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No es goleador, pero hizo tres en 11 minutos

Alexis Castro, promovido por Arruabarrena, derrumbó al encumbrado Atlético Tucumán

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PARA LA NACION
Martes 08 de marzo de 2016
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Con un empate nos conformamos." La frase se repetía en las tribunas semivacías de Victoria, antes del fútbol. Tigre estaba acorralado: sin juego, sin triunfos, el destino de Mauro Camoranesi -un entrenador más cercano al cerrojo que a la valentía- era una moneda al aire. Otro golpazo lo habría dejado de rodillas. Sin embargo, en el fútbol siempre aparece un duende. Una sorpresa mayúscula. En una noche que parecía imposible 90 minutos antes, Tigre se impuso sobre Atlético Tucumán por 5 a 0. Uno de los peores equipos del torneo vulneró a uno de los mejores. Con una curiosidad mayúscula: cuatro tantos fueron convertidos en la primera mitad y, de ellos, tres fueron sellados por un mismo jugador... que no es goleador y que no había anotado en primera. Alexis Castro, de 21 años, zurdo, marcó en 11 minutos. Tres impactos que no olvidará jamás.

Castro ocupó el lugar de Lucas Wilchez, un artista de los suburbios, discontinuo y peligroso, todo en el mismo envase. Con la pierna izquierda, recorre la banda, se aproxima con esmero, velocidad y habilidad y desde un lunes inolvidable celebra goles. Por triplicado.

Primero, un toque suave, frente al arco desnudo. Más tarde, una joya, envuelta en potencia y precisión. Al final, selló otro, con el decálogo del contraataque. Antes y después, junto con sus compañeros, se divirtió de lo lindo frente a una mueca de un equipo que quedó tendido. La victoria por 2-1 contra Racing, en su casa, y el triunfo por 1-0 en la Bombonera quedaron como un recuerdo lejano.

El joven es una carta mostrada por primera vez por Rodolfo Arruabarrena, el entrenador de exitoso paso por Victoria que lo promovió a Primera y que salió por la puerta de costado de Boca. Había llegado a Tigre en 2011, luego de jugar en San Lorenzo y Chacarita. Hijo del Pucho Castro, en las inferiores había sido delantero, con apetito por el gol, un banquete que acaba de recuperar.

Una diferencia impensada

La presión, la clave

A diferencia de la mayoría de los partidos anteriores, Tigre fue un equipo asfixiante. Corrió, luchó y jugó. Pero, sobre todo, presionó, de principio a fin. Fue voraz, con el balón y decidido, para capturar el protagonismo, robado en apenas algunos minutos.

Una pesadilla tucumana

Sólido y entusiasta, el camino de Atlético Tucumán había sorprendido a la mayoría. Tuvo en Victoria el peor partido del torneo, con fallas defensivas groseras y una lentitud de movimientos alarmante.

Toda la información del partido entre Godoy Cruz vs. Patronato, jugado anoche, está disponible en

www.canchallena.com

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