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Salud móvil: ¿sirven los celulares para mejorar el estilo de vida?

Un equipo argentino coordinó un estudio piloto en tres países de la región; una combinación de entrevistas motivacionales con mensajes de texto de refuerzo favoreció algunos cambios

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LA NACION
Miércoles 09 de marzo de 2016 • 22:43
Foto: LA NACION / Matias Aimar
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En un país en el que hay más celulares en uso que habitantes, un grupo de investigadores argentinos se preguntó si utilizar el teléfono celular para combinar entrevistas motivacionales con mensajes personalizados serviría para que personas prehipertensas controlen sus valores de presión con un mejor estilo de vida. Al año, en un primer estudio piloto sobre más de 600 participantes de tres países, comprobó que esos consejos no influían en la presión, pero sí en el peso.

"El descenso fue pequeño, pero nada despreciable. Vimos que a mayor «dosis» de mensajes personalizados, mejores eran los resultados: las personas que recibieron más del 75% de los mensajes [9 o más de 12] adelgazaron casi un 5% de su peso inicial en un año. Es decir que los que recibieron a pleno la intervención no sólo redujeron el peso sino que también mejoraron la calidad de lo que comían, pero sin que eso tuviera algún efecto en la presión", explicó a LA NACION el investigador principal, Adolfo Rubinstein, director general del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS).

Desde Buenos Aires, con su equipo del Centro de Excelencia para la Salud Cardiovascular en América del Sur (Cescas) del IECS, coordinó este primer ensayo clínico aleatorizado sobre salud móvil publicado el mes pasado en The Lancet Diabetes & Endocrinology. Participaron 637 prehipertensos de entre 30 y 60 años de bajos recursos que concurrían a centros de atención primaria de la Argentina, Guatemala y Perú.

Tenían valores de presión sistólica (máxima) de entre 120 y 139 mmHg y de presión diastólica (mínima) de entre 80 y 89 mmHg. Ninguno tomaba antihipertensivos.

A todos se les explicó cómo mejorar el estilo de vida. Al azar, sólo la mitad recibió en su celular un llamado telefónico mensual de una nutricionista entrenada para promover la vida saludable con un mensaje de texto personalizado por semana. Luego de cada llamada, se enviaban mensajes de refuerzo adaptados a la actitud de cada participante a los cambios de hábito propuestos.

"Una persona sólo necesita media cucharadita de sal al día. ¿Cuánto comés vos? ¡Pensálo!", apelaba uno de los mensajes. Otras tres serie de textos apuntaban a comer más frutas y verduras, a reducir el consumo de productos ricos en grasa y azúcar, y a hacer ejercicio. "¿Ya comiste alguna fruta o verdura hoy? Tratá de comer al menos una en cada comida", se aconsejaba.

Plataforma online

Para personalizar los mensajes, se diseñó una plataforma online con algoritmos que permitieron enviar a cada celular alguno de los 56 mensajes de texto validados y adaptados para cada país. "Nos aseguramos de que comprenderían lo que se les estaba comunicando. Aún sigue siendo alto el analfabetismo en salud, que es independiente de saber leer y escribir", aclaró Rubinstein.

Los mensajes se individualizaron con información obtenida antes del estudio (desde el patrón de uso del teléfono celular hasta los hábitos y preferencias) y durante la investigación, con cuestionarios online que los nutricionistas cargaban cuando llamaban a los participantes.

Los textos utilizados se referían a cuatro hábitos por mejorar para prevenir la hipertensión organizados en cuatro "etapas" de cambio. Iban desde "Para mantener tu presión normal, evitá comer hamburguesas, pizza, panchos, papas fritas y maníes. Tienen muchísima sal", hasta "¿Por qué no hacés algo distinto? Empezar tu día con una fruta te ayudará a estar sano y no subir de peso", o "Sigue haciendo actividad física. Te ayudará a mantener tu presión normal".

A los 6 y 12 meses se evaluaron los cambios. La presión no varió entre los dos grupos que participaron, pero el acompañamiento profesional con los mensajes de refuerzo ayudaron a adelgazar entre 0,66 y 4,85 kg, además de aumentar el consumo de frutas y verduras en lugar de grasas y azúcares.

"La salud móvil es una intervención con un potencial enorme y hay que seguir investigando. El 100% de la población tiene acceso a un celular y el uso de los smartphones es cada vez mayor -sostuvo Rubinstein-. En las poblaciones de bajos recursos, con dificultades para acceder a los servicios de salud, permitiría sortear barreras y acercar a la gente a los servicios de salud."

Pero insistió en dejar claro que la incorporación del teléfono celular no parece ser la panacea, pero tampoco un fracaso. "En este primer ensayo clínico aleatorizado en América latina pudimos observar que quizás sirva como un refuerzo de la consulta con el médico de cabecera y el equipo de atención primaria."

Por investigar

Queda por ver qué tipo de mensaje sería más útil, voz, texto o aplicaciones, y cómo mejorar la efectividad. "Quizás bajar la presión exija más tiempo o más intensidad, sobre todo en los hipertensos, porque no logramos disminuir el consumo de sal", agregó Rubinstein.

En el editorial que la revista le dedicó al estudio, se elogia la estrategia de combinar mensajes de texto personalizados con las llamadas de los nutricionistas entrenados por psicológicos. Para Andrea Beratarrechea, investigadora del IECS y coordinadora del estudio para Argentina, "las enfermedades cardiovasculares afectan a las sociedades de todo el mundo a un ritmo más acelerado del que pueden afrontar los servicios de salud. Si la telefonía celular puede ser útil, el aporte de los profesionales de la salud tendrá gran importancia".

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