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Asunto cerrado, Colón abierto

Darío Lopérfido dio por terminado el incidente con organismos de DD.HH. y artistas que pedían su renuncia; fue durante la presentación de Vamos al Colón, programa para ganar público joven

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LA NACION
Miércoles 09 de marzo de 2016
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Asunto terminado. Así definió Darío Lopérfido, ministro de Cultura de la ciudad y director artístico del Teatro Colón, la discusión que suscitó el pedido de renuncia que se le hizo después de sus declaraciones sobre el número de desaparecidos.

Había expectativa ayer, y algo de tensión en el aire del Salón Dorado, además de más cámaras de lo habitual para un anuncio vinculado exclusivamente con el teatro. Era la primera aparición pública del ministro tras la reunión que el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, había mantenido con artistas y representantes de organizaciones de derechos humanos: "Ya dije que no quería ofender a nadie y que si alguien se sentía ofendido yo me excusaba -explicó Lopérfido-. Mucho más no tengo que decir. Mandé una carta para disculparme y la publiqué también en mi cuenta de Facebook. Soy de los que sostienen que aunque no esté de acuerdo con la opinión del otro daría la vida por defenderla, porque soy republicano". Más adelante, agregaría que su opinión había sido "desvirtuada" y "operada políticamente".

Estas declaraciones sucedieron ayer, durante la presentación del programa Vamos al Colón, destinado a la formación de nuevos públicos. Antes de esa pregunta más política, Lopérfido, acompañado por la ministra de Educación porteña, Soledad Acuña; la directora general del teatro, María Victoria Alcaraz, y Eugenia Schvartzman, coordinadora del proyecto, había contado que la intención es "sistematizar" acciones que ya existían en el teatro y trabajar de manera más "agresiva" en la creación y "fidelización" de nuevos públicos.

En términos más concretos, estas intenciones se articulan en dos ejes. Por un lado, los programas Mi Primer Concierto, Mi Primer Ballet y Mi Primera Ópera, una serie de espectáculos en los que se prevé la presencia de los alumnos de quinto grado de las escuelas públicas primarias de la ciudad. Por otro, Colón en Familia, un nuevo abono con títulos de ópera, ballet y conciertos de una hora de duración. Acuña y Lopérfido coincidieron en que se trata de una programación "troncal". "Es bueno para los chicos y es bueno para las familias, que esperamos se acerquen al teatro gracias a ellos", insistió Acuña. Los títulos programados son los ballets Don Quijote y Baile de graduados; las óperas El gato con botas, de Xavier Montsalvatge, y El niño y los sortilegios, de Maurice Ravel; un concierto con Cuadros de una exposición, de Mussorgski, y otro llamado Románticos en francés. Habrá también funciones extraordinarias, entre ellas una en el Centro de Experimentación: el reestreno de Cielo Stravinsky, de Andrea Servera. El precio del abono más caro no supera los 450 pesos y los chicos de hasta 12 años pagan el 50%.

El público de ópera y de ballet envejece y no se renueva. Bajar el promedio de edad de los espectadores es un verdadero dolor de cabeza para los programadores clásicos y de ópera de todo el mundo. Lopérfido cree que en torno del Colón hay una considerable mitología, como que ir al Colón es caro. "La verdad -dijo- es que sale más barato venir a escuchar a la Filarmónica que ir a ver El champán las pone mimosas."

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