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Margets: "Económica y publicitariamente, el modelo actual de la Copa Davis no resiste más"

El vicepresidente ejecutivo de la ITF, que perdió las elecciones presidenciales, reclama un cambio y una final en terreno neutral

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LA NACION
Viernes 18 de marzo de 2016
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Joan Margets sufrió, en septiembre pasado, un duro revés. Vicepresidente ejecutivo de la Federación Internacional de Tenis desde 1998 y hombre de confianza de Francesco Ricci Bitti, el catalán era el candidato que apoyaba el histórico presidente italiano de la ITF, pero fue el estadounidense David Haggerty quien se impuso en las elecciones realizadas en Chile. Presidente del comité de Copa Davis durante mucho tiempo y uno de los responsables en la organización del tenis olímpico en Río 2016, Margets sigue teniendo peso en la entidad, aunque se alejará del cargo en la jefatura de operaciones a fin de año. "Las elecciones de septiembre significaron un cambio, los países lo pedían. Hay un presidente nuevo, que está evaluando hacer reformas, pero no un corte radical, que personalmente creo que es lo que necesita la Federación Internacional", le dijo Margets a LA NACION, más verborrágico que hace un tiempo cuando aspiraba a la presidencia, durante la serie de Copa Davis entre la Argentina y Polonia en Gdansk, a la que asistió como autoridad.

-¿Qué tipo de cambios drásticos piensa que son necesarios?

-Hay temas que son de mayor interés general. Uno de ellos es el formato de la Copa Davis y de la Copa Federación. Es un debate que viene desde antes de las elecciones y los candidatos teníamos la sensación de que algo hay que hacer. El objetivo sería mantener durante una parte importante de la competición el sistema de Home and Away, pero aceptar que en el mundo global de los deportes es difícil sacar el máximo rendimiento de divulgación y comercial de un evento que tiene esa incerteza permanente de lo que va a pasar. El debate que se va a tener en estos meses y que va a acabar con una petición a la asamblea para poder ir al mercado, sería mantener una parte importante de partidos de localías y visitas, pero considerando una final en un lugar neutral y por una serie de años. ¿Con eso qué lograríamos? En vez de tener cuatro semanas de Home and Away, tendríamos tres, pero seríamos capaces de salir al mercado y decir que ya tenemos un sitio para la final. El modelo por copiar es el Masters de Londres. Esto comenzaría en 2018, pero si a principios de 2017 podríamos promover la asignación de una sede para una final, creará un interés de patrocinadores mayor, se podrá empezar a crear El camino a... la ciudad elegida. Debería ser en una superficie neutral, prefijada por tres años.

Foto: LA NACION

-¿Y cuál sería una superficie neutral? Porque los criterios pueden ser muy disímiles?

-Es un juicio de valor personal. Pero si estamos jugando en el hemisferio norte en diciembre sería una superficie dura lenta. En futuras ediciones se podrá cambiar. Todos sabemos que una parte importante del modelo económico de muchas competiciones es la ciudad organizadora. Pero ese es el debate filosófico que necesitamos todos y en el sentido más positivo lanzo una provocación: hay eventos muy importantes cuyas finales son en sitios neutrales, como la NFL americana y la Champions League de fútbol. Económica y publicitariamente, el modelo actual de la Copa Davis no resiste más. No se cambia desde los años 80, pese a que el deporte sí ha cambiado mucho. Es válido tener un nuevo debate. Y siempre pienso en mantener una competición anual. Hay una tendencia natural de que lo que vacías una semana, algo lo llena. Estoy totalmente en contra de la idea de que la Davis se haga un año sí y un año no. Porque nos encontraremos que la Laver Cup [desde 2017, impulsada por Roger Federer] o el IPTL [International Premier Tennis League, en Asia] querrán ocupar el tiempo.

-¿Estos torneos de exhibición representan una preocupación para el circuito oficial?

-Es una preocupación moderada. Son eventos que tienen y van a seguir teniendo éxito, pero el gran problema del tenis no oficial es que no es muy sostenible. Es atractivo, pero al cabo de unos años., en el deporte uno ha de creerse el drama, no es sólo una cuestión técnica, no es sólo ver jugar a Roger Federer con su calidad. Te has de creer lo que pasa. Te has de creer que cuando Federer se gana una medalla olímpica de dobles con 15 Grand Slams en el bolsillo, se pone a llorar. Te has de creer la reacción de Andy Murray cuando ganó la Copa Davis. ¿Me explico? En esos torneos especiales no pasa.

-Desde este año, la Copa Davis y los Juegos Olímpicos no entregarán puntos. ¿Corre peligro la presencia de las figuras?

-No habrá puntos. Nosotros sí preferiríamos que hubiera. La ATP rompió una barrera filosófica en 2008, aceptando que diera puntos, porque hasta entonces siempre decían que era una competición por equipos importante, pero que no era justo que diera puntos para un ranking individual. Desde el punto de vista conceptual, lo puedo entender. Hace cinco años le dijimos a la ATP que no podían negar que la Davis se trataba de algo especial. Lo aceptaron y se hizo ese acuerdo de entregar puntos por cinco años. La nueva dirigencia de la ATP ha vuelto a un espíritu más purista. Desde que se empezó a dar puntos medimos la participación de los top 20 y de los número 1 y 2 de cada país, y no ha mejorado. Ahora hay que ver si baja la participación. Entre los top no creo que vaya a tener influencia. Los Juegos Olímpicos son otro tema. La oferta de puntos para los Juegos nos parecía inferior a lo que representan y la nueva directiva de la ITF decidió no aceptarlo.

-Ahí fueron ustedes los que se pusieron puristas.

-Lo puedo aceptar, sí, sí. Pero hay un tema de concepto que es discutible. ¿Cree alguien que los Juegos Olímpicos están en un nivel intermedio entre un Masters 1000 y un ATP 500? No. Nosotros queríamos que tuviera los puntos del Masters, es decir que sólo tuviera por debajo a los Grand Slam. Ellos nos dijeron que era difícil cuando los torneos de ese nivel ofrecen cuatro, seis millones de dólares en compensación y evidentemente nosotros no, porque estaría fuera de la carta olímpica.

-¿Cómo afecta al tenis las sospechas de partidos arreglados?

-Lo tomamos con autocrítica y desde la convicción de que el tenis como deporte no tiene un problema generalizado de corrupción. Debemos mejorar la vigilancia y la supervisión, sí. Los futures y los challengers son la parte más vulnerable.

-Ha estado varias veces en la Argentina, incluso en la final ante España en 2008. ¿Por qué piensa que sigue siendo el único país con tradición sin ganar la Davis?

-La corrección política dice que desde la Federación Internacional debemos ser cuidadosos, pero voy a opinar, la gente sabe que soy apasionado y me encantaría que la Argentina la ganara alguna vez. Yo viví muy de cerca la final de Mar del Plata, no como español sino como miembro ITF y, si me permites, hubo un par de indicios que fueron preocupantes. Había un tema interno en el grupo, pero sobre todo la reacción del equipo cuando Nadal anunció que no jugaría fue una reacción triunfalista que no se debe notar nunca. Allí se equivocaron. Y creo que le falta un poco de suerte también.

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