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Una biblioteca en braille para la Web

El programa para no videntes del Congreso de los Estados Unidos diseñó la tecnología Web Braille , con 2700 libros accesibles en línea

Lunes 17 de enero de 2000

Desde hace una década, Judith Dixon trabaja en la Biblioteca del Congreso Nacional norteamericano, y se sabe responsable por el servicio a los usuarios. Quienes se acercan a su oficina de Washington van seguramente en busca de un libro, alguno de los millones que la biblioteca conserva en sus estanterías. Sus visitantes, sin embargo, tienen un requerimiento particular: buscan textos en braille, el sistema de escritura por puntos en relieve para ser reconocidos al tacto que el francés Louis Braille ideó a comienzos del siglo XIX. Son, como Judith, lectores no videntes asistidos por el Servicio de la Biblioteca Nacional para discapacitados físicos y visuales (NLS, por sus siglas en inglés), que tienen sobradas razones para festejar una noticia reciente: con un sistema braille digital, ahora podrán leer contenidos de Internet.

Bautizado Web Braille , la tecnología desarrollada por el NLS que puede implementarse sobre la gran Red permite acceder a archivos de textos con una computadora y un display de braille con capacidades de actualización periódica (éste cuenta con un dispositivo electrónico, que levanta o baja una matriz de pequeñas agujas metálicas para crear una línea de caracteres en braille).

El proyecto, que lidera el director del NLS, Frank Cylke, representa una auténtica novedad en, cuanto menos, dos ámbitos. Por una parte, constituye el primer esfuerzo masivo e institucionalizado por lograr que las colecciones de libros en braille estén accesibles a través de redes globales de comunicación. Además, implica la puesta en marcha de un novedoso modelo de distribución de material editorial en formato digital que, de resultar exitoso, podría ser copiado por la industria del libro.

Judith Dixon lee al tacto lo que acaba de tipear en su PC con dispositivo braille. También puede así navegar por la Web
Judith Dixon lee al tacto lo que acaba de tipear en su PC con dispositivo braille. También puede así navegar por la Web. Foto: AP

"Se nos ocurrió hace dos años que aquellas aplicaciones que se usaban para generar en relieve sobre papel distintos archivos de la PC podían colocarse en línea, permitiendo así el acceso a Internet de quienes no pueden ver", relata Dixon. Hasta entonces, el grueso de los 22 millones de libros para no videntes que circulan en Estados Unidos (según cifras de 1998) contaban con dos tipos de soporte: el tradicional papel y la más moderna cinta de audio, ambos con un alto grado de deterioro por el uso reiterado.

La primera experiencia digital se hizo en una red local, con 50 títulos traducidos al braille que podían ser descargados para imprimir en relieve o leer con dispositivos de pantalla sensible al tacto, como Braille n´Speak o BrailleLite . Con un buen resultado preliminar y el entusiasmo desmedido de los participantes del experimento, la NLS se embarcó en un proyecto a gran escala bajo este paradigma digital. Cuando se completaron algunas pruebas piloto, un americano residente en Viena, elegido para la ocasión, inauguró el Web Braille por Internet en agosto último.

Al día de hoy, por el Web Braille se accede a una colección de 2700 libros electrónicos. Haciendo uso de una exención especial a la ley de derechos de autor, que permite al NLS reproducir textos completos en formato de unos y ceros, los libros braille están disponibles vía Web, tanto para descargar a la PC como para consultar en línea, y los responsables del proyecto estiman que la oferta se incrementará a razón de 40 títulos al mes. Para eso, el programa de NLSrecibe una subvención anual del Congreso norteamericano de casi 47 millones de dólares, además de otros fondos federales y regionales que dan forma a un presupuesto total de US$ 120 millones.

Por el momento, sólo los habitantes de los Estados Unidos o los individuos de esa nacionalidad que residen en el exterior son dados de alta en el sistema. Consultados por La Nación , los responsables del proyecto en Washington no dieron precisiones respecto de si el servicio podría abrirse a otros países en el futuro. Mientras tanto, en el laboratorio de la institución se estudia el diseño de una interfaz de usuario más sofisticada para el catálogo de obras, con opciones de búsqueda inteligente que reemplazarán a los actuales listados alfabéticos. El NLStambién se ocupa del desarollo de libros parlantes. Los Digital Talking Books (DTB) tendrán capacidad de procesar información digital y emitirla en algún formato de audio predeterminado, en cuya definición trabajan por estos días los especialistas del Centro de Duplicación de Cincinnati, dependiente de la biblioteca.

Valeria Perasso

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