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Manos, nuestra otra cara

Están expuestas a todo tipo de agresiones ambientales; te contamos por qué es fundamental cuidarlas y qué tratamientos podés hacer en casa y gabinete. Enterate

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PARA LA NACION
Jueves 17 de marzo de 2016
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Grandes olvidadas de las rutinas de cuidado, las manos tienen una piel fina expuesta a todo tipo de agresiones. Sin embargo solemos atenderlas sólo cuando su descuido molesta. Enterate de cuáles son los mejores tratamientos para tenerlas impecables. Las manos son nuestra otra cara, una carta de presentación ineludible.

Deshidratadas. Fina y sensible, la piel de las manos está muy expuesta, por lo que sufre la acción de la radiación ultravioleta y los efectos del frío y del viento. También la de los productos de limpieza del hogar que alteran su película protectora. El lavado frecuente, el agua caliente y hasta el alcohol en gel hacen de las suyas, provocando deshidratación. Su piel así se va afinando, secando y arrugando.

Envejecen. ¿Cómo? Pierden volumen y las venas y los huesos se vuelven más visibles. Además cambia la textura de la piel del dorso y aparecen arrugas finas y lentigos solares, o manchas. También disminuye su turgencia y la tensión cutánea.

Caricatura: LA NACION / Ariel Escalante

Prevención. Desde siempre tratá y tené rutinas unificadas para cara, cuello, escote y dorso de las manos. Consideralos una unidad ya que son las áreas más visibles que revelan el paso del tiempo. Todo el año adoptá protector solar muy alto: 50.

Cuidados. Para limpiarlas lo ideal es usar productos sin conservantes ni perfumes y que sean hipoalergénicos. Además aplicá cremas con sustancias antienvejecimiento, como los ácidos glicólicos o mandélico, y antioxidantes como el ácido L ascórbico o alfa tocoferol. Incluí humectación profunda con urea o aceites esenciales de rosa mosqueta, argán o jojoba. Y una vez por semana exfolialas.

Específicos. Elegí productos formulados especialmente para las manos. Contienen glicerina, de acción humectante; manteca de karité, para pieles secas y deshidratadas, que suaviza, repara y es antigrietas; dimeticona, que tiene propiedades lubricantes; urea, hidratante que impide la pérdida de agua; elastina, que mejora la humedad; colágeno, que nutre y da elasticidad; siliconas, que forman una capa protectora que aísla de las agresiones ambientales; aceite de macadamia, que previene la pérdida de humedad; ácido hialurónico, que ayuda a retener agua e hidrata; ginseng, de fácil penetración, es antiage, reduce sequedad y arrugas.

Tratamientos complementarios. Si lo necesitás, la luz pulsada intensa atenúa manchas y mejora la textura. Los peelings con ácido glicólico o tricloroacético eliminan otras manchas que el dermatólogo determinará. Para aportar el volumen perdido, turgencia, firmeza, eliminar arruguitas y lograr un aspecto más joven podés recurrir a los rellenos de ácido hialurónico que se aplican con microcánulas para un resultado efectivo y menos traumático. Si no la mesoterapia con principios nutritivos y con ácido hialurónico que es para pieles con falta de luminosidad, deshidratadas y con pérdida de densidad. El plasma rico en plaquetas tensa la piel.

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