a los horarios de cierre. Probablemente sean rumores insignificantes. Pero luego del doble homicidio de Marina Menegazzo y María José Coni, todo podría ser revisado en este pueblo al que muchos recuerdan como un paraíso.

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