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Otro patrullero fuera de control se metió en una casa y mató al dueño

Fue la tercera muerte en lo que va del año; el sargento que manejaba el móvil perdió el control, derrumbó una pared y arrolló al propietario, de 32 años

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LA NACION
Viernes 18 de marzo de 2016
Policías custodian el móvil que provocó la tragedia junto a la cama en donde descansaba la víctima
Policías custodian el móvil que provocó la tragedia junto a la cama en donde descansaba la víctima. Foto: Ricardo Pristupluk
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Damián Villalba regresó a su casa después de trabajar como recolector de residuos. Cuando llegó a su vivienda, minutos después de las 2, jugó un rato con su hijo de 2 años y medio y se fue a descansar. Fue la última vez que vio a su hijo. Cuatro horas después, una camioneta de la policía, fuera de control, tiró abajo la pared de la habitación donde dormía la familia, se metió allí y arrolló al hombre, de 32 años, que murió en el acto. Su mujer y el niño, que estaban a pocos centímetros de él, se salvaron de milagro.

Villalba se convirtió así en la tercera víctima mortal atropellada por un patrullero en lo que va de este año.

Poco antes de las 6, María Centurión, la cuñada de Villalba que vive en un inmueble construido en la planta superior de la casa de la víctima, en la localidad de Gregorio de Laferrère, oyó un fuerte estruendo.

"Pensé que un auto había chocado contra un poste. Suele pasar que los móviles circulan a toda velocidad por el barrio", relató la mujer a LA NACION. Bajó las escaleras y se encontró con el cuerpo de Damián aplastado por un patrullero y rodeado de escombros. La desgarradora escena se completaba con juguetes destrozados del niño.

La camioneta policial Toyota subió a la vereda de la calle La Bastilla al 2900, derribó la pared de la habitación donde descansaba la familia Villalba y embistió la cama donde dormía la pareja. En su derrotero, el vehículo arrastró el cuerpo de Damián Villalba hasta romper otra pared de ladrillos que daba hacia el patio de entrada de la vivienda y retorció una viga que dejó en riesgo de derrumbe a parte del inmueble. Laura Centurión, la mujer de la víctima, salió despedida contra la pared y el niño resultó ileso.

En medio de una crisis de nervios, Laura dijo a este diario: "Quiero tener enfrente al que mató a Damián". La mujer, de 32 años, fue trasladada al hospital local para controlar los fuertes dolores de espalda y de cabeza que tenía tras el choque.

"Mi nieto Thian siempre dormía con ellos, pero a último momento lo dejaron en su cama", expresó Sara Benítez, la madre de la víctima. La mujer apenas podía mantenerse en pie. La furia y la tristeza se entremezclaban. Uno de los otros seis hijos de Benítez, Néstor, prefería mantenerse en silencio.

Los familiares de la víctima denunciaron que los dos policías bonaerenses que circulaban a bordo del patrullero, que fueron identificados como el sargento Diego Pereyra, quien conducía la camioneta, y la oficial Julieta Santana, que iba como acompañante, descendieron por sus propios medios y fueron trasladados por otro móvil que inmediatamente los sacó del lugar del hecho.

Abandonado

Noemí, prima de Villalba, expresó: "Damián agonizó durante 40 minutos y no se preocuparon en asistirlo. Huyeron". Según sus familiares, cuando estaba por morir, Damián llegó a pedirle a su esposa que cuidara de su hijo.

Los vecinos dijeron que apenas ocurrido el choque, los efectivos de la policía bonaerense que llegaron al lugar, ante la posibilidad de que los vecinos intentaran agredir a los uniformados que conducían la camioneta policial, no los dejaron acercarse y los dispersaron de manera violenta. Con las horas, y mientras se demoraba la llegada del personal técnico de la Gendarmería nacional para realizar los peritajes, los allegados de Villalba increparon a los efectivos de la policía bonaerense que custodiaban la camioneta, pero el episodio no pasó a mayores.

Según indicaron fuentes del Ministerio de Seguridad bonaerense, ayer, a la 1, la camioneta en la que se movilizaban Pereyra y Santana fue asignada a la búsqueda de un niño, de 9 años, que había sido reportado como desaparecido en la zona.

"A las 3, lo encontraron y tras la indicación del fiscal, lo llevaron a su casa a las 5.31", dijeron fuentes oficiales. Cuando los uniformados, a bordo del móvil policial, retomaron el patrullaje de la zona, oyeron por la radio que se estaba desarrollando la persecución de un hombre con un arma de fuego.

Las fuentes agregaron: "El móvil tomó por la calle La Bastilla a 69 kilómetros por hora, según determinó el sistema de localización automática de vehículos, pisó un reductor de velocidad, que ocupa media calle, y el conductor perdió el control del rodado".

Los efectivos involucrados en la tragedia fueron sumariados y Pereyra, además, fue separado de la fuerza. Según supo LA NACION, fue desplazado el titular de la superintendencia a cargo de los Comandos de Prevención Comunitaria, el comisario Javier Pometto .

El titular de la Unidad Funcional de Instrucción N° 9 de La Matanza, Fernando Quiroga, imputó al conductor del patrullero por el delito de homicidio culposo y solicitó que los peritajes fueran realizados por expertos de la Gendarmería nacional, que llegaron al lugar después del mediodía porque, según indicaron fuentes oficiales, el oficio llegó a las 11. El cadáver de Villalba fue trasladado a la Morgue Judicial de Lomas de Zamora, donde se iba a realizar la autopsia.

El fiscal quiere saber si efectivamente los policías participaban de una persecución o si acudían a un procedimiento y si circulaba con las balizas y la sirena activada.

Además, el representante del Ministerio Público quiere establecer cuál era la velocidad en la que circulaba el patrullero, ya que los vecinos denunciaron que iba "a más de 100 kilómetros por hora".

Otras tragedias

El 8 de febrero, en Villa Ballester, una camioneta policial del Comando de Prevención Comunitaria (CPC) local se dirigía a alta velocidad hacia un banco, en donde se había activado una alarma antirrobo. El policía que conducí­a el móvil tomó de contramano por la calle Mendoza y chocó con un camión cargado con alimentos. En el impacto fueron embestidas la jubilada Beatriz Zampella, que murió prácticamente en el acto, y una niña de 10 años que estaba parada frente a una verdulerí­a, que sufrió heridas de consideración.

Los dos efectivos a bordo del patrullero, Walter Lazo Quispe, que iba al volante, y el teniente primero Andrés Cedrón fueron detenidos y separados de la fuerza por disposición del Ministerio de Seguridad bonaerense y se inició una investigación administrativa a cargo de la auditoría de Asuntos Internos.

Sólo cuatro días después, también en Villa Ballester, Luciano Alt, de 6 años, fue embestido por un móvil policial cuando el niño festejaba su cumpleaños. Tanto el conductor del móvil como su acompañante fueron separados de la fuerza.

Damián Villalba

La víctima

Sostén de su familia

Tenía 32 años, trabajaba como recolector de residuos y era el principal sostén de su familia. Fanático de Boca, tenía un hijo, de 2 años y medio. Estaba casado con Laura Centurión, a quien había conocido hace varios años. Antes de que el móvil policial se incrustara en su casa, había llevado a su pequeño hijo a la zona más alejada de la ventana. Esta acción salvó, de milagro, la vida del pequeño. Villalba había pasado toda su infancia en Laferrère. Para evitar ser víctima de un hecho de inseguridad, todos los días abordaba un remise para ir hasta el trabajo.

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