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Contra las cuerdas

Tres posibles escenarios que enfrenta Dilma

Viernes 18 de marzo de 2016
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Impeachment: la pelea de Dilma en el Congreso

La Cámara de Diputados ya aprobó ayer la creación de una comisión especial de juicio político que será la encargada de emitir un parecer sobre los fundamentos a favor del proceso de impeachment de Dilma Rousseff (del Partido de los Trabajadores). La base legal que se esgrime es el "crimen de responsabilidad" que habría cometido la presidenta al adulterar las cuentas públicas para esconder el déficit público en su primer mandato y el año pasado.

La presidenta tiene que ser ahora notificada de la apertura del proceso y contará con diez sesiones en la Cámara para presentar su defensa. Luego, la comisión tendrá otras cinco sesiones de debate e inmediatamente después tendrá que someter a votación del plenario su parecer.

Se requerirán dos tercios de los diputados (342 votos de los 513) para que el impeachment sea aprobado; si esto sucede, la presidenta será apartada de su cargo por hasta 180 días mientras el Senado evalúa el caso; el vicepresidente, Michel Temer, (PMDB) asumiría temporalmente el poder.

Anulación de mandato: vía para nuevos comicios

El Tribunal Superior Electoral (TSE) analiza ya denuncias presentadas por la oposición de supuestos abusos económicos y políticos del gobierno en la campaña para la reelección en 2014, entre ellos el financiamiento ilegal a través de fondos desviados del esquema de corrupción en Petrobras.

Esta corte no está sometida a un plazo, pero de su sentencia dependen tanto Dilma Rousseff como Michel Temer, que componían la fórmula de la coalición liderada por el PT y el PMDB. Si se encuentran pruebas condenatorias, el mandato de ambos sería inmediatamente anulado.

En ese escenario, asumiría el poder el presidente de la Cámara de Diputados, que debería llamar a elecciones dentro de los 90 días para elegir un reemplazante. Si la anulación ocurriera antes de la mitad del mandato (es decir, el 31 de diciembre de este año), se convocaría a comicios abiertos; si fuera después de ese plazo, el sucesor sería elegido indirectamente, entre los miembros del Congreso.

Renuncia: la salida más rápida y menos traumática

Frente a la grave crisis política, la recesión económica, las denuncias de corrupción y la epidemia del virus zika, la presidenta podría elegir renunciar a su cargo, como se lo reclama el clamor popular en las calles. Algunos analistas consideran que sería una salida noble, y la más rápida y menos traumática vía que permitiría comenzar a buscar soluciones a la compleja situación que vive Brasil. Le permitiría al país aplacar el tenso ambiente que respira hoy para que en agosto puedan realizarse en calma los Juegos Olímpicos en Río, que atraerán mucha atención internacional.

En caso de una renuncia de la presidenta, asumiría el poder el vicepresidente, Michel Temer, que debería cumplir el resto del mandato y probablemente conformaría un gobierno de unidad nacional para superar los problemas que vive el país.

Fue el camino que eligió el presidente Fernando Collor de Mello en 1992, cuando jaqueado por un impeachment que ya había dado sus primeros pasos en el Congreso, decidió abandonar el cargo.

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