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Brochero, el modelo de santidad con los pies sobre la tierra

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LA NACION
Martes 15 de marzo de 2016 • 11:19
Brochero, el modelo de santidad con los pies sobre la tierra
Brochero, el modelo de santidad con los pies sobre la tierra. Foto: LA NACION / Diego Lima
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Dentro de siete meses el nombre de un hombre que nació y vivió toda su vida en suelo argentino figurará entre los santos y santas de la Iglesia: José Gabriel Brochero, el cordobés que hizo honor a la vocación sacerdotal y al uso de la razón humana en función de las necesidades de los demás humanos.

Ser reconocido como santo significa que la Iglesia admite públicamente que alguien se realizó como hombre. Es decir, concretó con su vida la idea que tuvo el Creador al darle la existencia y, por eso, fue feliz en el sentido más profundo.

Este reconocimiento sucederá después de casi medio siglo desde que comenzó en el Vaticano el minucioso proceso jurídico que dispone la Iglesia para llegar a afirmar tal cosa sobre la vida de alguien. El mismo año en el que se cierran los festejos del bicentenario de la formación de Argentina como nación, por cuyo desarrollo tanto bregó ese cordobés para quien trasmitir la buena Nueva del cristianismo y la promoción social iban juntos. Y así se ve en sus obras espirituales y materiales y en el hecho de que, a sólo dos años de su muerte, ocurrida en 1914, las autoridades políticas cambiaron el nombre del pueblo en el que vivía -Villa del Tránsito- por Villa Cura Brochero.

Este año -el 27 de agosto- también será beatificada -es decir, puesta a un escalón de ser declarada santa- otra argentina, María Antonia Paz Figueroa conocida como Mama Antula, en cuya espiritualidad Brochero supo encontrar inspiración. El, que no era jesuita, aprendió cómo se hacían los ejercicios espirituales ignacianos -que después propuso sin descanso a los campesinos de Traslasierra- en la Casa que esa mujer nacida en Santiago del Estero hizo construir en la ciudad de Buenos Aires cuarenta y cinco años antes de que él naciese.

Quien inscribirá al cura gaucho en el registro de elegidos, el papa Francisco, fue uno de los obispos más entusiastas en la difusión de las historias de cristianos que, como ese cordobés, en vida o ya muertos suscitaron y suscitan afecto y fe en la gente. "(.) Cuando alguien habla con el pan de la verdad, como Jesús, dando testimonio con su vida, nuestro pueblo le cree. Cuando alguien obra al estilo de Jesús, con el pan de la mansedumbre y la santidad, nuestro pueblo se le arrima con devoción, como vemos que pasa con nuestros santos: Ceferino, el cura Brochero, don Zatti, la Mamá Antulla.", dijo el entonces cardenal Bergoglio durante la misa de Corpus Christi en Buenos Aires, en junio de 2010.

Según los brocherianos más reflexivos, Brochero hace ver que es posible concretar el pedido que hizo el papa Benedicto XVI a los laicos, en mayo de ese mismo 2010: "Recuperar y vigorizar de nuevo la auténtica sabiduría política; ser exigentes en lo que se refiere a la propia competencia; servirse críticamente de las investigaciones de las ciencias humanas; afrontar la realidad en todos sus aspectos, yendo más allá de cualquier reduccionismo ideológico o pretensión utópica; mostrarse abiertos a todo verdadero diálogo y colaboración teniendo presente que la política es también un complejo arte de equilibrio entre ideales e intereses, pero sin olvidar nunca que la contribución de los cristianos sólo es decisiva si la inteligencia de la fe se convierte en inteligencia de la realidad, clave de juicio y de transformación".

Quizá como llamado de atención de un uso semejante de la inteligencia sea el hecho de que en 1973, al exhumarse los restos de Brochero, se haya encontrado intacta su masa encefálica (se conserva en la iglesia de Villa Cura Brochero) y que sobre reparación de daños cerebrales tratan los dos casos aprobados como milagros obtenidos por su intercesión. Bienvenido, entonces, un modelo de santidad con los pies sobre la tierra y la razón despierta en toda su potencialidad que vuelca la inteligencia de la fe a la realidad "como clave de juicio y de transformación".

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