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El hijo de un juez conducía con el doble de alcohol permitido y atropelló y mató a dos chicas

Ocurrió en Neuquén, en Junín de los Andes; las jóvenes tenían 23 y 25 años y prestaban servicio voluntarios en el Regimiento de Caballería de la Montaña

Jueves 17 de marzo de 2016 • 10:53

Karina Catalán (25) y Tatiana Millapi (23), prestaban servicios voluntarios en el Regimiento de Caballería de Montaña hasta el sábado cuando perdieron la vida en un brutal accidente en Junín de los Andes en el que fueron atropelladas por el hijo de un juez de esa localidad de Neuquén.

El hecho ocurrió a las 6 de la mañana, sobre la ruta 40, donde las dos soldados iban a bordo de una moto desde Junín de Los Andes hacia la guarnición militar de San Martín y fueron embestidas por una Ford EcoSport conducida por Luciano Luchino, de 20 años.

Luchino es hijo de un juez de la ciudad neuquina de Junín de los Andes acusado de haber atropellado y matado a dos mujeres soldados del Ejército Argentino cuando conducía alcoholizado por la ruta nacional 40 quien hoy pidió perdón a las familias de las víctimas y afirmó que lo ocurrido "es una herida abierta que jamás" va a poder "reparar".

A raíz de la colisión, la camioneta cayó a un zanjón y su conductor, que resultó lesionado, logró salir del vehículo por sus propios medios, tras lo cual, fue hospitalizado.

En tanto, las dos víctimas salieron despedidas entre 20 y 50 metros y murieron en el acto al sufrir severas mutilaciones.

Una fuente judicial confirmó a la prensa que los análisis médicos revelaron que Luchino presentaba 0,90 gramos de alcohol en sangre al momento del hecho.

Esta mañana, el joven, hijo del juez civil, comercial, laboral y de minería 2, Andrés Daniel Luchino, envió una carta a las familias de las víctimas que fue difundida por distintos medios locales.

"Les escribo esta carta con todo respeto, para manifestarles mi pedido de perdón. Quiero que sepan que no soy indiferente al dolor que ustedes sienten, siento mucho dolor por lo sucedido, y por el momento no encuentro consuelo. Una parte mía murió en la madrugada del sábado y a veces siento que debí irme junto con ellas", dijo el muchacho.

Y agregó: "Nunca voy a olvidar lo que pasó y el dolor seguro me acompañará toda la vida. Sólo le pido a Dios que Karina y Tatiana estén en paz."

"Soy conciente del dolor inmenso, principalmente, en sus familias y también en la mía. Lo que pasó es una herida abierta que jamás voy a poder reparar. Me siento muy mal, me invade la tristeza, sólo les quiero pedir perdón y manifestar mi cercanía a raíz de todo lo que produjo el accidente", sostuvo el acusado.

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