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Mayer, con su mística copera, sigue cosechando récords y gana impulso

El Yacaré afirma algo que está a la vista: "Me gusta mucho jugar la Davis"; llegó a las 11 victorias consecutivas, entre single y dobles, e igualó una marca de Nalbandian

Lunes 07 de marzo de 2016
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GDANSK, Polonia (De un enviado especial).- La Copa Davis impulsa a Leonardo Mayer. Tuvo un pobre arranque de año, con tres victorias y cinco derrotas, una de ellas en la 1» rueda de Dubai ante el italiano Thomas Fabbiano, por entonces 144°. El Yacaré llegó apesadumbrado a esta porción polaca junto al mar Báltico. Fue el único jugador en el equipo nacional que estuvo en Gdansk con integrantes de su cuerpo técnico: Javier Jachu Fernández, uno de sus entrenadores, y Juan José Grande, su psicólogo. Halló protección en ellos y un sostén emocional en Daniel Orsanic y sus compañeros. Y una vez más, como cuando la Argentina estaba contra las cuerdas del descenso frente a Israel en Sunrise 2014, o cuando sacó fuerzas de donde no tenía y ganó el single más largo de la historia de la Davis, ante Brasil (6h43m), por citar sólo algunos de sus últimos desafíos "por los puntos", Mayer fue el hombre de los raquetazos más resonantes. Tuvo un destacado protagonismo Guido Pella también, es verdad.

"Estos partidos duros y con presiones, me hacían faltan para que el cuerpo se acostumbrara. Me pueden ayudar para el circuito. Me gusta mucho la Davis y me motiva. Vengo con gusto y preparo mi calendario así", dijo Mayer. Y añadió, en sintonía con el perfil subterráneo que lo identifica: "El triunfo es del equipo, no sólo mío. Me tocó jugar, trabajar el partido y dar lo que tenía que dar. Estamos todos contentos. Todo el grupo es el que gana, no sólo los que juegan".

Con el éxito ante Michal Przysiezny, sumó nueve consecutivos de single en la Davis, cifra que se extiende a once si se incluyen dos dobles frente a Serbia y Bélgica (junto con Carlos Berlocq), y de ese modo igualó un récord de David Nalbandian. Mayer no pierde un single en el certamen por la Ensaladera desde el 13 de septiembre de 2013, ante el checo Tomas Berdych, por las semifinales, en Praga.

Frente a Przysiezny, sobre todo en los dos primeros sets, cuando el polaco estaba con la mano caliente, el argentino exhibió precisión y poder en el servicio. Sumó 26 aces y un 91% de puntos ganados con el primer saque (68 de 74). "Si mantengo este nivel de saque puedo hacer un desastre", sonrió Mayer.

Hace un año, Mayer ganó el partido histórico ante Joao Souza. Ello provocó que la Federación Internacional incorporara el tie-break en el quinto set. Y este fin de semana se produjo por primera vez esa situación, en el partido entre Lituania y Noruega, por el Grupo II Europa/África: Viktor Durasovic le ganó a Laurynas Grigelis 7-6 (2) en el quinto. "Ojalá no juegue nunca más un partido así porque no tengo ganas. Qué bueno que se cambió la regla. Igual, los partidos tendrían que ser al mejor de tres sets".

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