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"¡Estoy agotada!": la expresión que se convirtió en epidemia

Esta semana, entrevistamos a Pilar Benítez, la autora de Mujeres agotadas, cómo dejar de serlo, de editorial Grijalbo, que describe el síntoma con el que ya se identifican miles y en el que propone doce cambios de hábitos

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LA NACION
Martes 15 de marzo de 2016 • 17:14
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"Es un hecho: alrededor de los 40 años, cuando nos reunimos entre amigas, un tema de conversación recurrente es que estamos agotadas", dispara la autora española en las primeras líneas de su último libro. Mujeres exhaustas -como también ella- con cansancio y mal humor crónico, un síndrome que, según Pilar Benítez, ya "es considerado una epidemia".

Por eso, frente a este panorama que comparte una nueva generación de mujeres, "que deben hacer compatible la vida familiar con horarios laborales extensos, que deben ser buenas parejas, excelentes madres, profesionales competentes y, además, mujeres a las que se les exige buen aspecto y una sonrisa de dientes perfectamente blancos y alineados", en Mujeres agotadas, cómo dejar de serlo,Benítez propone una guía concreta para cambiar los hábitos y, así, duplicar la energía.

Doce capítulos con doce desafíos, y un plazo máximo de treinta días para cada nuevo reto: "Los cambios no son algo que pueda tomarse a la ligera. Hace falta energía, intención y motivación, y eso es muy difícil si intentas cambiar varias cosas al mismo tiempo".

-El síndrome se convirtió en epidemia. ¿Cómo detectar los primeros síntomas?

-Esa expresión .."¡Buf, estoy agotada!" está siendo demasiado común entre la mayoría de mujeres que deben conciliar familia y trabajo; o las que, sin tener responsabilidades familiares, vuelcan toda su atención en el trabajo y no caen en la cuenta de que es imprescindible dedicar parte del tiempo a su propio cuidado. Son las que se esfuerzan tanto para afrontar todas sus tareas y responsabilidades diarias que se desgastan más de lo admisible para su organismo, padecen un cansancio crónico y se acostumbran y resignan a sentirse siempre así. A todas ellas intento mostrarles que pueden sentirse más vivas, enérgicas y tranquilas atendiendo un poco mejor sus necesidades básicas.

-¿Cuál es la edad en que las mujeres comienzan a repetir la frase tan temida?

-No sé si es un tema de edad, creo que el cansancio aparece cuando la demanda que hacemos a nuestro organismo supera su capacidad de respuesta. Un desgaste importante sostenido en el tiempo que, sin tomar medidas para "reponer" lo gastado, da lugar a un cansancio importante y abona el terreno para los problemas de salud.

-El libro propone doce cambios de hábitos durante doce meses. ¿Son suficientes treinta días para desterrar una rutina e incorporar otra?

-Me parece muy importante incorporar las mejoras poco a poco. La mujer que está sobrepasada por su día a día no puede hace cambios bruscos ni abandonar hábitos muy integrados de forma repentina. Ha de ser un recorrido progresivo, que introduzca a la mujer en una dinámica positiva que le va abriendo camino, sin prisa pero sin pausa, hacia una forma de vivir más sostenible. Creo que 30 días es lo mínimo que necesitamos para poder integrar un hábito de forma real.

-Recién en el capítulo doce se habla de sexo. ¿Por qué está al final de la lista?

-La energía sexual desaparece cuando el nivel energético general es muy bajo. ¿Es lógico, verdad? El cuerpo economiza y si tiene poca energía la va a dedicar a otras funciones que son más importantes para sobrevivir. Por eso, otra vez vamos al mismo punto, si sabemos comer bien, escogemos los alimentos con la intención de nutrirnos y regenerarnos, hacemos ejercicio de forma regular, mantenemos contacto con la naturaleza, sentiremos como la energía sexual vuelve a despertar en nuestro cuerpo con naturalidad.

-El café suele ser el elemento central del desayuno, y diversos estudios científicos aseguran su poder antioxidante dentro de un consumo moderado. ¿Por qué eliminarlo de la dieta?

