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Cómo fue el último día de Marina y María José

Ésa es la pregunta que desvela a las familias de las chicas; esta nota fue publicada el 6 de marzo

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LA NACION
Domingo 06 de marzo de 2016
Marina Menegazzo y María José Coni (fotos exclusivas de LA NACION)
Marina Menegazzo y María José Coni (fotos exclusivas de LA NACION).

ESTA NOTA FUE PUBLICADA EL DOMINGO 06 DE MARZO DE 2016

MONTAÑITA, Ecuador (De un enviado especial).- El 10 de enero, Marina Menegazzo y María José Coni, junto a otras dos amigas, salieron de la capital de Mendoza rumbo a las costas paradisíacas que en América del Sur baña el océano Pacífico. Un viaje de un mes y medio por Perú y Ecuador. "Hasta antes del último día, fue el viaje de sus vidas", dice Cristian Pisano, el cuñado de Menegazzo. En el último día antes de emprender el regreso, el lunes 22 de febrero, cuando sus dos amigas ya habían regresado, Marina y María José fueron asesinadas.

Marina Menegazzo y María José Coni (foto exclusiva de LA NACION)
Marina Menegazzo y María José Coni (foto exclusiva de LA NACION).
Foto: Archivo

La hipótesis oficial, apoyada en los testimonios de Alberto Segundo Mina Ponce -que cambió tres veces su declaración-, dice que este hombre, un guayaquileño de 33 años que habría sido exonerado de una fuerza policial, les ofreció su casa a las dos mendocinas para pasar una noche antes de que regresaran a la Argentina, porque ellas se habrían quedado sin dinero. "Pero tenían tres tarjetas de crédito: es imposible que no tuvieran plata", dice Pisano.

Siguiendo esa hipótesis, las mendocinas fueron trasladadas en un taxi, el lunes antes de la medianoche, y acompañadas por Aurelio Eduardo Rodríguez, un empleado de mantenimiento de un hotel de Montañita, quien a pedido de Mina Ponce las llevó hasta un caserío alejado, conocido como Nueva Montañita, donde el vigilante tenía su casa. Aparentemente, las chicas habían recibido la llave de manos de aquél. El taxista declaró que las dejó en la casa. Una mujer agregó que ellas compraron allí algo de beber.

Con el paso de los días, las familias Menegazzo y Coni dejaron de tener contacto con ellas. Desde el inicio del viaje habían recibido videos, fotos y palabras. El fin de semana, sus parientes decidieron entonces viajar a Ecuador para buscarlas, pidiendo ayuda en las redes sociales. Llegaron a Guayaquil el domingo, el mismo día en que recibieron el aviso oficial de que las chicas habían sido halladas muertas. Un día después se anunció que los asesinos habían sido detenidos. Pero los Menegazzo y los Coni no creyeron que resolver un doble homicidio fuera tan sencillo.

"El martes -dice Felipe Coni, hermano de María José-, después de que Marcos, el hermano de Marina, le dijo a Cristian, su cuñado, que iba a aparecer un taxista digitado como testigo, porque si no el recorrido de las chicas no tenía lógica, yo llegué con mi madre a Montañita, y hablamos con un jefe de policía que le dijo: «Señora, ¿se acuerda de que yo le dije que me faltaba algo para cerrar este caso... Hay un taxista que nos contó algo»". Para los Coni y los Menegazzo, la investigación parece adaptarse extrañamente a lo que ellos cuestionan por lo bajo, como si la policía quisiera resolver pronto la investigación aun con pruebas que podrían llegar a ser fraguadas.

Así, los argentinos recorrieron la supuesta escena del crimen, la casa donde vivía Mina Ponce, y vieron jeringas viejas. Luego, cuando le preguntaron a un perito qué significaban, éste les respondió que allí nunca había habido ninguna jeringa. Y, por cierto, esas jeringas vistas y fotografiadas ya no estaban allí.

"Las autoridades tendrían que haber esperado un tiempo prudencial para decir que el caso estaba resuelto -dice Marcos Menegazzo-. "No lo está. Ni siquiera sabemos dónde estuvieron las chicas en sus últimas horas."

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