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Avanza un polémico plan de "trueque" de migrantes de la UE con Turquía

El acuerdo, que será debatido en diez días, incluye expulsiones que violarían principios básicos comunitarios

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LA NACION
Miércoles 09 de marzo de 2016

PARÍS .-¿La Unión Europea (UE) está dispuesta a renunciar a sus valores para poner fin a una crisis migratoria que fue incapaz de controlar? ¿Dos países pueden intercambiar refugiados sin violar los derechos humanos? Esos interrogantes agitan la conciencia de los europeos en momentos en que el bloque y Turquía estudian un mecanismo de "trueque" de migrantes.

Anteayer, los 28 miembros de la UE reunidos en Bruselas no se animaron a aceptar definitivamente el plan turco-alemán que consiste en enviar a los sirios, candidatos al asilo, de Grecia a Turquía. Y, en forma más general, externalizar el problema migratorio dejándolo en manos de Turquía.

Esos principios, calificados de "medidas audaces" por Berlín y Ankara, habían sido imaginados el día antes en el más absoluto secreto por la canciller alemana, Angela Merkel, y el primer ministro turco, Ahmet Davutoglu. Negociado durante 11 interminables horas en Bruselas, el texto no halló en principio demasiadas oposiciones, aun cuando muchos se sintieron desestabilizados.

Para guardar las formas, los dirigentes europeos decidieron postergar la formalización de un acuerdo hasta el 17 y el 18 de marzo, en la próxima cumbre consagrada a la migración.

¿De qué se trata concretamente ese plan? De expulsar masivamente a Turquía a los sirios ya llegados a las islas griegas, incluidos aquellos que presentaron allí su pedido de asilo. Después, sobre la base de "un sirio admitido por uno expulsado", aceptar como refugiados en Europa a aquellos que se encuentran en los campos de refugiados en territorio turco, en el marco de un procedimiento controlado, copiloteado -en principio- por las Naciones Unidas.

Las expulsiones serían en parte ejecutadas por Frontex, la agencia europea de control de fronteras.

Ese plan, argumentan sus defensores, permitirá construir un sistema ordenado y legal e impedir que la gente se siga ahogando en el mar Egeo; terminar con el negocio de los traficantes, y aliviar a Grecia del flujo incesante de migrantes que llegan a su territorio.

Pero la mayoría de los dirigentes europeos que descubrieron ayer el proyecto expresan serias inquietudes. Hasta ahora sólo se trataba de enviar a Turquía a los migrantes económicos y no a los sirios, a quienes Merkel abrió los brazos generosamente. Incluso esas expulsiones masivas provocaron la indignación pública de las ONG, que se interrogaban sobre su legalidad. ¿Y ahora son los sirios?

"¿Acaso se pueden enviar masivamente refugiados a Turquía? La medida se parece sensiblemente a una deportación...", reconoce un diplomático francés.

Pero, más allá de su dificultad de aplicación, el proyecto plantea problemas jurídicos. Si bien es cierto que el acuerdo no viola la Convención de Ginebra, los juristas señalan que no sucede lo mismo con la Carta de Derechos Fundamentales de la UE.

"Es inaceptable que los Estados europeos puedan poner entre paréntesis el principio de no devolución de los solicitantes de una protección", afirma François Gemenne, profesor en la Universidad de Lieja.

Para Serge Lama, profesor de derecho de asilo, semejante acuerdo sería violatorio de un texto mayor de la UE: "Esa directiva precisa que un solicitante de asilo debe ser autorizado a permanecer en el territorio donde realiza su pedido y beneficiarse de ciertas garantías durante el tiempo necesario para el examen de su caso".

Los defensores justifican su legalidad al invocar los acuerdos migratorios firmados entre Atenas y Ankara y, sobre todo, porque Grecia reconoció recientemente a Turquía como un país "seguro".

Ni las Naciones Unidas ni otras organizaciones humanitarias esperaron esos debates para denunciar los proyectos europeos. Ninguno cree que Turquía sea un destino seguro para los migrantes. Más de 2,5 millones de candidatos al refugio, principalmente sirios, ya se encuentran en ese país. La mayoría son alojados por familias turcas o duermen en la calle. Pocos se benefician de un techo financiado por el gobierno de Recep Erdogan.

Todos saben, en todo caso, que esta vez el único vencedor será Erdogan.

"Europa está realmente dispuesta a todo para deshacerse del problema migratorio", se lamenta Gemenne. Todo, incluso cerrar los ojos a los excesos del presidente turco, que anteayer, en plena cumbre, puso la agencia de prensa Cihan bajo control oficial, después de haber hecho lo mismo la víspera con el diario crítico Zaman.

Rosas rojas para Merkel

Cerca de 100 artistas famosos en Alemania entregaron a Angela Merkel un gran ramo de rosas rojas en agradecimiento por su política de refugiados. "Queremos apoyar a la canciller en su postura", explicaron los dos iniciadores de la acción, la productora cinematográfica Regina Ziegler y el director Volker Schlöndorff.

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