-El café de calidad y de cultivo ecológico, bebido con moderación, es una bebida aromática con propiedades digestivas. El problema es que abusamos de él y, en la mayoría de los casos, no son cafés de calidad. Los buenos tés y el café de cereales son una excelente alternativa, más saludable puesto que son bebidas alcalinizantes y, a la vez, deliciosas. Además, ambos son buenos tónicos digestivos. Podemos comprarlos en tiendas de alimentación especializadas en productos ecológicos, o en tiendas online.

-¿Qué significa exactamente "comprar con sentido", como propone el capítulo 5?

-Muchas veces llenamos el carrito de la compra con alimentos que nos gustan por su sabor, que son fáciles de preparar o que conocemos de siempre y nos resultan familiares, sin pensar si realmente nos aportan los nutrientes y la energía necesaria para regenerarnos cada día. A eso me refiero con comprar con sentido, a poner intención en aprender a conocer los efectos y propiedades de los alimentos para poder escogerlos con propósito. Ese es el contenido de mi programa online en www.sienteteradiante.com.

-¿Cuál es el porcentaje mínimo de los 12 nuevos hábitos que es necesario cambiar para dejar de ser una "mujer agotada"?

-Cada día respiramos, comemos, dormimos, pensamos, bebemos, sentimos.¿verdad? Imagínate la cantidad de pequeñas decisiones casi imperceptibles que cada día tomamos sobre estas rutinas. Ahora piensa, que si pones atención en hacerlo de forma que cada uno de estos actos sea beneficioso para tu cuerpo, tu mente, tus emociones, tu estado podría optimizarse enormemente. Poniendo atención en la calidad de lo que comes y bebes, en la forma de respirar, en los movimientos que haces a diario, en tu forma de pensar y reaccionar puedes alcanzar tu mejor versión. ¿No es eso muy estimulante?

-Según tu experiencia en la consulta, ¿qué agota más: los hijos, el trabajo o el marido?

-Buena pregunta. Yo creo que la solución siempre está en nosotras. Lo primero es tomar conciencia de que la mayoría de las veces somos demasiado autoexigentes, nos esforzamos mucho por atender multitud de tareas y responsabilidades, y eso, un día tras otro, acaba por agotarnos. Muchas sufren esa hiperactividad y ese agotamiento, pero lo ven como algo normal porque lo han integrado y lo asumen resignadamente. Pero la intuición y la sabiduría innata nos avisa de que eso no puede ser saludable. Los años pasan volando, y sabemos que ese desgaste exagerado puede tener consecuencias demoledoras para nuestra salud física, mental y emocional en un futuro no muy lejano. Así, que de alguna manera, todas estamos predispuestas a cambiar cosas para mejorar eso. El punto está en encontrar una manera práctica y posible de llevarlo a cabo. Y cuando nosotras estamos mejor, más vitales, centradas, parece que todo alrededor mejora: el jefe deja de ser tan exigente porque nosotras sabemos marcar los límites, las reacciones de los hijos frente a madres cansadas y nerviosas es distinta si estas recuperan la vitalidad y el buen humor, y la relación de pareja suele ser muy sensible al estado energético y al equilibrio emocional de la mujer. Y en los casos difíciles, una mujer con energía puede tomar decisiones con mayor acierto.

-No queremos renunciar a nada pero, ¿deberíamos hacerlo?

-Para nada estamos hablando de dar un paso hacia atrás en terrenos que nos han costado tanto conquistar. No nos referimos a eso, sino a tomar conciencia de que debemos cuidar nuestras necesidades más básicas para poder estar fuertes, vitales y centradas, y así poder seguir actuando en el mundo dando lo mejor de nosotras mismas. Porque, ¿cómo voy a ser una buena madre, o una buena profesional, si ni siquiera se atender las necesidades que me permiten serlo? Me peguntas si no deberíamos renunciar a algo, y la respuesta es obvia, si no somos capaces de regenerar el desgaste que nos produce toda la demanda de nuestro día a día, será el propio cuerpo el que nos haga renunciar mostrando síntomas alarmantes.

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