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El asesino de un policía tenía una condena a 37 años

Ricardo Albertengo gozaba de salidas transitorias y en 2015 se fugó; había sido condenado por dos homicidios

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PARA LA NACION
Sábado 12 de marzo de 2016
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ROSARIO.- El supuesto asesino del suboficial Mauro Mansilla, que fue sepultado ayer en esta ciudad en medio de un gran dolor de sus familiares y compañeros, es un convicto de 42 años que estaba condenado a 37 años de prisión. Este hombre protagonizó dos tomas de rehenes y dos homicidios y estaba prófugo desde julio de 2015, cuando no retornó de una salida transitoria.

El hecho provocó indignación y una fuerte polémica en Santa Fe, luego de que el fiscal de la Unidad de Delitos Dolosos, Ademar Bianchini, confirmó que "hay certezas de que Albertengo es el asesino" del suboficial.

Albertengo carga con un pesado prontuario y una condena a 37 años de prisión. Gozaba de salidas transitorias desde el año pasado, cuando cumplió la mitad de su condena, pero en julio de 2015 rompió con ese régimen especial al no regresar al penal, por lo que desde entonces permanece prófugo, según confirmó la jueza de Ejecución Penal Luciana Prunotto.

La historia de este criminal arranca el 2 de abril de 1994, cuando en un intento de robo tomó rehenes en el bar La Granja, en pleno centro de Rosario, donde asesinó a Alejandro Debortoni, un estudiante de Rafaela, que era cliente del negocio.

Por este hecho fue condenado en 1996 por el juez de Sentencia Antonio Ramos a 19 años y seis meses de prisión. Fue trasladado a Coronda. Entre 2001 y 2003 fue beneficiado por tres conmutaciones de pena.

"Nunca dejó de cometer delitos"

En 2004 comenzó a salir de la cárcel con egresos transitorios, debido a que había cumplido más de la mitad de la condena. "Nunca dejó de cometer delitos", recordó un ex jefe policial.

En 2009 protagonizó un hecho similar al de 1994. Albertengo entró a robar en la mañana del 13 de octubre a una clínica de cirugía estética, en Oroño al 700. Vestido de traje y con un portafolios, entró al edificio y en una rápida maniobra redujo a la recepcionista y a los pacientes. Se hizo de 1700 dólares y, cuando estaba por irse con el botín, un médico que estaba realizando una cirugía estética se dio cuenta del hecho y llamó a la policía. El ladrón decidió encerrar a los pacientes, empleados y médicos en una habitación, y cuando estaba por huir llegó la policía. Ahí se generó un confuso episodio en el que se escucharon más de 15 disparos que no dejaron ningún herido, pero sí daños materiales en el lugar. Albertengo se replegó en el interior de la clínica y se entregó tras una larga negociación con la fiscal Lucía Aráoz.

Un año más tarde, fue condenado en un juicio abreviado a 17 años de prisión. Se sumaron a los 20 años de purga anteriores, por lo que fue sentenciado a 37 años de cárcel. Albertengo debía estar en la cárcel hasta 2031, pero volvió a ser beneficiado con las salidas transitorias a partir de diciembre de 2014, a pesar de que ya había cometido delitos graves en esa condición. En julio de 2015 no retornó a la cárcel y pasó a estar prófugo. Se pidió su captura, pero no se hizo ninguna investigación ni hubo medida judicial para detenerlo. Albertengo solicitó a su defensora oficial que apelara su caso.

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