Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

El diseño argentino que se busca en el exterior

Jueves 17 de marzo de 2016
SEGUIR
PARA LA NACION
0
Not To Be Understood
Not To Be Understood.

PARÍS- Las 92 prendas creadas por la diseñadora Jessica Trosman cuelgan en una de las salas de una gran casa de piedra con patio interno sobre la calle Braque, en el corazón del Marais. Dos veces al año, y desde hace cinco, la creadora argentina se instala con las colecciones de su marca, rebautizada Not To Be Understood, durante la fashion week parisiense.

Además de ver desfiles y organizar campañas publicitarias, la semana de la moda es ese momento clave en el que los miles de compradores y estilistas pasean por los más de 60 showrooms para descubrir lo nuevo y comprar las prendas que desembarcarán en las boutiques del mundo en menos de un año. Estar presente no es tarea fácil porque, además de los costos, no todas las marcas son aceptadas. Los showrooms agrupan a varios diseñadores, y los agentes que traen clientes ejercen una suerte de curaduría.

Para los pocos diseñadores argentinos que se cuentan con los dedos de una mano, esta ocasión les permite abrir una puerta que los expone a los percheros del mundo y, a su vez, les permite producir más en el país. Referente argentino por excelencia, NTBU está expuesta en más de 20 puntos de venta, como el multimarca chic L'Eclaireur en París, además de Hong Kong, Viena, Milán, Osaka, Lugano, Newport Beach, Los Ángeles y Mallorca, entre otros; todo gracias a su presencia en esta ciudad.

"Tenemos compradores europeos, asiáticos, estadounidenses y hasta de El Cairo. Algunos vienen a descubrir y muchos son clientes que vuelven. El esfuerzo es enorme. Te exponés ante ojos exigentes, clientes que, a tu lado, van a ver lo que hace Rick Owens. Cada año es un paso más, y a la vez les demostramos continuidad", explica Pato Bayá, socio de Jessica Trosman. "Los compradores internacionales buscan un producto diferenciado, no comercial, con detalles únicos. En sus multimarcas mezclarán la propuesta de un diseñador superconocido con algo de la colección de NTBU o de algún japonés, porque es lo que le resulta interesante a su clientela. Vienen a vernos porque a Jessica la conocen y saben de su nivel; los nuevos clientes se deslumbran con su desarrollo textil y diseño con identidad", agrega otra de sus socias, Paula Neira.

La colección Denimolición que presentaron durante la fashion week de París anteayer se vio en Buenos Aires y ya está colgada en el local de Villa Crespo.

A pocas cuadras de aquí, las 40 prendas de la argentina Paula Selby Avellaneda cuelgan en un showroom donde también hay diseñadores de Shanghai y Chipre, además de otro argentino, Juan Hernández Daels, ambos egresados de la Academia Real de Bellas Artes de Amberes, por donde también pasaron Martin Margiela, Dries Van Noten, Ann Demeulemeester y Demna Gvasalia, el nuevo director artístico de Balenciaga. En Buenos Aires, Selby Avellaneda corta y confecciona todo lo que presenta aquí, a veces a partir de una sola pieza de tela. Al principio volcada hacia las instalaciones artísticas, desde hace tres años propone looks más completos, con una colección ecléctica de piezas simples, pero deconstruidas.

"Lo interesante de venir acá es la colaboración con el agente de ventas, que te guía y ayuda a entender tu lugar en el mercado. Siento que mi colección es muy argentina, con prendas que, sin darte cuenta, nacen del poncho. Si viviese en París no estaría creando lo mismo. Pero los clientes te compran por tu originalidad; acá competís con todos los países", cuenta. Presente en distintas partes del mundo con clientes de Dubai, Qatar, Riad y Kuwait, su marca House of Matching Colours abrirá a principios de abril su primera boutique porteña, en Cabello 3843. Allí presentará lo visto aquí.

Las limitaciones para importar los insumos necesarios, como cierres diferentes o telas de todo tipo, complican la tarea de crear un producto competitivo en un mercado exigente con demandas de innovación, como las prendas high tech. Y muchos multimarcas no están acostumbrados a importar desde la Argentina. Lo difícil, coinciden los diseñadores argentinos, es asegurarse clientes estables. "El mundo cambia tan rápido que, como empresa, lo importante es tener continuidad", afirma Selby Avellaneda.

Las pocas marcas argentinas que por ahora vuelven a esta capital parecen haberlo logrado, aunque el desafío se renueva en cada nueva temporada

.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas