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"Quiero torcer la racha de los técnicos argentinos en Brasil"

Tras un irregular comienzo como DT de San Pablo, Edgardo Bauza fue silbado y se teme que corra el mismo destino que varios colegas en ese país; hoy, en Núñez, se ilusiona con un triunfo frente a River para cambiar el ánimo

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LA NACION
Jueves 10 de marzo de 2016
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A no confundirse. El equipo que llegó ayer a Buenos Aires y que se enfrentará con River en el Monumental no es el San Pablo de Edgardo Bauza. Es, por el contrario, un grupo en transición al que el entrenador argentino intenta darle forma. "Mi idea es llegar hasta julio, para armar el San Pablo que quiero, con dos o tres jugadores de jerarquía", insiste cada vez que puede el Patón, para que el mensaje quede claro. Por ahora, tiene el apoyo de los dirigentes. Los hinchas, acostumbrados a las glorias de otros tiempos, ya lo miran de reojo. Y la última derrota, 1-3 ante el modestísimo San Bernardo por el Campeonato Paulista, el sábado pasado, propició la primera silbatina unánime del Pacaembú.

Encaminar a San Pablo es el desafío más grande en la carrera de Bauza, según las palabras del propio técnico. "Hace mucho que a un entrenador argentino no le va bien en Brasil y quiero torcer esa racha", explicó. Sin embargo, no será una tarea sencilla. A menos de dos meses de haber asumido el mando del Tricolor paulista, ya debió soportar los reclamos -públicos- de algunos de sus dirigidos. Uno de los delanteros del plantel, Rogerio, le recriminó la posición en que Bauza lo coloca, casi como volante (en reemplazo de Ganso). En cambio, Alan Kardec, sustituto natural de Jonathan Calleri, se quejó por la falta de oportunidades.

Poco después de esos pequeños incendios, que Bauza extinguió apelando a una charla grupal, la inquietud de algunos jugadores fue la "poca comunicación" que el técnico tiene con ellos. "No sentimos la libertad de acercarnos al técnico para hablar y creemos que eso debe partir de él", dijo Kardec, manifestando la opinión de varios de sus compañeros. "Hablo lo necesario. El desempeño en los entrenamientos es lo que importa", replicó el Patón.

Foto: LA NACION

La idea de mantener ordenada la defensa y cuidar el cero para después buscar el arco contrario, con el estilo que propone Bauza, no es desconocida en este fútbol brasileño, en el que el "cauteloso" Corinthians de Tite sigue siendo el mejor, a pesar del desmantelamiento que sufrió en manos de los magnates chinos. La selección de Dunga, sin tanto éxito, tampoco se inmola por conseguir un gol, ni siquiera cuando es local. Aun así, este San Pablo todavía no alcanza a ser el equipo que Bauza pretende. No consigue descifrarlo.

Por momentos, sus jugadores parecen perdidos en la cancha. Vestuarios adentro, también lo están. El retiro de Rogerio Ceni dejó vacante la posición de líder que varios disputan y que Diego Lugano está intentando asumir mientras, de a poco, se pone en condiciones tras su regreso. Además, las salidas de Pato a Chelsea y Luis Fabiano a Tianjin Songjiang, de la segunda división china, no tienen remiendo. "Entre los dos, hicieron 40 goles la temporada pasada. Hoy tenemos buenos jugadores, pero ninguno es un distinto, como los que se fueron", explicó Bauza.

Por ahora, deberá conformarse con los destellos de Ganso, que si bien levantó su rendimiento, continúa con esa costumbre tan suya de "apagarse" de un momento a otro. También cuenta con el sacrificio y la puntería de Thiago Mendes. Pero las cartas del gol en el Monumental serán dos caras conocidas: Jonathan Calleri y Ricardo Centurión. El ex delantero de Boca arrancó con todo en San Pablo, anotando y asistiendo, pero se fue desinflando. Tal es así que el pasado sábado erró un penal contra San Bernardo y conoció los murmullos del Pacaembú. No obstante, aún goza de cierto crédito. Le tendrán mayor paciencia, claro, si consigue silenciar al Monumental hoy por la Copa Libertadores. "Esperamos que el partido contra River sea el puntapié inicial para despegar. No es imposible ganarles", comentó el atacante.

Por su parte, Ricardo Centurión ya lleva más de un año en San Pablo, club que invirtió casi 58 millones de pesos en su contratación, en febrero de 2015. Tuvo una temporada para el olvido, con inconvenientes personales que trasladó al césped, donde se arrastraba con timidez. Gracias a la confianza que Bauza tiene en recuperar aquel jugador desequilibrante de Racing, lo mantiene como titular. Dispondrá de una oportunidad dorada en Núñez, tal vez la última gran chance del delantero que irrumpió en la Academia.

Aunque ganó la Libertadores con Liga de Quito y San Lorenzo, Bauza entiende que esta edición será la más compleja de los últimos 10 años. "Está muy difícil. Pero si nos clasificamos, seremos grandes candidatos", dijo el entrenador horas antes de viajar hacia Buenos Aires, donde no tendrán margen de error tras haber perdido como local ante The Strongest, de Bolivia. Así también lo entiende Lugano: "Contra River, nos jugamos el semestre".

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