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Cómo el consumo de carne cambió a los primeros humanos

Comer carne cruda y utilizar herramientas de piedra podrían ser las razones de que los primeros homínidos tuvieran mandíbulas más pequeñas

Jueves 10 de marzo de 2016 • 19:49
el consumo de carne y el desarrollo de herramientas, y no la capacidad de cocinar, fueron las razones que desencadenaron que los primeros humanos desarrollaran mandíbulas más pequeñas
el consumo de carne y el desarrollo de herramientas, y no la capacidad de cocinar, fueron las razones que desencadenaron que los primeros humanos desarrollaran mandíbulas más pequeñas. Foto: Archivo / BBC
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Comer carne cruda y utilizar herramientas de piedra podrían ser las razones de que los primeros homínidos tuvieran mandíbulas más pequeñas que las de sus antecesores más primitivos.

Así lo señala una investigación de la Universidad de Harvard conocida este jueves, que sugiere que el consumo de carne y el desarrollo de herramientas, y no la capacidad de cocinar, fueron las razones que desencadenaron que los primeros humanos desarrollaran mandíbulas más pequeñas y por ende un significativo cambio en su rostro.

Esto habría permitido, además, el mejoramiento de la capacidad de hablar e incluso en el tamaño del cerebro. El estudio, liderado por los profesores Daniel Lieberman y Katherine Zink, también sugiere que la práctica de cocinar los alimentos es un hábito que llegó mucho tiempo después.

Para el tiempo de la aparición de la especie Homo erectus, hace dos millones de años, los homínidos tenían un cerebro más grande y cuerpos que requerían de un consumo mayor de energía
Para el tiempo de la aparición de la especie Homo erectus, hace dos millones de años, los homínidos tenían un cerebro más grande y cuerpos que requerían de un consumo mayor de energía. Foto: Archivo

Homo erectus

Para el tiempo de la aparición de la especie Homo erectus, hace dos millones de años, los homínidos tenían un cerebro más grande y cuerpos que requerían de un consumo mayor de energía.

Para el tiempo de la aparición de la especie Homo erectus, hace dos millones de años, los homínidos tenían un cerebro más grande y cuerpos que requerían de un consumo mayor de energía
Para el tiempo de la aparición de la especie Homo erectus, hace dos millones de años, los homínidos tenían un cerebro más grande y cuerpos que requerían de un consumo mayor de energía. Foto: Archivo

Pero paradójicamente, de acuerdo a los hallazgos en Harvard, tenían dientes pequeños y una mandíbula débil para masticar los alimentos.

Y, hasta hace poco, se pensaba que una de las razones de esos cambios en la mandíbula y los dientes del Homo erectus con respecto a sus antecesores se debía al hecho de la introducción del hábito de cocinar dentro de las sociedades primitivas. Pero eso solo ocurrió hace unos 500 mil años.

Esto sugiere que la cocción de los alimentos no influyó en la evolución hacia una mandíbula más pequeña. "Si pasaras un tiempo con los chimpancés te darías cuenta que ellos pasan la mitad del día masticando", dijo el profesor Lieberman.

"Pero en algún punto de la evolución humana se produjo un cambio, comenzamos a comer menos. Y solo fue posible por dos factores: alimentos con mayor contenido de energía, pero también que eran más difíciles de digerir", añadió.

El proceso

Para llegar a sus conclusiones, los científicos evaluaron el desempeño de masticar alimentando a personas adultas con pedazos de carne y con la clase de vegetales que nuestros primeros ancestros consumieron antes de convertirse en carnívoros.

Se midió el esfuerzo muscular que se requería para masticar ambos alimentos y qué tanto era masticada antes de ser tragada.

Los hallazgos sugieren que una dieta con carne y usando herramientas de piedra para procesar la comida -cortando la carne y triturando los vegetales- el Homo erectus hubiera necesitado masticar entre un 17% y un 26% menos que sus antecesores.

En su artículo, Lieberman y Zink argumentan que: "Siempre dedujimos que el consumo de la carne estuvo conectado con el proceso mecánico que hizo posible cortar la carne en pedazos".

"La carne requiere menor esfuerzo para ser masticada que otro tipo de plantas y semillas de las que se alimentaban los primeros humanos, pero su incapacidad de los molares para que masticar la carne cruda podría ser una de las razones por las que no se consumía hasta que no se inventaron las primeras herramientas de piedra, hace 3 millones de años", concluye el estudio.

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