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Miles de brasileños marchan contra Dilma Rousseff

Por primera vez, las manifestaciones son respaldadas abiertamente por los principales partidos de la oposición; en Río hay medio millón de personas; en Brasilia 100.000

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LA NACION
Domingo 13 de marzo de 2016 • 12:34
En Copacabana la multitud se concentró en las calles paralelas a la playa. Foto: EFE
En Brasilia había enormes muñecos que imitaban a Lula. Foto: EFE
Frente al Congreso Nacional, en Brasilia, una multitud protestaba. Foto: EFE
La Plaza de la Libertad en Belo Horizonte. Foto: EFE
Belo Horizonte.
Manifestantes con pancartas en Belo Horizonte. Foto: EFE
En Brasilia hubo respaldo al juicio político que la oposición promueve contra la presidenta Dilma Rousseff. Foto: EFE
Los colores de la bandera de Brasil fueron protagonistas en Belo Horizonte. Foto: EFE
Unas 100.000 personas se reunieron frente al Congreso Nacional en Brasilia.
El senador Aécio Neves participa junto a cientos en la manifestación en la Plaza de la Libertad en Belo Horizonte, Minas Gerais. Foto: EFE
Belo Horizonte repleta de con alusiones al Partido de los Trabajadores (PT) y el  escándalo de corrupción. Foto: EFE
Foto: EFE
Un manifestante mostraba una serpiente de juguete como forma de protesta. Foto: EFE
Una mujer sostiene un muñeco con la imagen de la presidenta Dilma Rousseff. Foto: EFE
Una mujer sostiene un muñeco alusivo al ex presidente Lula mientras cientos de manifestantes se reúnen.
No queremos una nueva Venezuela en Brasil. Juicio Político, reza el cartel.
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SAN PABLO.- Desde temprano, decenas de miles de brasileños comenzaron a concentrarse para participar hoy de marchas en todo el país para exigir al Congreso que inicie un proceso de impeachment contra la presidenta Dilma Rousseff y para demostrar su apoyo a las investigaciones judiciales en torno al escándalo de corrupción en Petrobras.

Las estimaciones oficiales y de los organizadores ya consideran que en Río hay cerca de medio millón de personas, mientras que en Brasilia hay unos 100.000 manifestantes.

Por la dimensión significativa de todos los actos en el país, se puede señalar que estas marchas son comparables a las del 15 de marzo del año pasado, que reunieron a más de dos millones de personas.

En su mayoría vestidos con camisetas de la selección nacional de fútbol y con banderas brasileñas en alto, los manifestantes teñían las calles de las principales ciudades de verde y amarillo, convocados por grupos civiles como Movimiento Brasil Libre y Vem Pra Rua, y, por primera vez, respaldadas abiertamente por los principales partidos de la oposición.

Se veían todo tipo de carteles que responsabilizaban al oficialista Partido de los Trabajadores (PT) por la recesión económica que sufre el país y por la crisis política que tiene en jaque al gobierno de Rousseff desde que comenzó su segundo mandato el año pasado. No faltaban las alusiones en contra del padrino político de la presidenta, el ex mandatario Luiz Inácio Lula da Silva , quien en las últimas semanas ha sido muy salpicado por el escándalo de sobornos en la petrolera estatal, y en respaldo del juez federal Sergio Moro, de Curitiba, quien lleva adelante el caso del "petrolão".

En Brasilia, más de 50.000 personas se juntaban en la Explanada de los Ministerios, frente al Congreso, y cantaban el himno nacional, mientras que en Río de Janeiro, unos 20.000 cariocas bloqueaban la Avenida Atlántica, en Copacabana, y gritaban "¡Fuera Dilma!". Similares actos se repetían en Belo Horizonte, Salvador, Porto Alegre, Recife y Belem. La más esperada de las protestas era la de San Pablo, que se realizará por la tarde, aunque grupos de manifestantes ya se podían ver llegando a la tradicional Avenida Paulista.

La expectativa es que las marchas de hoy sean igual o mayores a las que el 15 de marzo del año pasado reunieron más de dos millones de personas en todo el país e iniciaron una oleada de protestas durante todo el año que modificaron la agenda política del país y colocaron al gobierno a la defensiva.

Aunque el PT canceló la semana pasada las contra-marchas que había convocado, en la ciudad paulista de São Bernardo do Campo, militantes del PT se congregaban frente al edifício donde vive el ex presidente Lula.

Por temor a que se registren enfrentamientos violentos entre los grupos pro y contra el gobierno, la presidenta Rousseff reiteró en los últimos días llamados a la calma y a evitar los choques. El Palacio del Planalto reunió un comité especial para monitorear los actos de hoy.

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