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Alerta: atribuyen al ambiente una de cada cuatro muertes

La OMS asoció la calidad del entorno con 101 enfermedades

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LA NACION
Martes 15 de marzo de 2016
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Una de cada cuatro muertes que cada año se producen en el mundo se debe a las malas condiciones del ambiente que nos rodea.

El segundo informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre este tema, que se presenta hoy en Ginebra, advierte que amenazas que van desde la contaminación del agua, el aire y el suelo; la exposición a sustancias químicas; la radiación ultravioleta, y hasta el cambio climático influyen en más de 100 enfermedades, entre ellas el cáncer y los problemas cardiovasculares.

"Un ambiente sano es la base de la salud", dijo Margaret Chan, directora general de la OMS. Instó a los gobiernos a investigar, monitorear y adoptar medidas concretas para que el ambiente en el que vive y trabaja la población mundial sea saludable. De lo contrario, adelantó, "millones de personas seguirán enfermando y muriendo prematuramente".

El informe identifica 101 padecimientos asociados con el nivel de salubridad del entorno. Estima que 12,6 millones de los más de 55 millones de muertes que se producen por año en el mundo son debidas a factores de riesgo ambientales que los países podrían modificar.

"Es urgente invertir en estrategias que reduzcan los riesgos ambientales en las ciudades, las viviendas y los lugares de trabajo", explicó María Neira, directora del Departamento de Salud Pública, Medio Ambiente y Determinantes Sociales de la Salud de la OMS.

Para la coautora del informe, "esas inversiones podrían reducir considerablemente la creciente carga mundial de enfermedades cardiovasculares y neumopatías, lesiones (no intencionales) y cánceres, junto con una reducción inmediata de los costos sanitarios", indicó en un comunicado.

Esta segunda versión del informe "Prevenir la enfermedad a través de ambientes saludables: una evaluación mundial de la carga de enfermedad atribuida a los riesgos ambientales" es una actualización del documento que se presentó hace una década.

La nueva edición incluye, de acuerdo con los autores, pruebas más sólidas y cuantificables de la relación entre las amenazas modificables de nuestro entorno y 101 de las 133 enfermedades y tipos de lesiones que analizó Neira con su equipo. El Instituto Nacional de Seguridad Ocupacional y Salud de los Centros de Control y Prevención de las Enfermedades de los Estados Unidos (CDC, por su sigla en inglés) financió parcialmente el estudio.

Los resultados ubican el accidente cerebrovascular (ACV) y la cardiopatía isquémica en los dos primeros lugares de las 10 causas principales de muerte asociadas con la calidad del ambiente. Desde la OMS anticipan que si los países implementan medidas para reducir la exposición a la contaminación del aire en el hogar, el lugar de trabajo o estudio y en las ciudades, por ejemplo, se podrían reducir hasta un 30% las muertes por enfermedad cardiovascular.

O que si las autoridades que se ocupan de la salud, la educación y la seguridad vial mejoraran el diseño de las calles, la planificación del uso del espacio público y el sistema de circulación del tránsito se podrían prevenir cuatro de cada 10 lesiones graves al volante.

"En general, en estos años, hubo una disminución de las infecciones y un aumento impresionante de las enfermedades no transmisibles, en especial de los trastornos cardiovasculares, las lesiones por violencia y los incidentes viales", indicó Agnes Soares, asesora regional de epidemiología ambiental de la Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS).

En diálogo con LA NACION desde la ciudad de Washington, la especialista en desarrollo sostenible y equidad en salud destacó de esta versión del informe, con respecto a relevamientos previos, la importancia que la evidencia científica le asigna a la calidad del entorno en el que las poblaciones crecen y se desarrollan. "Vemos que el ambiente tiene una influencia directa en un centenar de enfermedades y lesiones traumáticas", indicó.

Factores como la contaminación del aire y el agua, la falta de cloacas, la proliferación de los vectores de infecciones, como el mosquito transmisor del dengue, o, también, el estrés y el sedentarismo en el trabajo o la exposición al humo de segunda mano influyen en la aparición de enfermedades causantes del 22,7% de las muertes anuales en el mundo.

El dengue, como el mal de Chagas, está muy asociado con el entorno en América del Sur. El manejo adecuado del agua y la basura sólida, en especial en la que se puede acumular agua, es responsable del 95% de los casos de dengue, sin diferencias socioeconómicas, según estima la OMS. "El crecimiento acelerado de las ciudades, la falta de suministro de agua segura y el aumento de los viajes y el comercio mundial son determinantes clave en la reaparición de la enfermedad", se lee en el informe.

En el caso del Chagas -una enfermedad causada por el parásito Trypanosoma cruzi, que transmite la vinchuca-, factores como la deforestación (provoca el desplazamiento de los animales salvajes de los que se alimenta la vinchuca) y las viviendas precarias determinan hasta en un 56% la aparición de la enfermedad.

El estrés laboral y el desequilibrio entre el trabajo y la vida familiar en el estilo de vida actual influyen en un 11% en los casos graves de depresión. Mientras que la falta de seguridad en el trabajo, la comunidad y el hogar favorecen hasta el 50% de las muertes por lesiones no intencionales, sin incluir los hechos de tránsito fatales.

En todos los casos, según insistió Soares, son amenazas que se pueden contrarrestar con intervenciones de salud pública de probada efectividad. Aclaró, además, que el impacto varía de acuerdo con el nivel de exposición. Puso como ejemplo el caso del amianto y el humo de tabaco.

"No todas las personas están expuestas al amianto en el trabajo, pero cuando eso ocurre, el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón es muy alto. En cambio, es más la gente que está expuesta al humo de tabaco de segunda mano. Esto lo hace una amenaza para la salud pública, más allá del riesgo individual por fumar", precisó.

Disminuir la contaminación del aire y el contacto con alergenos como el moho y la humedad de las casas, las escuelas y los lugares de trabajo reduciría hasta el 44% los casos de asma.

"Toda esta información es muy importante para tomar decisiones en salud pública. Reducir la carga de enfermedad mejora la calidad de vida de la población. Una buena parte de los cambios de hábitos individuales necesita de la intervención del Estado", finalizó Soares.

El impacto en la salud

La Organización Mundial de la Salud recomienda que los países tomen medidas sanitarias para prevenir enfermedades

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