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Un investigador con vasta experiencia en casos complejos

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LA NACION
Sábado 12 de marzo de 2016
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Hace tres años estuvo cerca de la muerte. Salvó su vida de milagro. El sábado 1° de junio de 2013, por la noche, regresaba a su hogar después de haber encabezado un operativo antidrogas en Campana y, cuando estaba por entrar su camioneta en el garaje de su casa de Olivos, fue sorprendido por tres delincuentes que, ante su resistencia, pistola en mano, lo balearon y huyeron. Recibió dos tiros: uno en el tórax y otro en la mano derecha. Nunca olvidará el rostro de angustia de uno de sus hijos cuando lo vio tendido en la vereda, ensangrentado. Hoy, a menos de tres años del día en que volvió a nacer, recibió el mayor premio al que puede aspirar un policía federal en su carrera: fue designado como el nuevo jefe.

El hasta ayer comisario mayor Néstor Roncaglia, de 55 años, se convirtió en uno de los jefes de la Policía Federal más jóvenes de la historia. Está casado con la abogada María Fernanda Gómez Lorenzo, es padre de dos hijos varones, y es simpatizante de Racing. Es abogado con posgrado en Derecho Constitucional y Derecho Procesal Penal, especialista en investigar organizaciones de narcotráfico.

Tanto en la Federal como en las otras fuerzas de seguridad federales destacan su actuación profesional y su capacidad en las investigaciones complejas. Lleva 35 años en la fuerza y la mayor parte de su carrera la cumplió en el área de investigaciones. Pares y superiores del ahora nuevo Jefe consideran que no sólo es un hombre operativo y que no duda al tomar decisiones en investigaciones profundas, sino que también posee una importante jerarquía intelectual para enfrentar cualquier tipo de vicisitudes.

Sus allegados afirman que sus subordinados deberán estar bien entrenados para llevar el vertiginoso ritmo de trabajo de Roncaglia, que no tiene horarios ni francos en su afán de resolver investigaciones importantes.

Desde 1992, trabaja en el área de investigación e inteligencia criminal de la Policía Federal. En los pasillos del Departamento Central de la fuerza, en Moreno 1550, recuerdan cómo en septiembre de 2005 le encargaron que siguiera los pasos del prófugo Honorio Martínez Ruiz, alias "Membrillo", acusado de robar cajas de seguridad de la casa matriz del Banco Nación, situada a pocos metros de la Casa Rosada.

A los pocos días de que le asignaron la investigación, Roncaglia, que en ese momentos era subcomisario y trabajaba a las órdenes del comisario inspector Francisco Cóppola, capturó a Martínez Ruiz en El Bolsón, en Río Negro.

También tuvo a su cargo la investigación del homicidio de Enrique Arancibia Clavel, ex agente de inteligencia durante la dictadura del presidente Augusto Pinochet, asesinado en abril de 2011 en su departamento de la zona de Tribunales. Por el hecho, fue detenido un joven taxi boy.

Pocos meses después, Roncaglia fue designado como jefe de Drogas Peligrosas. Se trató de una decisión de la por entonces ministra de Seguridad Nilda Garré ante los pocos resultados que tenía la fuerza federal de seguridad en la lucha contra el narcotráfico.

Por decreto, en una decisión iné-dita, fue nombrado comisario inspector y lo colocaron como jefe de la Dirección de Narcocriminalidad de la Policía Federal. A los pocos meses tuvo resultados concretos y logró lo que pocos pudieron: que su trabajo fuera elogiado tanto por colaboradores de Garré como del entonces influyente secretario de Seguridad Sergio Berni, con quien mantenía una interna feroz.

Una de las veces que más enojado estuvo fue cuando la Fundación La Alameda, dirigida por el legislador Gustavo Vera, denunció que en la villa 1-11-14 había una zona liberada y se habían instalado 10 cocinas de cocaína con un ejército de 300 "soldados". Roncaglia denunció penalmente a Jorge Rodríguez, un ex asesor del Ministerio de Seguridad que había hecho el informe.

En septiembre de 2014 se llevó a cabo el juicio contra dos de los acusados del intento de robo en la casa de Roncaglia. Al declarar, miró a los sospechosos a la cara y les dijo: "No tenían derecho de hacer lo que hicieron. Arruinaron mi vida y la de mi familia. Me tiraron a matar".

Desde el martes, a las 10, cuando asuma como jefe de la Policía Federal, deberá intentar ganar la batalla contra el narcotráfico, uno de los máximos objetivos del presidente Mauricio Macri.

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