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San Isidro, en alerta por la llegada de los 160.000 asistentes al Lollapalooza

En ediciones anteriores, hubo caos de tránsito y problemas para abandonar la zona; habilitarán espacios para estacionar autos y bicis, paradas de taxis y más colectivos

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PARA LA NACION
Jueves 17 de marzo de 2016
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Mientras miles de personas planifican cómo llegarán hasta el Hipódromo de San Isidro para vivir la tercera edición del Lollapalooza, en ese municipio de la zona norte se preparan para convivir con un festival que entre mañana y pasado convocará a 160.000 almas -o para sobrellevarlo-. La popularidad del evento de música alternativa más importante de América, que alcanzaría un record para la edición local, es comparable con el desplazamiento de gente que producen tres River-Boca.

Por eso, y porque hubo pedidos vecinales para evitar que se repita cierto caos en barrios residenciales, la Municipalidad de San Isidro reorganizó el operativo en torno del festival. Las medidas incluyen la creación de estacionamientos fuera del hipódromo, un parking para bicicletas, refuerzos en líneas de colectivos, la aplicación de fotomultas por mal estacionamiento y hasta el cierre de un barrio.

Las iniciativas van en dos direcciones. Por un lado, minimizar los trastornos en los barrios que rodean al hipódromo: Las Lomas, Ernesto de las Carreras, La Calabria, Parque Aguirre y Martínez. Al mismo tiempo, alentar a que la gente llegue principalmente en transporte público, y si lo hace en auto, que lo haga en orden. Buscan un equilibrio para afianzar un festival que empieza a convertirse en marca registrada del distrito pero que, tras dos ediciones más el recital que David Gilmour dio en diciembre, acumula resquemores en los vecinos.

En las ediciones pasadas miles de personas que salieron del festival después de la medianoche y pretendían regresar a sus casas en colectivo quedaron varadas en San Isidro durante horas o debieron pagar hasta $ 800 por un taxi que los llevara hasta el Obelisco. "Pretendemos crear condiciones para que la gente se mueva en transporte público. Por eso, acordamos con 14 líneas de colectivo que tienen parada en la zona un refuerzo después de medianoche", aseguró Federico Bereziuk, secretario general de Gobierno de San Isidro. La 60, por ejemplo, agregará entre 40 y 50 unidades, algunas de las cuales saldrán vacías desde Santa Fe y Márquez.

Otra novedad es que 150 taxis tendrán base en el perímetro del hipódromo. Son coches de San Isidro, San Fernando y Vicente López. "Para que se tenga un valor de referencia, un viaje al Obelisco ronda los $ 280 y uno a Plaza Italia, casi $ 200", estimó Alberto Sebastiani, de la Sociedad de Propietarios de Taxis de San Isidro. Finalmente, en la plazoleta de Márquez y Santa Fe se montará una guardería gratuita de bicicletas.

Las medidas que tomarán en San Isidro empezaron a circular en redes sociales y entre quienes ya tienen su entrada. A muchos ya les genera un alivio. "El año pasado me fui antes de que tocara la última banda, a eso de las 23, y esperé el colectivo hasta las 2. Tengo entradas para este fin de semana y espero que esta vez pasen colectivos", señaló Sofía Olivera, de 21 años, que vive en Colegiales y piensa ir y volver en el 168.

La obsesión por minimizar la llegada de autos particulares tiene un disparador específico: el caótico ingreso que se produjo en el recital de Gilmour. "Sufrimos mucho ese desorden. Hubo gente que estacionó sobre la vereda o tapó entradas de autos. Y algunas líneas de colectivos se desviaron de Márquez y rayaron autos que estaban estacionados. Entonces, se inició un diálogo con el municipio y acordamos para este festival evitar que ingresen autos en el barrio", contó Guillermo Alderuccio, vecino del barrio Ernesto de las Carreras y presidente de la Unión Vecinal Juan Bautista Alberdi.

La presentación del ex Pink Floyd fue la que generó más quejas vecinales. Sin embargo, las anteriores ediciones del Lollapalooza también trajeron complicaciones. El año pasado, por ejemplo, el municipio labró 251 infracciones por estacionar en lugares prohibidos.

Este año, miles de personas volverán a llegar en auto, más allá de la oferta de transporte público. A los 4000 espacios prepagos que ofrece el festival dentro del hipódromo, la municipalidad sumó tres sectores más con capacidad total para 1500 vehículos. A lo largo de Márquez y de Unidad Nacional, entre Santa Fe y Fleming, se podrá estacionar pagando un bono de $ 100 destinado a los bomberos voluntarios locales. A ocho cuadras, en Roque Sáenz Peña y el río, habrá otro gran playón de estacionamiento a un costo de $ 50, con combis que llevarán a la gente hasta el predio.

Más allá de esta previsión, la capacidad podría verse superada o algunos automovilistas podrían preferir estacionar gratis en los barrios residenciales. El barrio Parque Aguirre, al este del hipódromo, directamente será cerrado con vallas, mientras que entre 15 y 18 patrulleros municipales e inspectores de tránsito de-salentarán el ingreso a otros barrios y simultáneamente controlarán que los cuidacoches trabajen únicamente "a voluntad".

La seguridad es otro punto que preocupa a los vecinos e interesa a los asistentes al festival. Los organizadores de Lollapalooza pagarán 270 policías adicionales para cada jornada: "Trabajarán de 11 de la mañana a 3 de la madrugada. Contarán con 30 móviles", detalló uno de los comisarios que supervisará el operativo.

Fotomultas para autos mal estacionados

Una de las principales preocupaciones de las autoridades y los vecinos de San Isidro es que quienes lleguen al Lollapalooza estacionen sobre las veredas, tapen entradas de autos y perturben la tranquilidad de barrios residenciales. En las últimas ediciones del festival, las 10 grúas y los inspectores de tránsito no dieron abasto. Las multas labradas tanto en el Lollapalooza 2015 como en el recital de David Gilmour, en diciembre pasado, no sirvieron de escarmiento: la mayoría de los infractores no pagó las multas ni se presentó a las citaciones.

Por eso, la intendencia impulsó y estrenará mañana un nuevo sistema de control: las fotomultas por mal estacionamiento. La clave está en que las tablets con las que sacarán las fotos están homologadas por la provincia y, en consecuencia, son cargadas al registro nacional de infracciones; en caso de que no sean abonadas, los infractores no podrán renovar el registro.

Más seguridad

270 efectivos

de la Policía Bonaerense

30 móviles

de la Policía Bonaerense

8 agentes

de la Policía Montada

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