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El jardín de las delicias: Leo se divirtió en una alfombra mágica

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LA NACION
Jueves 17 de marzo de 2016
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El Tridente Mágico demolió a Arsenal y clasificó a Barcelona, por novena temporada consecutiva, a los cuartos de final de la Liga de Campeones. Las estrellas iluminaron el camino; cada una a su tiempo, como para que el brillo resulte más intenso. Messi, Neymar y Suárez, exponentes de un juego colectivo armonioso y efectivo, hicieron fácil lo difícil en un campo que se presentó excelente, a pesar del diluvio que castigó el terreno desde dos horas antes del inicio del encuentro y que se reconvirtió en una persistente lluvia durante el desarrollo. Fue una victoria 3-1 para un triunfo global de 5-1; fue un encuentro en el que el mejor del mundo exhibió pinceladas de su repertorio imperial, de habilidad y capacidad para realizar la lectura que pedía la acción. Aceleró y le dio ritmo a los ataques, pero también escondió la pelota cuando la jugada precisaba un instante de pausa; las conexiones con sus dos laderos sudamericanos fue una marca registrada, como el sello que estampó en la definición para el 3-1: Leo pinchó la pelota frente a Ospina, que en el primer tiempo le detuvo un remate que tenía destino de red, después de que el astro rosarino matara un largo pase de Neymar.

Messi y Barcelona son una etiqueta que encanta en todo el planeta. Para perfeccionar la firma, la sociedad no sólo se ajusta a rodear a Leo con apellidos de jerarquía en los mercados de pases. Hay un factor que pasa inadvertido, pero que es determinante para que cualquier equipo pueda desarrollar una idea como históricamente lo intentan los blaugranas: el césped, la cancha. El N°10 despliega todo su catálogo cada vez que pisa el Camp Nou porque el escenario está preparado a su medida, la que merecen los intérpretes de su talla. No se fijan en gastos, porque el juego rápido que despliega el equipo que dirige Luis Enrique pide un terreno en condiciones óptimas. Si el Barça fija ese ítem como una prioridad para brindar el mejor espectáculo, el concepto no se repite en otros lugares del mundo. Observar a Messi deslizarse en esa gramilla pareja y de un color verde casi perfecto e imaginarlo sortear las dificultades que presenta el césped del estadio Mario Kempes, de Córdoba, escenario del partido por las eliminatorias, del próximo martes 29, es un contraste tan gigantesco que debería invitar a reflexionar a las autoridades del fútbol argentino, y provocar una mueca de preocupación en el entrenador Martino.

Dos recitales -Maná e Iron Maiden-; el clásico entre Instituto y Talleres -por la Nacional B-; la próxima presentación de Belgrano frente a Vélez y el partido que sostendrán Talleres y Crucero del Norte, tres días antes del match de la Argentina con Bolivia, es la agenda que impide imaginar que Messi&Cía. se desenvolverán en una alfombra mullida, tal como acostumbra cada fin de semana en los escenarios españoles o en las competiciones organizadas por la UEFA.

No es azaroso que el Camp Nou ofrezca ese aspecto de mesa de billar. Hay una inversión que redunda en la producción futbolística del equipo y en proteger a sus figuras de posibles lesiones. Hay un seguimiento periódico y exhaustivo del césped. Menos de un año transcurrió desde que el Departamento de Operaciones de Barcelona, el organismo que vela por el campo de juego, aprobó un recambió, la sustitución de la hierba, que según los estudios presentaba cierta fatiga, originada por el curso deportivo y las condiciones climáticas -la elevada temperatura- que la afectaron. Con 8500 m2 de césped de un espesor de 4 centímetros que fueron transportados desde Burdeos en 21 camiones frigoríficos para conservar su frescura, los azulgranas solucionaron lo que se presentó como un ataque a su estirpe.

En el celoso cuidado del jardín se esconde uno de los varios secretos que elevan a Barcelona a ser un equipo que reescribió la historia, parte de la esencia para que Messi deslumbre con su fútbol y goles, como en la función que regaló ayer para dejar en el camino a Arsenal. En las desatenciones que ofrece el cuidado del terreno del estadio Mario Kempes también puede observarse el descontrol del fútbol argentino.

Bayern Munich, la maquinaria alemana no se dio por vencida

MUNICH (AP).- La misma secuencia que en Turín, pero con los actores en papeles diferentes. La supremacía de Bayern Munich se evidenció en el final, siendo un justo premio ante el conservador Juventus. Con goles de Pogba y Cuadrado, la escuadra italiana hizo tambalear al equipo de Pep Guardiola. La reacción llegó en la segunda parte, con los tantos de Lewandowski y Müller (en el descuento). El tiempo suplementario fue un calvario para la Vecchia Signora: Thiago Alcántara y Coman sellaron el 4-2 y el pasaje de Bayern Munich a los 4tos de final.

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