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Belasteguín: "La necesidad de comer de tu profesión hace que no te relajes"

Es pehuajense, vive en Barcelona y lo llaman "el Messi del padel": hace 14 años que es el Nº 1 del mundo

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PARA LA NACION
Jueves 10 de marzo de 2016
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Pasaron más de 20 años de la irrupción del padel en el país. Todos recuerdan el amanecer de los 90 con un boom de construcciones de cientos de canchas, ropas de colores extravagantes y cientos de miles de personas practicando un deporte que llegó a ser el segundo más practicado detrás del fútbol.Fernando Belasteguín fue uno más que se sumó a la movida, en el club San Martín, de la ciudad bonaerense de Pehuajó. Como todo furor, el padel pasó en un par de años al olvido, pero Bela siguió compitiendo y pronto llamó la atención por su talento. Se lanzó como profesional y en 2001 emigró a España, con 21 años. Hoy es el Nº 1 del mundo desde hace 14 años del World Padel Tour, el ATP del padel.

"El padel viene creciendo en España durante los últimos 15 años, pero muy controlado. Está más instalado como deporte y caló hondo en la sociedad. Lo juega la mujer, y si es así lo hacen el esposo y sus hijos. Ahora es el segundo deporte más practicado. Es increíble", le contó Belasteguín a LA NACION, sentado en una mesa en el bar del club El Monasterio, en Flores, donde se desarrolló el Final Round, un torneo de exhibición con los mejores del mundo.

Vivís en Barcelona e hiciste tu carrera profesional en España, pero aun así elegiste representar a la Argentina. ¿No te hace recordar a alguien?

Foto: LA NACION

[Se ríe] La comparación se da un montón porque somos argentinos y números uno desde hace un montón de años. Igual, yo tengo un juego bastante distinto. Messi es talento puro, mientras que yo soy un trabajador. Soy de tiros poco vistosos, pero en el padel muchas veces los tiros que no se ven o no se valoran tanto son los que te dan partidos. Yo suelo aprovecharlos.

No te habrán faltado ofertas para jugar por España...

Tengo un compañero [Juan Martín Díaz, su pareja durante 13 años] que jugó para la selección española, lo cual es respetable. Cada dos años se disputa el campeonato del mundo de selecciones, en el que tuve la suerte de salir campeón con la Argentina y eso no se compara con nada. Nuestro país es la cuna del padel y cada vez que jugamos un torneo de selecciones me pago el pasaje, mientras que los españoles con van todo pago y cobran no sé cuánto. Y lo hago encantado.

Ganaste 10 veces el Olimpia de Plata, pero en nuestro país no sos tan conocido como afuera...

-En la Argentina el padel se ha quedado, pero viene creciendo en los últimos años. El año pasado hubo 3000 personas viendo el torneo en Río Gallegos [se juega una etapa del WPT], que es mucha gente. Está volviendo a renacer poco a poco, pero uno no puede pretender que haya una gran difusión. Ojalá vuelva a ser el deporte que pegó en el 92/93, y si entre todos podemos ayudar, buenísimo.

El padel es en España el deporte fetiche de las elites. Políticos, figuras del espectáculo y deportistas. Su condición de número uno indiscutido convirtió a Belasteguín en el partenaire más codiciado y le dio la posibilidad de conocer varios ídolos del deporte. Con Barcelona formó un lazo especial. Cuando están de vacaciones, algunos jugadores lo llaman para pelotear y despuntar el vicio. Andrés Iniesta y Gerard Piqué son los primeros que se anotan.

Aunque no se considere a sí mismo una figura, por ser el mejor del mundo durante tanto tiempo se ganó un respeto que se desconoce en la Argentina. De una magnitud tal que un año atrás lo contactó Valen Bailon, un escritor español, para trabajar en su autobiografía. Así se editó "Bela, ésta es mi historia", con prólogo escrito por Iniesta. "Tengo muy buena onda con Andrés", dice. La iniciativa tiene fines solidarios: lo recaudado se destina a la panadería El Futuro de Pehuajó, la Escuela de Chicos Especiales Fernando Belasteguín en Bolívar y la Fundación Ronald McDonald, elegida por el crack de Barcelona.

Belasteguín también forjó una relación especial con otra eminencia culé, Johan Cruyff. El holandés participó hace unos meses en un homenaje al pehuajense por sus 14 años como Nº 1 y le entregó una camiseta firmada con el número 14, que lo identificó durante toda su carrera. De paso, se despachó con una frase: "Bela es el Messi del padel". Además, Belasteguín es embajador de su fundación.

¿Y Messi? Hay gestiones para concretar un encuentro con su máximo ídolo. "Vivo en Barcelona desde hace nueve años y todavía no pudimos coincidir. Me he peleado con amigos de Pehuajó y me fui de asados porque insultaban a Messi. No hay palabras para describirlo", admite Belasteguín, de 36 años, que vive a cinco cuadras del Camp Nou.

Tiene, Belasteguín, los pies sobre la tierra. Recuerda una vez que estaba en Francia, para jugar un torneo en Montecarlo, y un helicóptero pasó a buscarlo por el aeropuerto de Niza "como si fuera una estrella de Hollywood" para trasladarlo al principado. "Hay que disfrutarlo y ser consciente de que es por el padel, pero también de que no pertenezco. Mi vida es otra."

Esa vida lo encuentra instalado en Barcelona, casado con una española y con tres hijos. Cree que aún le quedan cinco años de carrera. ¿Cómo se mantiene? "La necesidad de comer de tu profesión hace que no te relajes. No es que pego un año bueno y estoy salvado. Cuando no juegue más, voy a tener que seguir trabajando. Igual, siempre digo que soy el deportista mejor pago del mundo porque tengo todo el tiempo que quiero para pasar con mis hijos".

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